El pozo que conducía al túnel donde en agosto de 2024 se recuperaron los cuerpos de los rehenes Hersh Goldberg-Polin, Carmel Gat, Eden Yerushalmi, Alex Lobanov, Almog Sarusi y el sargento Ori Danino se encontraba muy cerca de peluches y dibujos animados en un cuarto de juegos infantiles.
(Foto: FDI)
Las tropas de las Fuerzas de Defensa de Israel localizaron la entrada del túnel en una zona rodeada por el enemigo y plagada de trampas explosivas. Este es un ejemplo más de cómo Hamás utilizó y sigue utilizando áreas civiles para llevar a cabo sus actividades terroristas.
Los seis rehenes se hallaban en condiciones terribles tras meses de sufrir hambre y pésimas condiciones higiénicas, y eso agrega una dura dimensión al horror de su asesinato. Al bajar por el pozo, los soldados hallaron los charcos de sangre de las víctimas y las botellas en las que tenían que orinar. El angosto túnel tenía menos de un metro de ancho y no más de metro y medio de altura, por lo que casi no había lugar para moverse y no era posible estar de pie. En aquel momento aún había 101 secuestrados en Gaza, lo cual acrecentaba la angustia de todo Israel.
Desde arriba en sentido horario: Hersh Goldberg-Polin, Ori Danino, Eden Yerushalmi, Carmel Gat, Alex Lubanov y Almog Sarussi
El video difundido por el ejército mostró claramente que la boca del túnel se había abierto en una habitación infantil. O sea que los terroristas, para entrar con los secuestrados, tenían que haber pasado por allí. Entre paredes con la figura de Blancanieves, el Ratón Mickey y la palabra “Love” (amor), estaba la entrada que conducía a un sistema de escaleras por etapas, hasta llegar a 20 metros de profundidad. El túnel, de 120 metros de largo, terminaba en una puerta blindada que los terroristas cerraron al escapar tras asesinar a los secuestrados. El ejército israelí logró abrirla, pero para los secuestrados ya era demasiado tarde.
Con información de las FDI (idf.il) y Semanario Hebreo (Montevideo).