El grupo terrorista, islamista y yijadista Hamás ejerció (y todavía ejerce) un férreo control sobre la Franja de Gaza desde 2007, es decir por casi 20 años. Su nombre es un acrónimo que significa Movimiento de Resistencia Islámica; fue fundado en 1987, como una ramificación palestina de la organización egipcia islamista suní Hermanos Musulmanes, con el propósito de establecer un Estado islámico en lo que ellos consideran el territorio palestino. Por su crueldad, ha sido designada por la Unión Europea, Reino Unido, EEUU, Canadá, Australia, Japón, Argentina, Paraguay, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Israel como grupo terrorista. Hamás es una turba radical, en extremo violenta, motivada por ideologías y convicciones religiosas, que fusiona objetivos nacionalistas palestinos e islamistas.
Hamás rechaza tajantemente la convivencia con Israel y, por eso mismo, cuenta con el muy dañino apoyo de Irán. El punto central de su ideología lo enuncia con claridad en su carta constitutiva: se trata del rechazo a la existencia del Estado judío, pretende su destrucción y, en su lugar, establecer un Estado islámico en la totalidad del territorio israelí, Cisjordania y Gaza.
Captura de pantalla del testimonio de una mujer de Gaza sobre los abusos sexuales a los que son sometidas las mujeres y niños de Gaza
La economía palestina se basa esencialmente en asistencia y donaciones. De esta forma, Catar ha sido un fundamental patrocinador financiero; de hecho, la ayuda proporcionada por Catar ha desempeñado un papel importante desde el comienzo de la guerra desatada por el brutal embate contra Israel del 7 de octubre de 2023. Se estima que, desde 2012, a lo largo de todos estos años, Catar ha trasferido a Gaza alrededor de 2000 millones de dólares.
El abominable ataque de hace poco menos de tres años, liderado por Hamás, resulta la prueba más palpable de su desprecio por los derechos humanos, por el derecho internacional, por la coexistencia armoniosa entre los propios palestinos y con su vecino Israel. Mientras Hamás permanezca en el radar político de Gaza y con fuertes aspiraciones a regir Judea y Samaria, no existen perspectivas de desarrollo patrimonial ni armonía en los territorios palestinos y por supuesto, tampoco de paz con Israel. Por ello, es una necesidad vital no sólo desarmar a Hamás (lo que los terroristas vienen rechazando), sino que también es imperativo desarticular tan nefasta horda. De hecho, Hamas como tal no debería poder participar en ningún proceso electoral; y no solo está obligado a desarmarse, sino también es prioritaria su disolución en cuanto facción paramilitar y política.
Un gobierno dirigido por Hamás distorsiona la realidad y deslegitima la propia existencia de la entidad nacional palestina, causando estragos a la población que, según la falsa propaganda, dice defender.
Se conocen suficientes casos en que mujeres y niños gazatíes se han visto obligados a tener relaciones sexuales a cambio de comida, dinero y “protección”
Tras el alto el fuego de octubre de 2025, se han venido incrementando los datos sobre la brutalidad de Hamás contra los palestinos. Hay un fenómeno del que se ha hablado poco, pero lo suficiente para llamar la atención, y es el muy frecuente abuso generalizado y en especial el abuso sexual del que son objeto mujeres e infantes gazatíes; lo que es muestra de una sociedad descompuesta y trastornada. Aunque no hay amplios datos, porque prevalece el temor entre las víctimas, se conocen algunos informes de Naciones Unidas y de agencias humanitarias que han documentado el horror que viven las mujeres y los niños en Gaza, quienes enfrentan agresiones físicas, sometimiento sicológico y explotación sexual en un contexto de chantaje a cambio de ayuda humanitaria.
Pese a que este tipo de hechos está ocurriendo con más frecuencia, se ha verificado una cantidad menor que las sospechadas; sin embargo, se conocen suficientes casos en que mujeres y niños gazatíes se han visto obligados a tener relaciones sexuales a cambio de comida, dinero y “protección”.
Mientras no se ponga fin a la explotación de los palestinos por parte de Hamás, que es consistente y sistemática, serán imposibles las relaciones pacíficas con cualquier otra contraparte.