La organización denuncia parcialidad ideológica y conflictos de intereses entre 13 de los 59 “relatores especiales”, citando vínculos económicos con Catar, Rusia y China, así como elogios a regímenes autoritarios y apoyo público a Hamás
Zeev Abrahami*
Hillel Neuer, director de UN Watch
Trece de los 59 “relatores especiales” de la ONU muestran un patrón constante de parcialidad ideológica a pesar de estar obligados a mantener la neutralidad, según un nuevo informe publicado este martes por UN Watch, una organización de monitoreo de derechos humanos centrada en las Naciones Unidas.
El informe de 104 páginas también denuncia conductas poco éticas e importantes conflictos de intereses financieros, incluyendo financiación vinculada a Catar, Rusia y China.
El informe, titulado From Watchdogs to Ideologues (“De observadores a ideólogos”), acusa a altos funcionarios de derechos humanos de la ONU de promover agendas políticas, abandonando su papel de observadores imparciales y socavando la credibilidad del sistema internacional de derechos humanos. “Los relatores de la ONU operan sin restricciones éticas ni consecuencias, y ni siquiera existe un procedimiento para destituirlos”, declaró Hillel Neuer, director de UN Watch. “El resultado es un poderoso bloque de funcionarios comprometidos que gozan no solo de inmunidad diplomática, sino de total impunidad”.
Según las conclusiones, Alena Douhan, “relatora especial de la ONU sobre el impacto negativo de las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los derechos humanos”, recibió 1,3 millones de dólares en financiación de China, Rusia y Catar. El informe alega que sus visitas oficiales a Teherán, Pekín, Damasco, Doha y Caracas se realizaron, en parte, para legitimar regímenes autoritarios en lugar de para ayudar a las víctimas civiles.
Alena Douhan
“Alena Douhan, quien define las sanciones occidentales contra las dictaduras como ilegales, recibió 1,3 millones de dólares de China, Rusia y Catar”, afirmó Neuer. “Nadie controla siquiera cómo se utiliza este dinero. Si un juez recibiera 1,3 millones de dólares de una de las partes, sería inmediatamente inhabilitado y destituido de su cargo. Si un periodista apoyara abiertamente a un grupo terrorista en redes sociales, sería despedido de inmediato”.
En otro caso, Ben Saul, relator especial de la ONU sobre la lucha contra el terrorismo y los derechos humanos, quien anteriormente había instado a gobiernos extranjeros a detener las exportaciones de armas a Israel, habría recibido 150.000 dólares de China, país ampliamente acusado de violaciones sistemáticas de los derechos humanos contra las minorías. El informe señala que Saul ha evitado sistemáticamente pronunciarse sobre la persecución de la minoría musulmana uigur en China, incluyendo su detención en “campos de reeducación”, y no ha cuestionado la forma en que Beijing presenta sus acciones como “lucha contra el terrorismo”.
Tlaleng Mofokeng
El informe también cita a Tlaleng Mofokeng, relatora especial de la ONU sobre el derecho a la salud, quien anteriormente expresó su apoyo a la lucha armada y afirmó que “Hamás no es terrorista”. El organismo regulador de la salud de su país, Sudáfrica, la acusó de conducta poco profesional y la multó tras llamar al director de UN Watch “un hombre blanco” y “una escoria malvada”.
Michael Fakhri, relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, quien ha acusado a Israel de genocidio, fue invitado a una visita oficial a Venezuela, una autocracia que usualmente restringe la supervisión de la ONU. Concluyó la visita elogiando al gobierno de Maduro.
El informe afirma además que Gina Romero, relatora especial de la ONU sobre la libertad de reunión, quien en su momento comparó el centro de detención de Guantánamo con un campo de concentración, rechazó las afirmaciones de que el lema “Del río al mar, Palestina será libre” constituya un llamamiento a la eliminación del Estado judío, diciendo que se trata solo de un mensaje de “defensores de la libertad, los derechos humanos y la dignidad para todos en Israel y el territorio palestino ocupado”.
George Katrougalos
George Katrougalos, experto independiente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU “en materia de un orden internacional democrático y equitativo”, habría recibido 100.000 dólares de China en 2025. Ese mismo año promovió el libro del líder chino Xi Jinping, elogiando su visión como de “apertura, desarrollo y diálogo”. En noviembre de 2025, Katrougalos visitó Teherán, se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, y discutió los presuntos “crímenes” cometidos por Estados Unidos e Israel.
Reem Alsalem
Reem Alsalem, experta de la ONU en violencia contra las mujeres, ha rechazado reconocer la masacre del 7 de octubre, niega los crímenes sexuales de Hamás contra mujeres israelíes y promueve propaganda afín a Hamás.
UN Watch es comúnmente descrito como una organización de defensa de los derechos humanos centrada en las Naciones Unidas y la lucha contra la discriminación, pero también ha sido criticada por algunos por defender “desproporcionadamente” a Israel frente a supuestos sesgos y acusaciones de antisemitismo en los organismos de la ONU a expensas de un debate más amplio sobre derechos humanos. Pero la organización también se opuso a la prohibición de los minaretes de las mezquitas de Suiza en 2009, calificándola de discriminatoria.
“Los relatores de la ONU operan sin restricciones éticas ni consecuencias, y ni siquiera existe un procedimiento para destituirlos. El resultado es un poderoso bloque de funcionarios comprometidos que gozan no solo de inmunidad diplomática, sino de total impunidad”
El informe añade que los organismos de la ONU suelen basarse en informes de ONG no verificadas y fuentes confidenciales, lo que, argumenta, socava los estándares aceptados de evidencias. A pesar de ello, dichos informes siguen siendo citados por tribunales internacionales, gobiernos y los principales medios de comunicación.
En sus conclusiones, el informe de UN Watch aboga por amplias reformas estructurales, incluyendo mecanismos de supervisión independientes, requisitos de trasparencia y sanciones claras para las conductas impropias. Entre las medidas propuestas incluye: una coalición de estados democráticos para evaluar periódicamente a los relatores especiales, prohibición de recibir financiamiento gubernamental, crear un organismo externo independiente de supervisión y disciplina, control más riguroso de los candidatos fuera de los procesos de selección política de la ONU, y normas probatorias más estrictas para reducir la dependencia de fuentes anónimas y no verificadas.
*Periodista.
Fuente: Ynet (ynetnews.com).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.
Fotos: cuenta de X de UN Watch.