(Foto: NMI)
El vocero en español de las Fuerzas de Defensa de Israel llegó a Venezuela como parte del segundo grupo de asistencia humanitaria tras el terremoto del 24 de junio. Originario de Uruguay, su formación abarca títulos en Filosofía, Economía y Ciencias Políticas, además de Diplomacia, Seguridad y Estrategia, pero en esta entrevista se revela que en su misión hay algo más profundo: trasmitir la solidaridad y la empatía del Estado de Israel hacia Venezuela en estos dolorosos momentos, reflejando el valor judaico de tikun olam y el énfasis permanente en la reconstrucción
Sami Rozenbaum
NMI. ¿Qué pensaste cuando te dijeron que vendrías a Venezuela? ¿Habías estado antes aquí?
Nunca había estado en Venezuela. Tenía realmente la intención de venir para ayudar a la gente, porque esto se veía como una enorme catástrofe. Pero cuando la vi con mis propios ojos me di cuenta de que era muchísimo más grande de lo que aparece en la prensa. Quizá esta sea una de las calamidades más grandes del siglo XXI.
Por sobre todas las cosas, también lo vi como una oportunidad de poder participar en este tipo de delegaciones humanitarias. Esta es la número 38 en la historia de las Fuerzas de Defensa de Israel en todas partes del mundo, para que la gente conozca este tipo de cosas que también hace Tzáhal.
“Vinimos de forma absolutamente abierta y al descubierto, y nos iremos, como nos dijeron el otro día las propias autoridades, como parte de la casa”
Mi papel es operar como enlace con el gobierno, no solo en la traducción (soy el único del grupo que habla español) sino también en la interpretación de los temas técnicos, y a veces en asuntos más diplomáticos.
¿Has estado presente en desastres de otras partes del mundo?
Esta es la primera calamidad en la que yo participo. Aquí hay un elemento que tiene que ver con la experiencia israelí: el conocimiento, la tecnología; pero también existe el elemento de dar esperanza, porque la gente está realmente indigente viviendo ahí en las calles.
Esto es algo muy judío. El pueblo judío aprendió a lo largo de la historia que incluso después de las tragedias más duras o más profundas siempre es posible reconstruir. Y esa esperanza no es algo que nos guardamos solo para nosotros, sino que es un mensaje que queremos compartir con el mundo. Hoy estamos en Venezuela 32 soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel junto con personas del Ministerio de Asuntos Exteriores, porque creemos que todos tenemos la responsabilidad de ayudar a reparar un mundo fracturado.
Soldados del segundo grupo de asistencia humanitaria de Tzáhal en La Guaira
¿Cuál ha sido la recepción de las autoridades y del público?
Vinimos de forma absolutamente abierta y al descubierto, y nos iremos, como nos dijeron el otro día las propias autoridades, como parte de la casa. La apertura es total. Conversamos constantemente, nos encontramos con la presidenta del país. Hemos estado conversando a diario con ministros, principalmente el ministro de Obras Públicas, el ingeniero Juan José Ramírez, con generales del ejército que están bajo el mando de ellos, y estamos colaborando abiertamente. Con el público ha sido muy duro por un lado, pero también muy esperanzador, porque cuando nos ven con la bandera de Israel, caminando con el uniforme israelí, la gente nos pide ayuda. Muchas madres nos piden que saquemos a sus hijos, a sus abuelas, a sus nietos de los escombros. Son personas que están allí desde hace 22, 23, 24 días acampando frente a los edificios. Es realmente terrible.
En un video una señora aparece dándote un abrazo.
Una de muchas, sí. Ella se llamaba Eva, la del video que publiqué. No tuve tiempo de publicar cuántas señoras nos han abrazado. A veces oramos, rezamos con ellos.
La señora Eva pidió ayuda a la delegación israelí para rescatar los cadáveres de sus dos hijas de los escombros de un edificio en La Guaira que quedó completamente destruido
(Foto: cuenta de X de Roni Kaplan)
Se sienten apoyados por el solo hecho de que ustedes están allí.
Sí. Y pasó que nos dijeron: “Le pedimos ayuda a otras delegaciones, de otras nacionalidades, pero no volvieron”. Nosotros siempre que nos han pedido ayuda volvemos al lugar. Llevamos sus tragedias al nivel gubernamental, hemos hecho planes para el gobierno usando drones y todo lo demás, para la demolición o para encontrar los cadáveres de los seres queridos de esas personas. Y eso es algo muy agradecido por la gente.
Una cosa que he sentido en todo este tiempo es que uno siempre puede ser una fuerza para el bien, más allá de la tragedia que se enfrenta. En la tradición judía existe el principio fundamental del tikun olam. Esa idea no es una teoría, es una responsabilidad. Y por eso todos los hombres y mujeres israelíes que están hoy en Venezuela, a miles de kilómetros de sus hogares, están poniendo sus conocimientos y experiencia al servicio del pueblo venezolano. Esa es nuestra manera de ser una “luz para las naciones” también.
El papel de ustedes en este momento es más que todo de ingeniería, porque tres semanas después de la catástrofe ya no se pueden hacer rescates.
