(Foto: Juan Carlos Sarli)
El Colegio Moral y Luces Herzl-Bialik graduó el 28 de julio su sexagésimo-séptimo grupo de bachilleres, en un acto celebrado en el Auditorio Jaime Zighelboim del Liceo.
Esta promoción de nuestro Sistema Educativo Comunitario, integrada por 28 estudiantes, lleva como título Besof hadérej tamid yesh hatjalá jadashá, “Al final del camino, siempre hay un nuevo comienzo”, y sus padrinos fueron Alirio Hidalgo y Rafael Cádiz.
El encuentro se inició con un minuto de silencio por las víctimas y demás afectados por el reciente terremoto que azotó a nuestro país.
A continuación Eitan Weisman, rabino de la Unión Israelita de Caracas, se dirigió a los presentes, expresando:
“Esta promoción ha tenido momentos difíciles, prácticamente desde su nacimiento: el coronavirus, guerras en Israel, hechos dramáticos en el país y ahora el terremoto. Pero eso los hace más fuertes, más listos y más preparados. Ahora empiezan nuevo camino; donde sea que estén, lleven en alto el nombre de nuestra comunidad judía venezolana. Esperamos mucho de ustedes”.
El rabino también ofreció bendiciones para los heridos y demás afectados por el terremoto, y para Medinat Israel.
Hadara Weisman, directora académica de Estudios Judaicos del SEC, indicó durante su intervención:
“Recuerden que la vida debe tener significado. Colaboren siempre con una comunidad, pues no es posible ‘vivir solo para mí’. Si el crecimiento personal se combina con la colaboración con los demás, se siente más satisfacción en la vida. Esto lo vivieron ustedes tras el terremoto, cuando cada quien colaboró como pudo. “(…) Hasta ahora ustedes estudiaban en un salón; a partir de ahora, la vida misma será un shiur”.
Eunice Morell de Witschi, directora del Liceo, se dirigió a los graduandos:
“En esta oportunidad a ustedes, promoción 67, les iba a pedir un enorme favor, les iba a pedir que se convirtieran en los guardianes de los valores que aparecem en cinco letreros en las paredes del liceo: respeto, superación, honestidad, responsabilidad, solidaridad. Le iba a pedir que no se rieran cuando alguien le falte el respeto a otra persona, que actuaran con honestidad aun cuando los tentaran a no hacerlo, que buscaran ser mejores en todo lo que hicieran, que asumieran las consecuencias de sus actos y especialmente que fueran compasivos con aquellos que sufren en cualquier parte, dentro o fuera del colegio.
“Pero no hizo falta pedirlo. Ustedes lo demostraron desde el 25 de junio, cuando salieron a ayudar realizando labores de todo tipo, incluso las más difíciles, demostrando que el potencial estaba allí todo el tiempo y solo faltaba romper el vidrio de la generación de cristal y convertirlos en eso que hoy miramos orgullosos, hombres y mujeres judíos de la Venezuela de hoy.
No fue barata la inversión, pero el rendimiento ha sido altísimo. Respeto por los que lo perdieron todo, superación frente a la tragedia, honestidad en el comportamiento con los más débiles, responsabilidad al asistir en la necesidad y, por sobre todo, solidaridad con este sufrido pueblo venezolano que tanto agradece recibiendo tan poco. Puedo asegurar que aquello que los guió este último mes jamás se apartará de ustedes por lo que les resta de vida, y nosotros no lo olvidaremos por el resto de la nuestra”.
Rafael Cádiz, padrino de la promoción, desechó leer un discurso que tenía preparado y prefirió improvisar las palabras que sentía en ese momento:
“Desde el 24 de junio, todos decimos que ‘estamos bien’. Ustedes están bien, son sobrevivientes y resilientes. Atravesaron una pandemia, con lo que eso significó en cuanto a la forma de estudiar; también atentados y guerras en Israel, el 3 de enero cuando nuestra ciudad fue bombardeada. Y finalmente, para ver de qué estamos hechos, el 24 de junio tuvimos un doble sismo.
“Ustedes son sobrevivientes, pero además tienen que ser personas responsables, empáticas, colaboradoras y, por sobre todas las cosas, sean personas. Sean cariñosos con los demás, porque sabemos que en pocos segundos nos puede cambiar la vida.
