El rabino Garmón (centro) con parte del equipo de Coalición Humanitaria
Fundador de la ONG Coalición Humanitaria y director de ZAKA para América Latina, suele estar entre los primeros israelíes en llegar a los lugares de desastres en todo el mundo. Su pasión y pragmatismo lo diferencian de la mayoría de los grupos de ayuda humanitaria
Sami Rozenbaum
NMI. ¿Por qué llegaron a Venezuela por tierra y no por el aeropuerto de Valencia, como otros grupos?
Porque apenas ocurrió el terremoto todo se cerró. Yo estaba en Bogotá, entonces compré boletos aéreos para todo el grupo de Bogotá a Cúcuta, para estar seguro de que podríamos entrar al país, porque ya tengo experiencia de otros desastres en el mundo. Por tierra sé que estoy adentro, por avión no sé si va a llegar, si se va a retrasar, si van a cerrar o van a abrir. Ahora que se abrió la posibilidad de volar a Valencia, el próximo grupo que voy a traer desde Guatemala, El Salvador y otros lugares va a llegar por Valencia. Pero lo primero es tratar de llegar lo más rápido posible. Viajar 16 horas por tierra no es fácil.
El grupo de Coalición Humanitaria tras cruzar la frontera hacia el Táchira
NMI. ¿No se les dificultó atravesar las alcabalas en el camino?
No, la Guardia Nacional nos acompañó, algo que también tenemos que agradecer. También por contactos con gente. También tengo que agradecer al rabino Isaac Cohen y a la comunidad judía aquí, todos estaban muy pendientes. Y te digo, me emocioné cuando llegué, al ver a los niños aquí en Hebraica trabajando [en el centro de acopio] por el bien de toda Venezuela; esa es para mí una de las funciones más importantes de una comunidad judía, y la comunidad aquí lo está haciendo muy bien. Nos acompañó, nos ayudó en muchas cosas, y de hecho estamos durmiendo en Hebraica. Todo esto hace más fácil no sentirse solo, porque yo tuve que dejar a mi familia, tenía planeado un viaje familiar y lo aplacé.
NMI. ¿Cómo fue la recepción que tuvieron como israelíes?
Al principio algunos no nos querían recibir, pero nosotros llegamos con el mensaje de que no estamos aquí por política ni por religión ni nada de eso, sino simplemente que en el Judaísmo la Biblia dice que todos descendemos de un mismo ser humano, por lo que somos hermanos, somos una misma familia, estamos juntos y juntos debemos ayudar en ese espacio que tenemos en común.
NMI. ¿Cómo surgió la iniciativa de ir a la Universidad Central?
Nicole [Mischel], quien vino con nosotros, conoce a alguien allí, entonces fuimos a verlo, nos enseñó su centro de acopio y comenzamos a hablar sobre lo que nosotros podemos aportar. Les llevamos insumos, cosas que no tenían. También fuimos al Hospital Clínico Universitario, que es el más grande de Caracas, tiene como 1500 camas. El director del hospital nos acompañó en todo.
“Cada lugar tiene su dificultad, pero te digo, hay algo en común en todo: la belleza humana que veo dentro de toda esa oscuridad. Gente local, de fuera, organizaciones, todos vienen a apoyar”
Al otro día fuimos con ellos a La Guaira en el autobús de la universidad, junto a algunos estudiantes. Fuimos juntos a hacer diferentes acciones. Antes de finalizar el recorrido con los médicos se nos acercó una persona joven y nos dijo: “¿Ustedes son de Israel? Vengan a ayudarme, porque nadie nos quiere ayudar”. ¿Qué pasó? “El cuerpo de una tía y una hermana están sepultados entre los escombros, los vemos pero no los podemos sacar”. Fui con él y con David Zadok, quien me acompaña desde Colombia, es parte de la delegación. Y gracias a la capacitación que tenemos de ZAKA, logramos sacar el primer cuerpo. Cuando lo logramos sacar el joven estaba llorando porque su mamá era atea, no creía en nada. Y él le dijo antes de que llegáramos que solo los judíos iban a ayudar. Él pidió recitar un salmo, y recitamos el Salmo 121, con todos ahí alrededor. Fue un momento impactante, él nos dijo: “Nunca pensé que gente judía iba a llegar desde tan lejos para apoyarme”.
