(Foto: Flash90)
Cuatro años son suficientes para responder a la pregunta que una elección anticipada suele dejar sin respuesta: qué hace un gobierno con el tiempo que se le concede, no solo lo que promete
Shir Perets*
El primer ministro Benjamín Netanyahu ha sido una figura clave en la política israelí durante tanto tiempo que sus promesas de campaña pueden llegar a confundirse, ya que cada vez que se acercan las elecciones, el país escucha un coro familiar de ofrecimientos sobre el costo de vida, la seguridad y reformas que se han repetido durante muchos años.
Sin embargo, este ciclo electoral es diferente en un aspecto importante. Por primera vez, Netanyahu ha liderado una coalición durante un mandato completo de cuatro años sin que se desmorone prematuramente Esta capacidad de permanencia hace que este sea un momento excepcional para plantear una pregunta que normalmente queda sin respuesta con las elecciones anticipadas: no qué prometió, sino qué logró realmente esta coalición con el tiempo que tuvo.
Cuando Netanyahu prometió reducir el costo de la vida en 2022, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) clasificaba a Israel como el país desarrollado más caro del mundo. En ese momento, los precios eran un 38% más altos que el promedio de la OCDE, con un salario mínimo de 5300 shékels mensuales y un ingreso familiar promedio estimado en aproximadamente 22.013 shékels.
Según el Instituto Nacional de Seguros, casi dos millones de israelíes cayeron por debajo del umbral de la pobreza ese año, incluyendo 873.300 niños y 152.500 adultos mayores. Actualmente, la OCDE sigue clasificando a Israel entre los cinco países más caros, y la vivienda y la alimentación continúan siendo los principales factores que impulsan los altos precios. El salario mínimo se sitúa en 6443,85 shékels mensuales, y el ingreso familiar promedio ronda los 24.000, aunque aún no se pueden calcular los datos exactos para este año.
En 2022, la inflación en Israel alcanzó un nivel no visto desde 2008, cuando Ehud Olmert gobernaba el país. En 2026, Israel se encamina a mantenerse dentro del rango objetivo anual del Banco de Israel, entre 1% y 3%, pero el costo de la vida general sigue siendo más alto que en la mayor parte del mundo.
En 2022, Netanyahu priorizó la ampliación de la educación gratuita para niños desde el nacimiento hasta los tres años, como una forma de aliviar el costo de la vida y ayudar a los padres a reincorporarse al mercado laboral.
Guardería infantil en Israel
(Foto: The Jerusalem Post)
En abril de 2023, Netanyahu anunció que su plan incluiría una inversión de 2000 millones de shékels para la construcción de guarderías estatales, así como subsidios para que los padres pudieran costear el cuidado infantil. En ese momento, se esperaba que este plan redujera los costos para aproximadamente el 25% de los niños, principalmente porque la mayoría no estaba inscrita en el sistema de guarderías supervisadas y había muy pocas plazas disponibles.
Si bien la masacre del 7 de octubre no detuvo el programa por completo, sí causó numerosas interrupciones, y fue necesario desviar fondos para la recuperación de emergencia tras la guerra.
A esta fecha, Israel aún no ofrece educación preescolar ni guarderías gratuitas para todos los niños desde el nacimiento hasta los tres años. Las familias siguen pagando la mayor parte del cuidado infantil, aunque muchas reciben subsidios.
La plataforma de Netanyahu para 2022 prometía un aumento en la construcción de viviendas y la continuidad de la inversión en carreteras, ferrocarriles y trasporte público. En materia de vivienda, el enfoque del gobierno se centró en agilizar la aprobación de permisos de construcción y aumentar el inicio de nuevas obras.
El impulso constante del gobierno de Netanyahu para desarrollar más ciudades en la periferia de Israel y Cisjordania ha llevado a una expansión acelerada de las opciones de vivienda, aunque los datos de la OCDE muestran que el ritmo de construcción aún se mantiene por debajo del crecimiento demográfico.
La guerra entre Israel y Hamás, por supuesto, ralentizó el ritmo de construcción, y los daños causados por los ataques con misiles obligaron al gobierno a priorizar la reparación de viviendas destruidas en lugar de la construcción de otras nuevas.
Más allá de la vivienda, lo más preocupante es que las carreteras de Israel —y el tráfico en ellas— se encuentran entre las peores de la OCDE, y ninguna de las medidas adoptadas por el gobierno parece solucionarlo, ya que la congestión ha seguido empeorando a pesar del aumento de la inversión.
El ferrocarril, los trenes ligeros, los puertos, la banda ancha de internet y la generación de energía mejoraron notablemente desde 2022, pero las carreteras y el trasporte público —los ámbitos más directamente vinculados a los desplazamientos diarios y, por extensión, al acceso a la vivienda— siguen siendo los puntos débiles.
