
Sami Rozenbaum
El rabino Yosef Garmón, quien preside la ONG internacional Coalición Humanitaria, dictó el 11 de agosto una amena conferencia en la sede de la Fraternidad B’nai B’rith de Venezuela.
Garmón había estado el mes pasado, junto a miembros de su organización, prestando asistencia a los damnificados del terremoto en La Guaira. Actualmente cumple una misión similar en Colombia, también afectada por un grave sismo el pasado día 10. En un breve paso por nuestro país, aprovechó para reconectar con la kehilá, esta vez tras la feliz noticia del restablecimiento de relaciones consulares entre Venezuela e Israel.
(Fotos: NMI)
El rabino inició su conferencia señalando que el principal aporte del Judaísmo, que lo diferencia del resto de las religiones, no es lo que cree la mayoría: no son mandamientos como “no matarás” o “no robarás”, que ya estaban en el Código de Hamurabí y otras leyes antiguas; tampoco es único en cuanto a la fe o la esperanza. La verdadera diferencia es que, según el Judaísmo, Dios creó un mundo imperfecto para que el ser humano lo complete y perfeccione, y que incluso se puede discutir la ley con el propio Dios, como sucedió en tiempos bíblicos.
De hecho, continuó Garmón, el mundo ha mejorado mucho, aunque la mayoría de la gente piensa que estamos viviendo la peor de las épocas; por ejemplo, el canibalismo, los sacrificios humanos, la esclavitud y otros comportamientos que en épocas pasadas se consideraban normales y aceptables, hoy en día son inadmisibles y hasta inimaginables, y los derechos humanos y la democracia se consideran aspiraciones en cada vez más sociedades.
Destacó el rabino que el vacío existencial que sienten muchas personas a pesar del bienestar material, que se observa sobre todo en los países más avanzados, se debe a la ausencia de sentido de pertenencia, de comunidad, de tener un propósito en la vida, que sí está muy presente en la tradición judía. Finalizó Garmón expresando optimismo ya que, según afirmó, esos sentimientos están renaciendo poco a poco en todo el mundo.