Nuestro trabajo no es nada más salvar vidas o rescatar cuerpos, sino también acompañar a la gente, decirles que no están solos, abrazarlos, estar con ellos. Hay algunos que vienen a sacar fotos y se van. Nosotros lo hicimos, a pesar de que estaba llegando el Shabat y que teníamos que salir pronto, pero logramos darles ese abrazo y estar con ellos. Les dijimos “No vamos a salir de aquí hasta sacar también el otro cuerpo”. Y lo logramos.
Cuando regresamos a la universidad, todos los estudiantes salieron a aplaudirnos. Ellos cantaban «Am Israel Jai», y yo les respondí «Am Venezuela Jai». Eso anda ahora por las redes, y la gente comenta tantas cosas buenas de Israel. Para mí es una de las misiones más importantes.
Junto a rescatistas en medio de los escombros de un edificio en La Guaira
NMI. La organización que usted dirige ya tiene 10 años de existencia. ¿Correcto?
Sí, la Coalición Humanitaria ya cumple 10 años, hemos estado presentes en muchos lugares del mundo donde ha habido desastres, pero no solo desastres. Por ejemplo, tenemos proyectos de agua en Uganda y en Chad, en América Latina, en Nepal. No se trata solo de acudir cuando hay problemas, sino tratar de traer soluciones. Después de la erupción del Volcán del Fuego en Guatemala, empezamos a construir casas; logramos crear una colonia [urbanización] completa que se llama Nueva Jerusalén. Tiene casi 1000 casas, una clínica, y estamos terminando un colegio ahí. Es increíble. Cuando me preguntan por qué se llama Nueva Jerusalén, les digo que no es por política o religión. Para mí Jerusalén significa la esperanza de un pueblo que salió al exilio y nunca se olvidó de su tierra, y también significa unión, porque según la tradición judía el primer ser humano fue creado ahí. Todos somos hijos del mismo ser humano.
Queremos aplicar algo parecido aquí. Ya estamos buscando un terreno para empezar a construir 100 casas en La Guaira.
NMI. ¿Cómo financian todos esos proyectos?
Nosotros en Coalición Humanitaria no juntamos dinero, no tenemos cuenta bancaria. Lo que hacemos es ser intermediarios entre los donantes y el destino. Aquí voy a buscar una compañía de construcción, un lugar donde construir, y los donantes van a aportar directamente a esa compañía de acuerdo con la entrega de las casas. Nadie va a ganar aquí ni un centavo, todo va a ser 100% para la gente. Esa es nuestra forma de funcionar. Así queremos hacerlo aquí.
Nosotros trabajamos siempre en el corto, mediano y largo plazo. A corto plazo, tratar de rescatar cuerpos y dar apoyo de alimentación, medicamentos, lo que se pueda. El mediano plazo se trata de ofrecer carpas y otras cosas que mientras la gente lo necesite, porque dentro de un mes ya no vas a ver aquí a casi ninguna organización de ayuda. El largo plazo es construir las casas.
Dentro de la coalición humanitaria yo trabajo con diferentes organizaciones. Una es ZAKA, que da capacitaciones de primeros auxilios, rescate y todo eso a los voluntarios locales en cada lugar. Nosotros tenemos muchos grupos, pero queremos contar con un grupo también en Venezuela, de 45 voluntarios por lo menos, que estén activos ahora en este proyecto; y después podemos pensar en otras cosas también.
Cuerpo rescatado por especialistas de ZAKA
NMI. Comparado con otros desastres en los que ha estado, ¿cómo considera lo que ha visto en La Guaira?
El terremoto de Turquía fue muy fuerte también. Murieron más de 60.000 personas y hacía mucho frío, era invierno, hasta bajo cero. Pero creo que una dificultad más grande en otro lugar no reduce las dificultades que tenemos aquí. Hace mucho calor, hay otras cosas, pero al final una pérdida es una pérdida. No existe una escala de comparación para el dolor. En Guatemala, con la erupción del Volcán del Fuego, había gente quemada, era otra cosa muy complicada. En Haití la tragedia fue también muy grande, en México el terremoto, los deslaves y huracanes en El Salvador y Honduras.
“Nosotros trabajamos siempre en el corto, mediano y largo plazo. A corto plazo, tratar de rescatar cuerpos y dar apoyo de alimentación, medicamentos, lo que se pueda. El mediano plazo se trata de ofrecer carpas y otras cosas mientras la gente lo necesite, porque dentro de un mes ya no vas a ver aquí a casi ninguna organización de ayuda. El largo plazo es construir las casas”
Cada desastre tiene su dificultad, pero hay algo en común en todos: la belleza humana que veo dentro de toda esa oscuridad. Gente local, de fuera, organizaciones, todos vienen a apoyar. Y para mí es algo muy lindo, porque al final nosotros nunca sabemos cuándo va a pasar algo, pero cuando pasa nos activamos. No sabemos por cuánto tiempo, es detener tu vida y decir: “me voy”. Dormimos en colchonetas, pero la meta es mucho más grande que todas esas dificultades.
