Otro paseo por el Mediterráneo, nuevas aventuras sexuales, diversiones e irrisoria “ayuda humanitaria”. En fin, otro espectáculo para los medios
Sami Rozenbaum
La flotilla poco después de partir de Barcelona
(Foto: AP)
Una decena de “flotillas de la libertad” han intentado llegar a la Franja de Gaza desde 2008, cuando apenas había trascurrido un año desde que el grupo terrorista Hamás —financiado y armado por Catar e Irán— se hizo violentamente con el control total del enclave, asesinando a decenas de miembros de la Autoridad Nacional Palestina, que administraban la Franja según los Acuerdos de Oslo de la década de 1990.
Entre 2008 y 2016 se lanzaron en total 31 embarcaciones, de las cuales solo 5 lograron llegar a su destino en Gaza. A partir del sonado caso del barco turco Mavi Marmara en 2010, cuando tropas israelíes fueron atacadas con armas por los tripulantes —lo que dejó un saldo de varios muertos—, ninguna nave ha logrado romper el bloqueo que fue impuesto tanto por Israel como por Egipto, siguiendo las normas internacionales.
La última flotilla-performance, denominada “Global Sumud”, partió de Barcelona y otros puertos mediterráneos en abril pasado; contaba con 58 embarcaciones, a bordo de las cuales viajaban aproximadamente 170 de los así llamados “activistas” provenientes de decenas de países. Estos navegantes incluían a figuras mediáticas como Greta Thunberg, quien de “luchadora climática” se ha convertido en furibunda agitadora antiisraelí (aunque su presencia ya es meramente simbólica, y no tiene participación real en la organización de las flotillas tras haber renunciado a su papel de liderazgo “por desacuerdos internos”); Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona, célebre por su apoyo al terrorismo palestino y las numerosas medidas antisemitas tomadas durante su gestión; Nkosi Mandela, nieto de Nelson Mandela y parlamentario sudafricano (cuyo famoso abuelo, vale recordar, apoyaba a Israel); Rima Hassan, eurodiputada francesa de origen palestino; Mariana Mortágua, líder del “Bloco de Esquerda” y parlamentaria portuguesa; y Emma Fourreau, europarlamentaria del partido ultraizquierdista La Francia Insumisa. También expresaron su apoyo personalidades bien conocidas por su odio a Israel y los judíos, como la actriz Susan Sarandon y el rockero jurásico Roger Waters.
Apenas iniciado el trayecto surgieron acusaciones de “conducta sexual inapropiada” contra el brasileño Thiago Ávila, veterano de estos espectáculos marítimos y miembro del comité directivo de la Flotilla Global Sumud. Incluso la organización «Heart of Palestine» acusó a Ávila de mantener relaciones sexuales con tres voluntarias en alta mar, calificando esa conducta como un abuso de poder.
Varios miembros de la tripulación de la flotilla se dedicaron a ejecutar y grabar piruetas circenses, como “saltos mortales” y pirámides humanas
(Foto: captura de pantalla, redes sociales de la Flotilla Sumud)
A diferencia de episodios anteriores, esta vez la Marina israelí no esperó a que la flotilla se aproximara a Gaza, sino que la interceptó en aguas internacionales cerca de la isla griega de Creta durante la noche del 29 al 30 de abril.
No debería ser necesario mencionar que en las embarcaciones apenas se encontraron suministros o equipos “humanitarios”, igual que en las flotillas anteriores. Como siempre, Israel había indicado que toda ayuda es bienvenida en el puerto de Ashdod, para ser trasladada por los canales formales hacia el paso de Kerem Shalom. Pero la oferta fue ignorada, pues obviamente todo esto era solo un show para los medios, y una provocación para que las FDI actuaran y así poder seguir demonizando a Israel.
Lo que sí hallaron los marinos israelíes fueron sobrecitos con sustancias sospechosas, así como preservativos. Evidentemente, los viajeros humanitarios pensaban “pasarla bien” a bordo
(Foto: captura de pantalla, video de las FDI)
Los viajeros fueron apeados poco ceremoniosamente en territorio griego (no pudieron disfrutar de las amenidades del puerto israelí de Ashdod, como en episodios anteriores), a excepción del ya mencionado Thiago Ávila y de Saif Abu Keshek, un ciudadano español de origen palestino, quienes fueron trasladados a la ciudad israelí de Ashkelon para interrogarlos.
