
Dos equipos de esta organización —cuyo nombre en inglés puede traducirse como “inicios tempranos” — se han sumado a los esfuerzos por atender a los niños afectados por el terremoto de junio. Su trabajo busca que recobren un sentido de normalidad, a la vez que apoyan a las familias para aumentar su resiliencia
Sami Rozenbaum
Con la asistencia de Rosi Milgrom en la traducción del hebreo
Fotos: Early Starters
Entre las organizaciones no gubernamentales israelíes que han acudido a Venezuela para prestar asistencia a la población más afectada por el doblete sísmico, Early Starters International llama la atención por su enfoque en los niños, cuya vida ha sido rota por la catástrofe que los dejó sin hogar y, a veces, si uno o ambos padres.
Durante una presentación de su labor el pasado 13 de agosto en el Hogar B’nai B’rith, las integrantes del segundo grupo explicaron su sistema con el apoyo de videos y fotografías tomadas en La Guaira, donde han trabajado diariamente durante casi un mes. Al llegar al país se vincularon con los equipos de otras ONGs como CADENA Venezuela, Fundana, Construyendo Futuros, así como UNICEF y la propia B’nai B’rith.
Keren Ganz-Maya, coordinadora del grupo, explicó que Early Starters se concentra en niños de edades tempranas, hasta 8 años de edad, que hayan padecido situaciones difíciles como una guerra o un desastre natural, y cuyos padres también estén atravesando situaciones adversas.
A pesar de no conocer el idioma, la conexión de las tres con los niños venezolanos fue inmediata, y además contaron con el apoyo de William Sánchez, voluntario que les facilita la movilización y se ha integrado por completo a sus labores.
Han atestiguado situaciones estremecedoras, como un colegio que perdió a muchos de sus alumnos en el terremoto, y cuya comunidad educativa tiene ahora miedo de lo que va a significar el regreso a clases. También está el caso de un hombre que perdió a su esposa y a uno de sus hijos, y ha participado con sus otros tres niños en las actividades de Early Starters. “Por eso es muy importante capacitar a los maestros y a los padres”, comenta Keren.
Pero por otro lado han vivido experiencias conmovedoras. “Uno de los niños nos dijo que su momento más feliz es cuando nosotras llegamos”. Tres niñas de 10 años a las que han atendido juntas —quienes perdieron a una amiguita en el terremoto, así como al hermano de una de ellas—, le regalaron cadenitas con una pequeña bandera de Venezuela a cada una de las integrantes de Early Starters. “Usaré esta cadenita por el resto de mi vida”, dice Keren, emocionada.
Sin embargo, les preocupa la situación en los campamentos de damnificados. “La situación allí no está mejorando; al contrario, cada vez se ve peor. Hay peleas entre los adultos. Todo lo relacionado con la higiene se está agravando. Existe como una falta de esperanza, y sobre todo empieza a haber presencia de depresión”, narra Keren. “Las personas están sentadas allí día tras día, hora tras hora, y lo que están esperando es un poco de luz”.
Su concepto de trabajo es flexible: por ejemplo, aunque como se indicó Early Starters se concentra normalmente en niños hasta los 8 años de edad, en casos como el de Venezuela han ampliado el rango hasta los 12. “Damos importancia a la ayuda que se ofrecen unos a otros. Los más grandes participan con los más pequeños en los mismos juegos, y eso los ayuda a superar el trauma”.
Un espacio seguro
Los “espacios seguros”
La estrategia central de Early Starters es la creación de “espacios seguros” físicamente delimitados, llenos de juguetes, para otorgarles un lugar donde puedan interactuar libremente y expresar sus sentimientos; “Creemos que los niños tienen que escoger qué es lo que quieren jugar. Y durante esos juegos nosotros no nos sentamos simplemente a mirarlos; siempre formamos parte de cada actividad”.
Idealmente, estos espacios cuentan con alfombras y hasta muebles que les dan un aire hogareño, e incluyen una estructura que simula una casita. Si no es posible, como en La Guaira, los espacios son carpas cerradas donde los niños se sienten protegidos.
Cada espacio cuenta con al menos dos miembros del equipo, incluyendo voluntarios locales y madres damnificadas. Esto brinda a las madres la oportunidad de aprender metodologías educativas innovadoras, forjar amistades y procesar sus propios traumas, sabiendo que sus hijos están bien atendidos.
Momento de una capacitación ofrecida a voluntarias
De hecho, otro pilar de la labor de Early Starters es ofrecer capacitaciones a los voluntarios y a los propios padres, quienes también están sufriendo y requieren apoyo para fortalecer su resiliencia y su capacidad para atender a los más pequeños. Hasta el momento el grupo ha dictado inducciones a 55 voluntarios locales, incluyendo a integrantes de la orden religiosa de las mercedarias.
“Creemos en la importancia de un ‘adulto significativo’, explica Keren. Para nosotros, un adulto significativo es aquel que genera en el niño la sensación de que lo ven, lo escuchan, le dan seguridad. Logramos eso a través de diferentes tipos de refuerzos. Cuando un niño está tratando de hacer algo lo motivamos a seguirlo intentando, no solo le damos refuerzo cuando tiene éxito”.
Como reza el credo de Early Starters: “Hemos aprendido que el verdadero cambio comienza con una pequeña acción, una carpa, un espacio seguro, un hilo que comienza a hacer reír después. Construimos resiliencia para restaurar la esperanza y dar forma a un futuro más seguro, un niño a la vez”.
Tras la exposición, NMI conversó con los integrantes y voluntarios de Early Starters con una interrogación puntual: ¿Tienen hijos? ¿cómo es dejarlos en casa para venir a trabajar con otros niños?
