Dinah Bucholz*
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha criticado duramente y en repetidas ocasiones a Israel, acusándolo, por ejemplo, de utilizar una “hambruna intencionada contra Gaza como táctica de guerra. Ahora, su gobierno está negando alimentos y agua a los migrantes marroquíes en Ceuta, la ciudad fronteriza española que pertenece políticamente a España, para obligarlos a regresar a Marruecos.
Los días 30 y 31 de julio, unos 72.000 marroquíes desbordaron la frontera e inundaron las calles de Ceuta, provocando críticas de otros países de la Unión Europea, como Italia, respecto a las políticas migratorias de España, mientras la ciudad se sumía en el caos. Unos 70.000 han regresado a Marruecos, dejando a aproximadamente 2000 hambrientos y durmiendo en la calle. Cientos de jóvenes han cavado hoyos en la playa para dormir, y rellenan sus botellas de agua en las duchas públicas. Muchos sufren agotamiento, shock, hipotermia y heridas. Afirman que se les ha negado comida, agua y refugio, ya que, supuestamente, se advirtió a los residentes de la ciudad que no les ofrezcan ayuda para incentivarlos a marcharse.
Grupo de Marroquíes viviendo en una playa de Ceuta (Foto: EFE)
La crisis humanitaria se agrava a medida que miles de migrantes se ven obligados a usar la intemperie como baño y para dormir. Ceuta cuenta con un único centro para migrantes, que está lleno, y a sus ocupantes se les ha prohibido distribuir comida y agua entre ellos.
Un joven con heridas abiertas en brazos y piernas dijo: “Tengo mucha hambre. Dicen que se acabó todo. Y no hay agua. Esperaré a que se vayan todos”. Sin embargo, algunos residentes de la ciudad están ofreciendo ayuda, desafiando las directivas del gobierno.
Las organizaciones humanitarias han advertido que la situación se está deteriorando y que se deben intensificar los esfuerzos para brindar asistencia. La Cruz Roja declaró estar desbordada, y Amnistía Internacional afirma que las autoridades deben “garantizar que se desplieguen recursos sanitarios y sociales adecuados”.
Los críticos afirman que Sánchez está haciendo justo lo que falsamente acusó a Israel de hacer. Israel facilitó la entrada de más de una tonelada de ayuda por persona a Gaza desde que comenzó la guerra en octubre de 2023, a pesar de las acusaciones del presidente español. Mientras tanto, Sánchez retiene deliberadamente la ayuda para obligar a los marroquíes a marcharse.
Hillel Neuer, director ejecutivo de UN Watch, comentó esta flagrante hipocresía en una sarcástica declaración en X, junto con un enlace a un artículo sobre el trato atroz que España da a los migrantes. “Gracias por darle lecciones al mundo sobre derecho internacional, humanitarismo y que ‘la responsabilidad pública también implica la obligación moral de no mirar hacia otro lado’», señaló, citando literalmente las palabras de Sánchez.
*Periodista.
Fuente: Jewish Breaking News (jewishbreakingnews.com).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.