La decisión de Irán de lanzar un dron al espacio aéreo israelí, y la respuesta de Tzáhal al atacar posiciones iraníes en Siria, equivalen a una escalada del conflicto. ¿Qué ocurrirá ahora?
Un libro recién publicado por un judío norteamericano que estudió en los Emiratos Árabes Unidos, viajó por otros países musulmanes y luego fue soldado de Tzáhal, recibió una interesante reseña en The Times of Israel.
El ministro de Defensa de Rusia, Sergei Shoigu, afirmó esta semana durante una visita a Israel que Moscú ha aceptado crear una zona de separación de entre 10 y 15 kilómetros a lo largo de la frontera con Siria, donde no se permitirá la entrada a las fuerzas de Irán y Hezbolá.
El ministro de Defensa de Israel, Avigdor Liberman, aseveró este jueves que Israel enfrentará una guerra simultánea contra un enemigo unificado sirio-libanés en el norte, y otro frente en la Franja de Gaza.
El Líbano es bien conocido por su capacidad para mantener un delicado equilibrio entre las minorías religiosas y las sectas. La guerra civil de 1975-1989 fue resuelta por el Acuerdo de Taif, que puso fin a ese doloroso período.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, llegó el jueves 14 de septiembre a Ciudad de México, donde firmó varios acuerdos entre los que destacan los de tecnología espacial y telecomunicaciones, así como uno de cooperación inscrito en el programa Mashav.
Israel se encamina precipitadamente a otro enfrentamiento violento en su frontera norte, esta vez contra tropas iraníes o combatientes apoyados por Irán, con misiles encargados a Teherán.
El pasado 8 de agosto, el boxeador palestino Sultan Abu Al-Haj renunció a participar en un combate del Campeonato Mundial de Muaythai en Bangkok, Tailandia, porque su oponente era israelí: el druso Amit Madah.
Hamás, Hezbolá, el Estado Islámico y otros grupos terroristas han demostrado una propensión a usar escudos humanos para proteger la infraestructura que usan para efectuar ataques.