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    3 agosto, 2026

    Especial

    “La labor de Natán no es solo ayudar, sino acompañar”

    Published by Yossi Bentolila on 3 agosto, 2026
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    • Abie Nathan
    • Natan Worldwide Disaster Relief
    • Rosi Milgrom
    • Sami Rozenbaum
    • Terremoto en Venezuela 2026

    Esta fue una de las ONGs israelíes que vinieron a atender a las víctimas del doble terremoto en Venezuela. Dos de sus voluntarios, Guy Shrayer y Magal Shahar, narran algunas de sus experiencias y lo que se llevan de nuestro país

    Sami Rozenbaum
    Con la asistencia de Rosi Milgrom en la traducción del hebreo

    Personal médico de Natán atendiendo a una bebé en La Guaira
    (Foto: Natan Worldwide Disaster Relief)

    ¿Es esta la primera vez que vienen a América Latina?

    No, pero sí es la primera vez en Venezuela.

    ¿Cómo decidieron participar en esta emergencia?

    En Natán, cuando nos enteramos de un desastre nosotros acudimos. A veces ya estamos montados en el avión y aún no sabemos exactamente qué vamos a hacer, pues lo más importante es la rapidez, llegar en los primeros momentos es crucial.

    Cuando llegamos a un país, lo primero que hacemos es contactar a las organizaciones locales para coordinar nuestro trabajo a través de ellas. Una de esas organizaciones fue CADENA Venezuela, hicimos una alianza y muchas actividades con ellos; también con Fundana y otras ONGs. Nos enfocamos en la parte médica, sicológica y sicosocial.

    ¿Cuántas personas vinieron?

    Unos 20 voluntarios en cinco grupos sucesivos. Tenemos un grupo de médicos y enfermeras, y otro de sicólogos y trabajadores sociales. También trajimos insumos médicos para poder asistir en la ayuda primaria, o sea de emergencia, en clínicas móviles. Nuestra forma de trabajar es con creatividad y flexibilidad; siempre tratamos de adaptarnos a lo que ocurre alrededor en cada momento.

    ¿Qué ha sido lo más duro de este trabajo en La Guaira?

    Hubo dos momentos. Uno ocurrió en una morgue, que en realidad eran solo unas carpas, esperando a que los familiares identificaran a sus seres queridos. Les dimos asistencia sicológica; parte de nuestro personal habla español, o si no alguien nos traduce. Las personas que están en esos campamentos no tienen baño, no tienen ducha, no tienen agua, y todo el tiempo hay mucho polvo.

    También nos impresionó mucho el edificio que colapsó donde había muchos niños que estaban en una fiesta. Todos fallecieron. Si bien a los familiares les dieron unas carpas, no había nadie que los ayudara. Nosotros les ofrecimos apoyo médico y sicológico, y nos quedamos con ellos por un buen tiempo mientras sacaban los cuerpos. Ayer acompañamos a una familia hasta el entierro. Eso los hizo sentir que no estaban solos.

    Personal médico de Natán atendiendo a un funcionario militar en La Guaira
    (Foto: Natan Worldwide Disaster Relief)

    ¿Cómo evalúan su trabajo en Venezuela?

    Nos ha impresionado la forma de ser tan abierta y afectuosa de los venezolanos. Nos recibieron con los brazos abiertos, con cariño, y todo el tiempo querían ayudar. También su resiliencia, y que existe confianza de los unos en los otros. Es algo realmente emocionante, pues no necesariamente es así en otras partes del mundo.

    ¿Los recibieron con cariño incluso sabiendo que son de Israel?

    Sí, no hubo ningún problema por eso. Al contrario, la gente se impresionaba y se alegraba de que hubiéramos venido a ayudar.

    Ayer nos ocurrió algo muy impactante. Estábamos en un colegio, y un profesor le dijo a Magal: “Quiero pedirte disculpas, porque ustedes han venido desde tan lejos a ayudar. Yo sé que mi expresidente hablaba muy mal de ustedes y de verdad que eso me duele muchísimo, porque miren, ustedes están aquí, así que les agradezco a ti y al Estado de Israel por venir a ayudarnos en estos momentos. Me disculpo”.

    ¿Ustedes también ofrecen capacitaciones al personal local?

    Sí, parte de nuestra labor consiste en capacitar en el trabajo para situaciones de trauma. Estuvimos con la organización Itzjak de la comunidad judía, así como con directores y profesores de colegios, incluyendo a los de la comunidad, y dictamos una inducción al equipo de profesionales de Hebraica. Ofrecimos unas 15 capacitaciones para un total aproximado de 300 personas durante 17 días, para que ellos puedan capacitar a otros.

