Por primera vez en los 80 años de historia de las Naciones Unidas, una mujer latinoamericana podría llegar al cargo más importante de la diplomacia internacional. Entre las candidatas con mayores posibilidades destaca Rebeca Grynspan, economista costarricense, diplomática de trayectoria global e hija de inmigrantes judíos que encontraron refugio en Costa Rica
Desde su fundación en 1945, la Organización de las Naciones Unidas ha tenido nueve secretarios generales, todos hombres. Ocho décadas después, el mundo se encuentra ante la posibilidad de un cambio histórico: que una mujer encabece por primera vez el organismo internacional más importante del planeta.
En ese escenario, uno de los nombres que más fuerza ha cobrado es el de Rebeca Grynspan Mayufis, economista costarricense y actual secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), cuya experiencia diplomática y visión multilateral la han convertido en una de las figuras mejor posicionadas para la elección de 2027.
Aunque el proceso apenas comienza y dependerá de complejas negociaciones internacionales, su nombre aparece constantemente en las conversaciones diplomáticas y en los análisis sobre el futuro de la ONU.
(Foto: undp.org)
Rebeca Grynspan nació en San José, Costa Rica, el 14 de diciembre de 1955, en el seno de una familia marcada por la migración y la resiliencia.
Es hija de inmigrantes judíos de origen polaco que encontraron en Costa Rica un lugar para construir una nueva vida, llevando consigo valores como la educación, el esfuerzo y el compromiso social.
Sin embargo, el interés internacional que despierta su candidatura no se debe únicamente a sus raíces familiares, sino a una trayectoria de décadas dedicada al servicio público, la economía y la cooperación internacional.
Graduada en Economía por la Universidad de Costa Rica y especializada en la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, Grynspan ha desarrollado una carrera que la llevó de la política nacional a los más altos niveles de la diplomacia mundial.
La trayectoria de Rebeca Grynspan abarca algunos de los cargos más importantes de América Latina y del sistema internacional:
Su capacidad para construir consensos y tender puentes entre gobiernos, organismos internacionales y sectores económicos le ha dado reconocimiento en distintos continentes.
La candidatura de Grynspan coincide con dos circunstancias que hoy cobran especial relevancia.
La primera es la creciente demanda internacional para que, después de 80 años, una mujer llegue finalmente a la Secretaría General de la ONU. La segunda es una práctica diplomática no escrita que favorece la rotación geográfica entre regiones, lo que coloca a América Latina y el Caribe en una posición privilegiada para encabezar el próximo perÍodo.
A ello se suma la experiencia de Grynspan en organismos multilaterales y su conocimiento de los desafíos económicos, sociales y políticos que enfrenta el mundo.
Si llega a la Secretaría General, algunos de los retos más importantes que enfrentará serán:
La elección del secretario general de la ONU no depende únicamente del respaldo internacional. El proceso comienza en el Consejo de Seguridad, integrado por quince países, incluidos los cinco miembros permanentes con derecho de veto: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
Posteriormente, la Asamblea General debe aprobar la candidatura elegida. El nuevo secretario general asumirá funciones el 1 de enero de 2027.
Si finalmente resulta elegida, Grynspan no solo se convertiría en la primera mujer en dirigir las Naciones Unidas y en la primera persona de Costa Rica en ocupar el cargo. También representaría un momento histórico para América Latina y para millones de mujeres que, durante décadas, han buscado abrirse espacios en los principales centros de decisión del mundo.
La pregunta ya no es únicamente quién dirigirá la ONU en 2027, sino si ha llegado el momento de que una mujer escriba el próximo capítulo de la historia de las Naciones Unidas.
Fuente: Diario Judío (diariojudio.com).
Versión NMI.