Keshek y Ávila están afiliados a la “Conferencia Popular para los Palestinos en el Extranjero” (PCPA por sus siglas en inglés), organización acusada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos de actuar clandestinamente en nombre de Hamás. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel señala que Abu Keshek es un miembro destacado de la PCPA, que Ávila también está vinculado a la organización y es sospechoso de realizar actividades ilegales. Ambos son miembros del comité directivo de la Flotilla Global Sumud, responsable de los reiterados intentos de romper el bloqueo naval a Gaza.
El jefe y dueño de las flotillas, Saif Abu Keshek
(Foto: AFP)
Más aún, Saif Abu Keshek figura como administrador de Cyber Neptune, compañía marítima privada constituida apenas hace un año en España; el gobierno israelí sostiene que Cyber Neptune es una «empresa pantalla» utilizada para financiar las flotillas y ocultar sus redes operativas vinculadas con Hamás. Por si fuera poco, en junio de 2025 las autoridades egipcias arrestaron a Abu Keshek mientras lideraba una campaña llamada «Marcha a Gaza» en colaboración con Yahia Sarri, destacado clérigo de los Hermanos Musulmanes argelino que también tiene vínculos directos con Hamás.
En las audiencias judiciales, la fiscalía israelí ha acusado a Ávila y Abu Keshek de «ayudar al enemigo en tiempo de guerra» y «pertenencia a una organización terrorista». Por ahora permanecen detenidos.
Igual que en oportunidades previas, los organizadores y fans de las flotillas acusaron a las FDI de haber procedido con violencia durante la detención de los barcos, y de haber “torturado” a los dos detenidos. Una de las voces más chillonas (literalmente) al respecto es la de la Greta Thunberg, quien durante la flotilla de septiembre de 2025 disfrutó de los sándwiches ofrecidos por las FDI. Otro que pide con gran arrebato que Ávila sea liberado es el presidente brasileño, Lula de Silva, cuya hostilidad estalinista a Israel es legendaria.


A la izquierda la foto real de Thiago Ávila (AFP), y a la derecha la modificada con inteligencia artificial
Esta vez el asunto llegó más allá: los “activistas” difundieron por las redes sociales una foto alterada con IA de Thiago Ávila con un ojo sangrante, durante su acto de presentación ante las autoridades judiciales en Ashkelon. El burdo intento quedó demolido por la foto real publicada por la agencia AFP del mismo evento.
En fin, todo esto no es más que lo que se denomina “actividades performativas” (teatrales) en su máxima expresión, con la suma habitual de engaños para unos medios y un público que siempre están muy bien dispuestos a asumirlas.
Estas imágenes pueden considerarse un epílogo muy apropiado, que ilustra lo desubicados que estaban los participantes en ese espectáculo: dos de las féminas de la fallida flotilla bailan su versión de la “danza del vientre” con ropas muy escasas, y al final desenrollan una bandera palestina con el texto “Liberen a Saif, liberen a Thiago”. ¿Cuántos minutos durarían ellas en Gaza, donde Hamás aplica estrictamente la sharía o ley islámica, con semejante atuendo?
¿Son necesarias “flotillas humanitarias” para ayudar a Gaza?
La respuesta a esta interrogante es muy sencilla: números.
El ente israelí de Coordinación de Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT) informa que cada día están entrando en la Franja de Gaza 600 camiones con suministros (sobre todo alimentos, agua, combustible y medicinas), agregando que no hay límites establecidos para el número de camiones, pero que existen retrasos en la distribución de los productos por causa de la ineficaz logística de las agencias internacionales encargadas.
Cabe señalar que antes del 7 de octubre de 2023 entraban en Gaza 500 camiones de suministros al día desde el paso israelí de Kerem Shalom; desde Egipto, también fronterizo con la Franja, solo entraban armas y pertrechos militares a través de los numerosos túneles de Hamás entre Gaza y el Sinaí.
Por su parte, Hamás y la ONU denuncian que el flujo actual oscila entre solo 60 y 200 camiones diarios. Cabe recordar que Hamás se apodera sistemáticamente de buena parte de estos vehículos y luego vende los productos a precios exorbitantes, por lo que la denuncia luce como un intento de ocultar la discrepancia entre lo que llega y lo que se distribuye. Por supuesto, se supone que todos los suministros deberían entregarse gratuitamente a los gazatíes.
Adicionalmente a los camiones de ayuda que gestiona COGAT, hay que mencionar que numerosos vehículos comerciales de carga entran también en la Franja de Gaza. Según la IA Gemini, entre el 20 y el 26 de abril pasados el número de estos vehículos fue de 397, un promedio de 56 al día, aunque la cantidad es muy variable.
FUENTES