El congestionamiento del tráfico en Tel Aviv es uno de los peores de los países de la OCDE
(Foto: The Jerusalem Post)
La congestión del tráfico en el área metropolitana de Tel Aviv se encuentra entre las peores de la OCDE, ya que el trasporte público sigue siendo relativamente insuficiente y los trámites burocráticos para ampliar la infraestructura israelí son notoriamente lentos. Si bien la inversión ha aumentado en todos los frentes de la infraestructura, nada ha logrado seguir el ritmo del crecimiento demográfico, y las demoras en la planificación y la obtención de permisos han dejado un vacío que el gobierno no ha podido subsanar.
El programa de Netanyahu para 2022 incluía la promesa de combatir la delincuencia, en particular el crimen organizado y la violencia en las comunidades árabes, al tiempo que otorgaba mayor autoridad a la policía.
En los últimos años, el número de víctimas árabes de homicidio aumentó de 116 en 2022 a un récord de 252 en 2025, según Abraham Initiatives, y con casi 150 casos registrados para el 1º de julio de 2026, la tendencia es similar.
Las armas de fuego siguieron siendo utilizadas en el 85-90% de los homicidios en el sector árabe durante todo el período, lo que evidencia la continua circulación ilegal de armas a pesar de la promesa de una mayor autoridad policial.
Si bien el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, continúa impulsando la represión policial en diversos sectores, incluyendo redadas a nivel nacional contra el crimen organizado, el tráfico ilegal de armas y el narcotráfico, persisten el aumento de la extorsión y los esquemas de dinero de protección (“vacunas”) dirigidos a empresas y contratistas.
La Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Trasnacional (GCI) siguió incluyendo a Israel entre los países que enfrentan importantes desafíos relacionados con el crimen organizado, citando la extorsión, la trata de personas, el tráfico ilegal de armas de fuego y la infiltración en empresas legítimas.
La confianza pública reflejó esta tendencia: a finales de 2025, aproximadamente el 65% de los israelíes manifestaron tener poca o ninguna confianza en la policía israelí, según una encuesta del Instituto Israelí para la Democracia, y solo alrededor de un tercio de la población expresó tener tal confianza.
Durante todo 2022, Netanyahu basó su campaña en el lema “Solo el Likud puede”, insistiendo en que solo ese partido —con él al frente— podía restablecer la disuasión, y prometió adoptar una postura más firme contra el terrorismo, Hamás e Irán.
Desde el día de su elección hasta el 6 de octubre de 2023, se lanzaron más de 2000 cohetes y misiles contra Israel, la mayoría durante la Operación Escudo y Flecha en mayo de 2023. Al menos 3000 cohetes fueron lanzados por Hamás durante las primeras horas de la masacre del 7 de octubre de 2023, y las estimaciones oficiales de las Fuerzas de Defensa de Israel sitúan el total de ese día en cerca de 5000.
En total, en los últimos cuatro años se han disparado unos 17.000 cohetes y otros proyectiles contra territorio israelí desde Gaza, casi 13.000 desde Líbano, 300 desde Yemen y 70 desde Siria.
Edificio destruido por un misil iraní en el centro de Israel el 28 de febrero de 2026
(Foto: The Jerusalem Post)
Además, el régimen iraní ha disparado aproximadamente 1150 misiles contra Israel en múltiples rondas de combates desde abril de 2024. Miles de ciudadanos israelíes, tanto civiles como soldados, han muerto a causa de las guerras en curso en diversos frentes.
En marzo de 2026, solo el 13% de los israelíes judíos creía que las negociaciones con la Autoridad Palestina conducirían a la paz en los próximos años, según el Índice de Paz de la Universidad de Tel Aviv. Asimismo, una encuesta del IDI realizada a finales de 2025 reveló que menos de la mitad de los israelíes judíos creía en que se iniciara un proceso de paz regional.
Cuatro años son suficientes para responder a la pregunta que una elección anticipada suele dejar sin respuesta: qué hace un gobierno con el tiempo que se le concede, no solo lo que promete en el estrado.
Los resultados en estas áreas son desiguales. El costo de la vida se mantiene prácticamente sin cambios; Israel sigue estando entre los países más caros del mundo, incluso con la moderación de la inflación. Se ampliaron los subsidios para el cuidado infantil, pero no se alcanzó el sistema universal que Netanyahu prometió en su campaña. En vivienda e infraestructura sí se invirtió realmente, con la construcción de más viviendas y el aumento de la capacidad ferroviaria y portuaria, pero el crecimiento en ambos sectores quedó por detrás de la demanda.
En materia de gobernanza, los indicadores de delincuencia y crimen organizado aumentaron durante este período, junto con una disminución de la confianza pública en la policía. Y en seguridad regional, el mandato trajo consigo el 7 de octubre y dos frentes activos adicionales, una trayectoria muy diferente a la disuasión que la campaña de Netanyahu para 2022 prometía restaurar.
El 7 de octubre trasformó casi todos estos aspectos, redirigiendo presupuestos y atención hacia una guerra que nadie anticipó en 2022, un contexto crucial para evaluar los últimos cuatro años. Aun así, la brecha entre las promesas y el resultado seguirá siendo un factor importante que los votantes tendrán en cuenta cuando Israel vuelva a las urnas en octubre.
*Periodista.
Fuente: The Jerusalem Post (jpost.com).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.