El novel alcalde de Nueva York es un foco de noticias permanente. En una ciudad donde uno de cada diez habitantes es judío, Zohran Mamdani aprovecha todas las oportunidades para estar en la palestra, ser un tema de conversación para y por los judíos de todo el mundo, no solo de la Gran Manzana.
Mamdani es uno de los representantes más exitosos del perfil de un sector del Partido Demócrata que se alinea con el llamado progresismo. Esta corriente, que suma muchos adeptos, se basa, en teoría y práctica, en la defensa de minorías de todo tipo y el respaldo a la diversidad. En un mundo de redes e inmediatez, donde el bullying y las desigualdades están a la disposición y muy expuestas, Mamdani y sus similares han sido exitosos. Exitosos en cuanto a acceder a puestos de gobierno o influencia mediática. No se tienen muchas estadísticas respecto a logros concretos en áreas de interés real, pero sí en la generación de expectativas y ruidos.
(Foto: billboard.com)
Una de las áreas favoritas de los progresistas, entre ellos Mamdani, es la condena a Israel y su gobierno. La guerra de Gaza, la causada por la masacre del 7 de octubre de 2023, es relatada desde una óptica sesgada que no ve en ningún israelí alguna víctima de agresión, mucho menos con algún derecho a la defensa.
Resulta muy llamativo que candidatos a cargos de representación en alcaldías o el congreso, con responsabilidades directas respecto a electores de sus localidades, tengan como temas de campaña y arrastre lo relacionado con Israel y sus conflictos. Es el caso de Mamdani y también de otros, como Abdel el Sayed. Descalificaciones a Israel, peticiones repetidas de no ayudar al Estado judío y otras tantas cosas. El realismo mágico alcanza dimensiones más exageradas cuando el alcalde de Nueva York anuncia que detendría al primer ministro de Israel a su eventual llegada a la ciudad; solo que el alcalde no tiene autoridad para tal medida, y la Corte Penal Internacional —cuya máxima autoridad fue vergonzosamente destituida— no tiene jurisprudencia allí. Pero ruido y expectativa quedan a la orden del día. También la incomodidad para los judíos.
Las campañas en contra de Israel traen consecuencias muy peligrosas para los judíos, y también para la imagen de Israel. Nueva York ha visto incrementarse dramáticamente el número de incidentes antisemitas, muchos de extrema violencia. La icónica sinagoga Park East ha sido objeto de episodios violentos con manifestaciones a sus puertas, solo por citar un ejemplo. Las agresiones a ciudadanos judíos en las calles se han repetido en una metrópoli hasta hace unos meses ajena a tales incidentes. El alcalde de Nueva York, fiel a sus convicciones, no asistió al desfile anual celebrando la independencia de Israel. El mensaje que se filtra es claro: los judíos pueden ser agredidos. Es una historia harto conocida, con demasiados antecedentes para ser ignorada.
Mamdani y sus similares han sido exitosos. Exitosos en cuanto a acceder a puestos de gobierno o influencia mediática. No se tienen muchas estadísticas respecto a logros concretos en áreas de interés real, pero sí en la generación de expectativas y ruidos
La reacción de la judería norteamericana ha sido vehemente. Se denuncian las acciones y declaraciones de Mamdani sin dilaciones. El cónsul general de Israel en Nueva York ha denunciado la situación. El presidente de Israel ha sido muy enfático en calificar las palabras y acciones antisemitas del alcalde. No parece que estas iniciativas lo detengan o intimiden.
El mundo de nuestros días se ha destapado en cuanto al antisemitismo. La posición políticamente más potable de denunciar a Israel ha migrado a la de negar su derecho a la existencia. Esto representa un retroceso tremendo. No es que se abogue por la antes tan mentada solución de dos Estados; es que se niega el derecho a un Estado judío en franca contradicción con la declaración de la ONU del 29 de noviembre de 1947. Es la posición declarada de muchos que detentan no solo cargos públicos, sino podios desde los cuales sus posturas se traducen en violencia contra los judíos en muchas, demasiadas partes.
Aunque los judíos han presenciado situaciones similares, como en Londres por ejemplo, no cabe duda de que la ubicación, importancia y demografía de Nueva York convierten a Zohran Mamdani en Mamdani Superstar.
Para sus acólitos, claro…