

Shmuli Volkin*
El FBI incautó más de 560.000 dólares en criptomonedas destinadas a Hamás, y tomó el control de los dominios y servidores que alimentaban un sistema de recaudación de fondos y reclutamiento en línea del grupo terrorista. La operación también proporcionó a los investigadores información sobre miles de personas que contactaron con Hamás para donar mediante criptomonedas o métodos de pago tradicionales, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Esto fue mucho más que un simple bloqueo de billeteras digitales. Agentes federales capturaron la infraestructura vinculada a AlQassam.ps, el sitio web principal utilizado por las Brigadas al-Qassam de Hamás, interrumpiendo los canales utilizados para recaudar dinero, comunicarse con simpatizantes y reclutar para la organización terrorista. El control de esta infraestructura permitió al FBI interceptar las donaciones antes de que llegaran a Hamás. «Sus redes no son seguras, sus criptomonedas son vulnerables», advirtió la fiscal federal Jeanine Ferris Pirro.
Documentos judiciales desclasificados revelan cómo los agentes lograron infiltrarse en la operación. Una fuente confidencial detectó un mensaje de recaudación de fondos de Hamás en Telegram, y contactó con una dirección de correo electrónico publicada por las Brigadas al-Qassam. Hamás respondió con instrucciones para trasferir USDT, una criptomoneda vinculada al dólar, a través de una dirección de monedero temporal en la red TRON.
(Imagen: jewishbreakingnews.com)
Las instrucciones parecían una guía para evadir a las autoridades. Se indicaba a los donantes que no identificaran a Hamás como destinatario, que no trasfirieran fondos directamente desde Binance, y que canalizaran el dinero a través de otros servicios de monedero. Hamás cambiaba periódicamente la dirección del monedero, y cada dirección estaba destinada a una sola trasferencia. Los investigadores repitieron el proceso a través de múltiples fuentes confidenciales, recopilaron nuevas direcciones y siguieron el rastro del dinero a través de monederos de consolidación, exchanges y presuntos intermediarios financieros.
Una declaración jurada del FBI estima que la red de financiación recibió más de 3 millones de dólares en donaciones, y se mantuvo activa durante meses antes de la incautación de la infraestructura. El rastro digital también pasó por un proveedor de internet en Teherán antes de depender posteriormente de infraestructura conectada a servicios de alojamiento y dominio estadounidenses, lo que brindó a las autoridades la oportunidad de actuar contra ella.
La cifra de 560.000 dólares representa tres incautaciones de criptomonedas autorizadas por un tribunal, y no una redada repentina. En una fase anterior, se recuperaron aproximadamente 201.400 dólares en USDT de monederos y cuentas de intercambio vinculadas a un sistema que ya había blanqueado más de 1,5 millones de dólares. Las órdenes judiciales posteriores ampliaron tanto la cantidad recuperada como el alcance de la operación, culminando con la incautación de la propia infraestructura en línea.
Hamás ha promovido las criptomonedas durante años como una forma anónima de financiar el terrorismo fuera del alcance de los bancos. Sin embargo, las transacciones en blockchain dejan un registro público permanente. En una operación anterior en Estados Unidos, los investigadores incautaron 150 cuentas de criptomonedas vinculadas a las Brigadas al-Qassam y operaron clandestinamente uno de sus sitios web, lo que provocó que quienes intentaban financiar a Hamás enviaran dinero a monederos controlados por Estados Unidos.
El daño estratégico podría superar ahora el valor de los fondos confiscados. El Departamento de Justicia afirma que socavar la confianza de los donantes era un objetivo fundamental: los simpatizantes de Hamás ya no pueden saber si una dirección de donación, una cuenta de correo electrónico o un sitio web están realmente controlados por el grupo terrorista, o si ya han sido comprometidos por el FBI.
No se anunciaron cargos contra donantes individuales, pero el Departamento de Justicia indicó que la información recopilada sobre miles de contactos se utilizará en futuras operaciones antiterroristas.
Hamás perdió cientos de miles de dólares e infraestructura crítica. Sus potenciales financiadores podrían haber entregado a los investigadores estadounidenses algo aún más valioso: sus identidades digitales.
*Periodista.
Fuente: Jewish Breaking News (jewishbreakingnews.com).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.