La fecha del artículo que encabeza estas líneas tiene para mí un gran significado por varias razones, entre ellas, es el cumpleaños de mi amada hija Katherine, de mi gran amigo Roberto, y se cumple una década de la aprobación y publicación, un 26 de mayo de 2016, del concepto de antisemitismo elaborado por la Alianza Internacional para la Recordación del Holocausto (IHRA por sus siglas en inglés).
El 27 de enero de 2000 se firmó por 31 países la Declaración de Estocolmo, documento fundacional de IHRA, pero también es una fecha muy significativa porque ese día de 1945 fue liberado por el Ejército Rojo el campo de exterminio más brutal que ha conocido la humanidad, Auschwitz-Birkenau, en donde más de un millón cien mil personas, la inmensa mayoría judíos, fueron vilmente asesinados en cámaras de gas; por lo que esa alianza estratégica de decenas de países escogió ese día para iniciar una labor fundamental, sustentada en trasmitir y reforzar la memoria histórica, ante el deceso, por razones naturales del tiempo, de los sobrevivientes de la Shoá, que al día de hoy siguen entre nosotros B’H alrededor de 196.000, pero está cifra irá descendiendo, siendo el promedio de edad de los mismos de 87 años.
El concepto de antisemitismo presentado por la Alianza para la Recordación del Holocausto expresa lo siguiente: “El antisemitismo es una cierta percepción de los judíos que puede expresarse como el odio a los judíos. Las manifestaciones físicas y retóricas del antisemitismo se dirigen a las personas judías o no judías y/o a sus bienes, a instituciones de las comunidades judías y a sus lugares de culto”.
En Venezuela este concepto ha sido adoptado por las Cámaras Municipales de los municipios Chacao, Baruta y el Hatillo, las universidades Católica Andrés Bello, Metropolitana y Monteávila, así como las Academias Nacionales de Medicina, Ciencias Económicas, Ingeniería, Hábitat, y Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales.
El combate de ese flagelo que viene azotando a la humanidad desde hace siglos es hoy en día un asunto de vital importancia, ante las graves situaciones que se vienen presentando en diferentes países del mundo. Ya no es “antisionismo”, ahora es pura judeofobia que se presenta con asesinatos, violencia física, verbal, persecución y amedrentamiento de judíos en Europa, EEUU, Australia, Sudamérica y otras partes del mundo; vandalismo de negocios, cementerios, sinagogas, instituciones educativas, odio que tiene como fachada situaciones y conflictos en el Medio Oriente, y lo peor, originados por invasiones, masacres y atentados realizados por grupos terroristas afiliados a diferentes regiones del Islam radical, tanto chiítas como sunitas.
Esta explosión de prejuicios y animadversión contra los judíos e Israel debe tener un freno, en primer lugar en la legislación, tal como lo tienen previsto normativas penales en países como Alemania y Argentina; también el elemento educativo es de suma importancia, el cual debe orientarse desde niveles básicos en favor de los Derechos Humanos y contra los crímenes de odio y en especial el antisemitismo.
En Venezuela, la definición de antisemitismo de la IHRA ha sido adoptada por las Cámaras Municipales de los municipios Chacao, Baruta y el Hatillo, las universidades Católica Andrés Bello, Metropolitana y Monteávila, así como las Academias Nacionales de Medicina, Ciencias Económicas, Ingeniería, Hábitat, y Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales.
El esclarecimiento (Hasbará) de estos temas, así como la diplomacia pública, son herramientas que deben seguir fortaleciéndose en los espacios universitarios, medios de comunicación y redes sociales.
Estamos obligados a realizar nuestros mejores esfuerzos para aislar a ese grupo de anarquistas tarifados, proterroristas que causan dolor, caos, intimidación y falso victimismo donde quiera que se presentan. Han asumido la misma conducta de los terroristas: postear imágenes, información y videos, con los que mintiendo descaradamente tratan de vender al público, hechos o que se sucedieron en otras latitudes y épocas, o que no corresponden a la situación denunciada, o que han sido magnificados escandalosamente.
Por todas estas circunstancias, propongo hacer una cruzada para que el 26 de mayo de cada año se fije como Día Mundial Para el Combate Contra el Antisemitismo, y espero contar con el apoyo de mis lectores, así como de las instituciones públicas y privadas, a las cuales haré la propuesta esbozada.
No podemos, no debemos ser indiferentes ante los peligros que encierra esta situación; dejemos a nuestros hijos y nietos un mundo más fraterno, así que manos a la obra, y con el favor de Dios saldremos airosos.