Keren Ganz-Maya, coordinadora del segundo grupo de Early Starters en Venezuela, es especialista en niños en edades tempranas; durante más de 15 años ha trabajado como directora de una guardería. También se dedica a capacitar maestras de Preescolar. Señala que originalmente vino a Venezuela por tres semanas, pero extendió su estadía por otras dos “porque creo firmemente que aquí se puede hacer un cambio”. También ha acudido a varios lugares de Caracas donde hay damnificados que han perdido sus hogares.
Tiene dos hijos, uno de 21 años y otro de 17. “Ya son grandes, pero igual no es fácil dejarlos ni suspender mi trabajo normal en Israel, pero para mí es muy importante estar aquí. Cuando la B’nai B’rith me propuso quedarme más tiempo y colaborar juntos, entendí que tenía que seguir participando con todas estas personas que han entrado profundamente en mi corazón”.
Sarai Schvimer es trabajadora social y orientadora educativa. En Israel ha trabajado con niños que sufren traumas de guerra, así como con padres que han tenido “una vida difícil”. Tiene tres niños, que tienen año y medio, cuatro y seis años. “Ellos están con mi esposo, y los abuelos también ayudan. Todos los días me llaman para preguntar cuándo voy a volver, pero les hago saber que el trabajo que estoy haciendo aquí es muy importante. Encontrarme con niños que han vivido traumas tan difíciles, y estar con ellos para darles un poco de apoyo e incluso un abrazo, llena un poco ese vacío que puedo sentir por dejar a mis hijos en casa”.
Nacida en Brasil, Vivian Bartov hizo aliá hace 30 años; es maestra de Preescolar. “Tengo tres hijos, pero como ya son grandes es más fácil para ellos; uno ya es estudiante universitario. Para mí era muy, muy importante venir a hacer este trabajo como voluntaria, me parece muy significativo y por eso estoy acá”.
William Sánchez, caraqueño, se incorporó al equipo de Early Starters desde el primer día para apoyar en el traslado y en todas sus actividades; incluso sugirió la ubicación de un lugar donde se creó uno de los espacios seguros.
“Tengo tres hijos, dos son mayores de edad y el otro tiene 6 años. Yo les comento todos los días las vivencias de La Guaira, y ellos entienden. De hecho, les digo que en un momento dado vamos a bajar toda la familia, vamos a colaborar, para que ellos vean el trabajo y lo que se vive allá”.
William reflexiona: “Esto me ha dejado enseñanzas, he aprendido mucho con estas personas: la parte humana, la calidez hacia los niños. Cuando llegamos, los niños sienten que con nosotros les cambia la situación, que los cuidamos con seguridad, nos abrazan y nos expresan sus sentimientos”.
Rosi Milgrom ha cumplido el papel de traductora de hebreo para el equipo de Early Starters, igual que hizo con el grupo de Natán. “Ellos se especializan en edades tempranas. Se enfocan en lo que llaman gemlá, que significa “compasión” y además son las siglas en hebreo de ‘resiliencia familiar para edades tempranas’. Tienen seis principios básicos; uno dice que hay que darle la oportunidad al niño de poder elegir y ser autónomo. Otro principio, también muy importante, es la capacidad de sobrellevar y aprender de las cosas. Me gusta mucho que en los juegos siempre están combinando todos los principios. Entonces, cuando tú ves un espacio seguro, tiene una lógica; por ejemplo, el lugar siempre es igual para que el niño se sienta seguro cada vez que llega. En el sitio que destinan a desarrollar la imaginación y la creatividad, no le dicen a los niños qué hacer, porque ese es el punto: ellos tienen que elegir por ejemplo con qué quieren pintar y qué quieren pintar. Entonces ves cómo el niño se expresa. Tienen áreas para actividades físicas, otras para el desarrollo de la motricidad fina”.
“Creo que lo que más me gusta es la simplicidad y a la vez lo profundo de su trabajo. Y es muy interesante la capacidad que tienen de generar conexiones significativas con los niños de forma rápida, a través del juego. Ellos se bajan al nivel de los niños, se ponen a jugar; se sientan y son como un niño más. Allí es cuando el niño tiene la posibilidad de abrirse, y así ellas lo pueden ayudar”.
(Fotos NMI)
Early Starters International fue fundada por los israelíes Ran Cohen Harounoff y Sarah Wilner en 2017 mientras trabajaban juntos en Ghana, donde percibieron la necesidad de programas de educación infantil temprana. “Una educación de calidad, con dignidad, en un espacio cálido, con un personal excelente que los abrace, les hable y los escuche”. Han trabajado en países como Grecia, Malawi, Etiopía, Haití, Bangladesh, Turquía, y en Jamaica tras el huracán Melissa en 2025.
Early Starters busca no solo ofrecer una respuesta inmediata en momentos de crisis aguda, sino un proceso sostenible a largo plazo de cuidado y resiliencia. Uno de sus proyectos más grandes ha sido trabajar con miles de niños desplazados por la guerra en Ucrania que comenzó en 2022; estos pequeños han sido atendidos en Moldavia, en Israel, e incluso en Estados Unidos.
Por supuesto, Early Starters jugó un papel esencial con los niños y familias sobrevivientes del pogromo del 7 de octubre de 2023 en el sur de Israel. También capacita a profesionales para apoyar a las familias que experimentan el duelo, y los desafíos que enfrentan los veteranos de Tzáhal que regresan de las zonas de conflicto. Otra conocida ONG, IsraAid, brinda apoyo sicosocial al personal de Early Starters.
Trabajan sobre la base de donaciones, y han recibido apoyo financiero de instituciones como el United Jewish Appeal (UJA) de Nueva York, pero requieren fondos para continuar y expandir sus actividades; usted puede colaborar aquí.