    Sesión de apoyo sicológico para docentes, que incluyó capacitación en herramientas para situaciones de trauma
    (Foto: Rosi Milgrom)

    También hemos dictado capacitaciones en lugares diferentes a La Guaira, como el barrio Ojo de Agua, donde la gente está traumatizada. Allí hay personas a las que se les dañaron sus casas, y otras que perdieron familiares en La Guaira. Generalmente las ONGs se enfocan solo en el lugar de la tragedia, la “zona cero”, pero nosotros también hemos estado en la periferia de Caracas.

    Según un reportaje publicado en el portal de noticias Jerusalem News Syndicate (jns.org), dos médicos especialistas formaron parte del equipo de Natán en Venezuela, con el fin de evaluar los hospitales que han sufrido daños estructurales mientras lidian con una cantidad abrumadora de pacientes. Como parte de su labor, evaluaron la posibilidad de establecer una Extensión de Emergencia Ambulatoria o EASE International, una instalación médica temporal diseñada para aliviar la presión sobre los departamentos de urgencias saturados, mediante el tratamiento de pacientes con lesiones menos graves fuera del hospital principal. Estas instalaciones permiten que las salas de emergencia centren sus recursos en los pacientes gravemente enfermos y heridos, al tiempo que garantizan que aquellos con necesidades médicas menos urgentes sigan recibiendo tratamiento oportuno.

    La doctora Sharon Shaul, directora médica de Natán, acompañó a una delegación oficial de ingenieros israelíes que viajó a Venezuela en coordinación con las autoridades locales. Mientras los ingenieros evaluaban la infraestructura dañada, Shaul fue la médica principal de la delegación de Natán. Esto refleja la estrecha relación entre la ingeniería y la medicina en zonas de desastre, donde la seguridad de las instalaciones sanitarias influye directamente en la atención al paciente.

    ¿Qué encuentran en común entre todos los lugares del mundo donde han trabajado?

    Una necesidad del “alma”. Todos necesitan sentir seguridad y solidaridad. Cuando tú llegas y les dices que vienes a ayudar y los escuchas, les haces sentir que no están solos. Eso es muy importante, porque en situaciones de trauma la gente se siente sumamente sola.

    ¿Algún comentario que deseen agregar?

    Sí. Toda tragedia en un lugar es una tragedia para la humanidad entera. Pero las tragedias son también una oportunidad, un momento para reconstruir las cosas mejor que como estaban.

    También pienso que muchas de las personas que vinieron a ayudar vieron un lado de Venezuela que la gente no conocía. Hoy en día se sabe mucho más de Venezuela, y ha recibido mucha solidaridad del mundo entero. Rezo y espero que haya un futuro mejor para Venezuela y para la comunidad.

    Impresiones de una traductora

    Rosi Milgrom trabajó junto a los voluntarios de Natán, y vivió con ellos las experiencias de este dramático momento de nuestro país.

    (Izq. a der.) Magal Shahar, Guy Shrayer y Rosi Milgrom, quien fungió como traductora para el equipo de Natán
    (Foto: NMI)

    “Llevo 17 días con la gente de Natán y la verdad es que ha sido increíble. Incluso siento que me ayudó a matizar mis propios problemas. Ellos llegaban a los colegios y tú podías ver a la gente aterrorizada por lo que sucedió, tanto en La Guaira como en Caracas. Lo interesante es cómo ellos trabajan. Al principio hacen unos ejercicios para que la gente se calme, y después dejan que cada una de las personas cuente lo que le ha pasado. Así se desahogan, y entonces ellos les explican qué es un trauma. Una frase que Magal utiliza es ‘poner palabras cuando no tienes palabras’. Es importante que las personas entiendan qué es un trauma, y que entiendan cómo uno afronta el trauma.

    “También les enseñaron ejercicios, por ejemplo con los niños, sobre qué podían hacer para que las cosas estuvieran mejor. Uno veía a las personas llegar muy afectadas y después salían no felices, pero sí con un poquito de luz. Ya podían ver cuál era el horizonte.