NMI. ¿En qué partes del litoral han trabajado?
Fuimos con la comunidad Yovel, que es un grupo de médicos de una comunidad del pastor Raúl Rubio, quien da su vida día y noche por Israel. Es increíble. Bajo el gobierno de Petro, que era muy complicado, él salía a las calles en todos los eventos de March of Life del consulado, siempre todo por Israel. Yo hice con él muchísimos eventos, uno de 30.000 personas en la plaza principal, entrevistas y todo. Entonces le dije: “Yo trabajo contigo”. Creamos el grupo de médicos y en La Guaira fuimos con un pastor que es amigo de ellos también, que también perdió mucho y estaba muy pendiente de toda la gente. Entonces se le hizo una donación, y aparte de los insumos y todo, y lo acompañamos.
Eso es entre Caraballeda y Catia la Mar; entramos en las partes más internas donde no hay organización, donde no hay gente, donde no hay todo ese espectáculo. Por eso encontramos gente a la que nadie había ayudado todavía. El equipo de la Universidad Central de Venezuela nos llevó allí, incluso con sus autobuses, porque ellos llegan a donde no está llegando nadie más. Y gracias a Dios, también cuento con esos jóvenes para nuestro proyecto de construir las casas, porque yo soy terco. Todavía no tengo todo el plan, pero de que lo vamos a hacer, lo vamos a hacer. Queremos encontrar un terreno y la empresa que las va a construir, y como te dije, hacerlo de una forma trasparente. Para mí eso es lo más importante que podemos hacer, y ojalá lo hagamos con la comunidad judía, porque yo creo en la gente local, pues no hay nadie que conozca mejor cada lugar que la gente local.
ZAKA, organización israelí con amplia experiencia en casos de desastres y ataques terroristas, está ahora muy activa en la zona del litoral venezolano
Por mi experiencia, en todos los desastres mundiales en los que he estado, como la guerra en Ucrania, toda organización quiere hacer el bien, pero a veces traen todas lo mismo. Y a veces pasa que la carpa de una persona que perdió su casa parece un Walmart, tiene muchas cosas. Pero después de un mes todas las organizaciones se van, la comida se pudre y ya no hay nada de ayuda. Así que tenemos que calcular muy bien, canalizar muy bien esas ayudas y ver cómo podemos mejorar. No solo se trata de donar, sino de calcular bien las necesidades.
Ahora te digo, yo veo que la gente de Venezuela ama a Israel, lo veo en todos los lugares. Esta es una oportunidad de acercar los corazones, porque nosotros no somos gobierno. Hay aquí una delegación, gracias a Dios, del gobierno de Israel que está haciendo un excelente trabajo profesional; pero nosotros no somos gobierno, somos personas, y llegamos a trabajar con el pueblo de Venezuela, decirle que estamos juntos. Y no solo nosotros, aquí ves a CADENA que también está haciendo un excelente trabajo. IsraAid también está haciendo un gran trabajo con los niños, con la parte sicológica; Maguén y Natán, aparte de nosotros, Yovel y ZAKA de Coalición Humanitaria. Ahora hay mucha presencia judía en Venezuela. E insisto, nadie llegó para imponer un tema religioso o político. La mayoría de nuestros voluntarios ni siquiera son judíos. Estamos aquí de personas a personas, de corazón a corazón.
“Ahora hay mucha presencia judía en Venezuela. E insisto, nadie llegó para imponer un tema religioso o político. La mayoría de nuestros voluntarios ni siquiera son judíos. Estamos aquí de personas a personas, de corazón a corazón”
Yo le digo a la gente, a los jóvenes en cada lugar a donde voy: el temblor puede romper el cuerpo físico, la parte física, pero jamás el espíritu. El espíritu de la gente de Venezuela es muy fuerte. Igual que ha ocurrido con el pueblo judío a lo largo de la historia, después de cada tragedia el pueblo salió fortalecido. La palabra crisis en hebreo es mashber, pero nacimiento es la misma palabra, mashber. Es decir, estoy seguro de que Venezuela va a salir de esto fortalecida y mucho más unida.
Fotos cortesía de Coalición Humanitaria.