Efectivamente, se trata de una delegación de expertos en temas de ingeniería, también en demolición y otros asuntos relacionados. Nosotros propusimos y creamos para las autoridades un sistema nacional para el mapeo de la situación y la priorización en el ámbito de la clasificación de estructuras, para que puedan tomar decisiones. También trabajamos en todo lo que tiene que ver con el reforzamiento de las estructuras que se pueden salvar.
“Esta ha sido la delegación humanitaria más prolongada en la historia de las Fuerzas de Defensa de Israel”
Además, a nivel más técnico y municipal, un plan para el “descapotamiento” de las estructuras; eso significa un trabajo especial cuando tienes personas dentro de un edificio, que hoy en día ya son cadáveres. En el judaísmo decimos que quien salva una vida salva a toda la humanidad; pero es más que eso, porque si destruyes el edificio esos cuerpos se van a hacer añicos. El “descapotamiento” consiste en que cortamos el edificio con maquinaria pesada, para poder extraer de forma casi quirúrgica los cuerpos que sabemos que están allí. De esa manera se puede recuperar su memoria y darles la dignidad del sepulcro, algo que es algo tan importante en la filosofía y en la vida judía.
Les propusimos también, y de hecho los invitamos a Israel, la idea de crear un parque ecológico de reciclaje con los residuos sólidos que quedaron.
En este momento estamos en la fase del shikún, o sea la reconstrucción, lo que se llama en términos técnicos el recovery: crear un sistema nacional para el mapeo de la situación, la toma de decisiones y la priorización en el ámbito de la clasificación de estructuras. Esto es muy importante, porque cuando no se tienen suficientes recursos de capital, de maquinaria ni humanos, se necesita priorizar para ser mucho más eficiente en el trabajo y mostrar resultados a la población.
Roni Kaplan entrevistado por Venevisión (captura de pantalla)
En el ámbito personal, ¿cómo imaginas el futuro de La Guaira?
Yo creo que eso va a demorar años. Repito, es uno de los desastres más grandes del siglo XXI. En mi vida había visto nada igual, es algo indescriptible. Son 35 kilómetros de destrucción, parcial en algunos lugares y completa en otros. Quizá tendrá que ser una reconstrucción con principios diferentes.
“Más allá de las complejidades políticas y los conflictos del pasado, cuando ocurre una tragedia así Israel dice “presente”, con una sola pregunta: ¿En qué podemos ayudar?”
Pero lo más importante es que la gente no se quede atrapada en el dolor. Es decir, el dolor estará siempre presente, pero que no se queden atrapados en el pasado, en una ética del victimismo. Lo que queremos aportar como Medinat Israel y como Am Israel es nuestra ética de la responsabilidad. El judaísmo nos enseña que la identidad no debe quedar atrapada en el dolor del pasado, sino que debe impulsarnos a construir el futuro. Y hoy Israel está en Venezuela porque creemos que la mejor respuesta a una tragedia es tender una mano y ayudar a reconstruir.
Este ya es el segundo grupo que viene de Tzáhal. ¿Van a llegar más en el futuro? ¿Se va a extender esto en el tiempo?
Ante todo, hay que destacar que esta ha sido la delegación humanitaria más prolongada en la historia de las Fuerzas de Defensa de Israel. El gobierno es el que va a terminar definiendo si habrá otra delegación, pero de todas maneras vamos a seguir trabajando online y nos hemos puesto a disposición. Lo importante es que Israel está presente en el terreno para brindar una mano amiga al pueblo venezolano. En todo esto la comunidad judía ha tenido una parte fundamental. Y la forma en que hemos sido recibidos por la comunidad judía, la calidez con la que me siento en este momento con la comunidad, es también indescriptible.
El segundo grupo de asistencia humanitaria de Tzáhal en La Guaira. Al fondo, un edificio que quedó partido en dos
Hace tan solo un mes no habríamos imaginado tener aquí jayalim vistiendo el uniforme de Israel. Para nosotros es una gran emoción y orgullo.
Yo tampoco hubiese imaginado que iba a estar acá. Y eso es lo más lindo de todo esto: la comunidad, una comunidad que ha enfrentado muchas cosas en los últimos años, y me gustaría que también puedan ver la reconstrucción de las relaciones entre Israel y Venezuela, que siempre fueron tan buenas. Esta delegación se llama Ganféi Hashájar, “Alas de la Aurora”. Yo le digo a las autoridades que por un lado son las alas de la aurora de la reconstrucción de Venezuela, de la zona afectada, que va a llevar muchos años; pero ojalá sean también las alas de la aurora del restablecimiento de las relaciones entre nuestros países. Porque entre nuestros pueblos nunca se rompieron las relaciones, y mucho menos entre la comunidad judía y Medinat Israel.
Más allá de las complejidades políticas y los conflictos del pasado, cuando ocurre una tragedia así Israel dice “presente”, con una sola pregunta: ¿En qué podemos ayudar? Esta no es una cuestión política, es una cuestión humana. Cuando hay gente sufriendo, queremos estar ahí para ayudar sin importar la nacionalidad, la ideología o la religión. Es así nomás.
Fotos: redes sociales de Roni Kaplan.