    “Durante las dos primeras semanas después del terremoto yo estaba como en shock, y pensaba: “¿Cómo la gente puede ayudar y yo estoy en shock?”. Cuando entrevisté a uno de los jefes de Natán, él dijo dos cosas que me gustaron mucho: primero, que cuando uno viene a ayudar, tiene que saber que se va a entrar y se va a salir, no solo física sino también emocionalmente. Y segundo, uno tiene que saber que lo que podrá hacer será muy pequeño, porque ante la magnitud del desastre te vas a quemar si quieres abarcar demasiado. Así que uno debe trabajar con esas dos premisas: ‘Tú vas a entrar y vas a salir. Y lo que vas a hacer será muy pequeño. Lo que vas a hacer hoy es esto’.

    “He llorado en varios momentos. Uno fue el de una directora que perdió su colegio donde había 610 alumnos, esos 610 alumnos ya no tienen dónde estudiar. Y tú veías cómo la directora y las profesoras hablaban y ninguna está buscando ayuda del gobierno. Ellas creen que lo tienen que resolver todo por su cuenta, eso me dio mucha indignación y lloré”.

    El origen de Natán

    Abie Nathan en 1961
    (Foto: Wikimedia Commons)

    Abraham “Abie” Nathan fue un activista humanitario y por la paz nacido en una familia judía de Abadán, Irán, en 1927; durante su adolescencia vivió en Bombay (hoy Mumbai), India, donde en 1944, a los 17 años, se convirtió en piloto de la Real Fuerza Aérea. En 1948 se ofreció como voluntario para pilotar en el Májal (voluntarios en la guerra árabe-israelí de 1948), y permaneció en Israel a partir de entonces.

    Nathan lideró un partido llamado Nes (Milagro) en las elecciones a la Knesset de 1965, pero no logró superar el umbral electoral. Tras la publicación de los resultados, declaró que volaría a Egipto en su avión, al que llamó Shalom 1 («Paz 1»), llevando un mensaje de paz. En efecto, aterrizó en Port Said el 28 de febrero de 1966, donde fue inmediatamente arrestado. Solicitó reunirse con el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser para entregarle una petición de paz entre Israel y Egipto, pero su solicitud fue rechazada y fue deportado de vuelta a Israel, donde lo arrestaron nuevamente por abandonar el país de forma ilegal hacia un país enemigo.

    El 28 de octubre de 1966 voló a India para ayudar a las víctimas de la sequía en Bihar. En la ciudad de Patna alquiló camiones y, durante tres días, distribuyó 10 toneladas de maíz a los habitantes de 35 aldeas. En 1968, fundó el Fondo para los Niños de Biafra, con el que recaudó recursos en los Países Bajos y envió alimentos y leche en polvo a Biafra a través de Nigeria.

    Nathan también se hizo famoso por fundar en 1973 una estación de radio “pirata” desde un barco, el SS Shalom, situado en aguas internacionales frente a las costas de Israel, que trasmitía música pop y mensajes de paz las 24 horas del día. También se involucró en la ayuda humanitaria tras desastres naturales ocurridos en Camboya, Bangladesh, Colombia y Etiopía. En enero de 1979, Abie tuvo un papel fundamental para que Israel acogiera a 100 niños refugiados de la guerra de Vietnam, cuyas familias forman hoy en día parte integral de la sociedad israelí.

    Su actividad más controversial fue la serie de encuentros que mantuvo con Yasser Arafat, líder de la OLP, antes de los Acuerdos de Oslo, cuando ello estaba penado por la ley en Israel.

    Abie Nathan falleció en Tel Aviv en 2008, a los 81 años de edad.

    ONG inspirada en su labor humanitaria

    En 2004 se fundó la ONG Natan Worldwide Disaster Relief, con la misión de ofrecer ayuda médica, odontológica y sicosocial en zonas de desastre, adoptando el nombre de su inspirador. Hoy en día cuenta con más de 1800 profesionales entre médicos, enfermeros, odontólogos, trabajadores sociales, sicólogos, fisioterapeutas y especialistas en logística, que trabajan como voluntarios para brindar atención a comunidades afectadas por situaciones de crisis. Esta misión atiende necesidades urgentes, y también apoya los procesos de recuperación.

    Durante más de 20 años, los equipos de Natán han operado en el propio Israel y en países como Ucrania, Turquía, Nepal, Siria, Grecia, Colombia, Filipinas, México, Jamaica, y más recientemente en Gaza, siempre guiados por un principio fundamental: “No preguntamos quién merece ayuda, sino quién la necesita”.

    Con información de wikipedia.org y natanrelief.org.

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    Yossi Bentolila
    Yossi Bentolila

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