“Les pido un favor: donde sea que estén, demuestren que son de este colegio, que son de una comunidad. Los buenos somos más, y ustedes son parte de los buenos”.
Yael Simkins fue la encargada de ofrecer la alocución en nombre de los graduandos:
“Venimos de preescolares distintos, primarias distintas, grupos distintos. Algunos se conocen desde kinder, otros llegaron después, algunos entraron y salieron en el camino… pero al final terminamos compartiendo muchísimo más de lo que alguna vez imaginamos. Años enteros de nuestra vida.
Y este año nos recordó eso de una manera que ninguno esperaba. Los dos terremotos del 24 de junio cambiaron los planes. No sabíamos si podríamos celebrar este momento como lo habíamos imaginado, o cuándo volveríamos a la normalidad. Pero mientras el país intentaba levantarse, nosotros también entendimos lo que significa ser una comunidad. Vimos a compañeros de nuestra promoción levantando escombros con pico y pala; y vimos a otros organizando centros de acopio, dando donaciones, moviendo cajas y haciendo de todo para ayudar. Cada uno hizo lo que pudo desde donde estaba. Y creo que esa fue una de las lecciones más importantes que nos dejó este colegio: que ser comunidad no es solamente estudiar, pasar un examen o simplemente decir tefilá; es estar ahí cuando el otro más lo necesita. Y este año tuvimos la oportunidad de demostrarlo.
“Durante mucho tiempo pensé que crecer era empezar a cuestionarlo todo. Pero después entendí algo distinto: crecer no es dejar de hacer preguntas, es darte cuenta de que llevas años viviendo dentro de ellas. Porque el judaísmo nunca fue solamente religión; es memoria, es comunidad, es discusión y contradicción, es responder una pregunta con otra pregunta peor. Y mírennos… literalmente crecimos así.
“En el judaísmo existe el concepto de LeDor VaDor, de generación en generación. Normalmente pensamos en eso como algo enorme, histórico y antiguo, pero hoy entendí que también somos nosotros. Porque una generación no se define solo por lo que estudia o por los años que comparte, sino también por la forma en que responde cuando más la necesitan. Y creo que eso fue exactamente lo que vivimos hace apenas unas semanas. Somos otra generación que se lleva recuerdos, historias y valores; otra promoción que deja algo de sí para los que vienen después.
Y aunque nuestros caminos ahora tomen direcciones distintas, distintos países, universidades, ciudades y sueños, siempre va a existir algo que nos conecte. Porque al final, graduarse no significa llegar al final del camino; significa entender que ya estamos listos para empezar el nuestro”.
Redacción y fotos NMI, salvo indicación en contrario.
Colegio Moral y Luces Herzl Bialik, promoción LXVII / 2025-2026
Besof hadérej tamid yesh hatjalá jadashá
“Al final del camino, siempre hay un nuevo comienzo”
5º año “A”
Aserraf Hernández, Isaac
Barschi Higuera, Eliel
Benchimol Glass, Abraham Arie
Benzaquén Chocrón, Josh Moisés
Fris Silvera, David
Golcman Silvera, Nathan
Leiderman Kaminski, Alan Isaac
Moreno Anidjar, Allan
Rosales Israel, Abraham
Wahnich Carciente, Isaac
5º año “B” (IB)
Abayov Levy, Abraham
Barschi Higuera, Andrés
Benarroch Ramos, Cotty
Benjamín Belozercovsky, David Elías
Benmergui Gunczler, Alan Saadia
Beraja Goldmann, Lian
Bournat Rosenthal, Aaron
Broner Nemirovsky, Yael
Chocrón Cohén, Armando
Essenfeld Hamburger, Salomón
Garzón Jamszon, Andrés
Hoires Cohén, Jacky Alberto
Jagerman Breuer, Salo
Murcián Cohén, Alberto
Sayegh Fishman, Viviane
Serruya Ekerman, Sharon
Simkins Benzaquen, Yael
Tache Sarshalom, Yossi
Reconocimientos especiales
Mejores promedios globales durante los 5 años del bachillerato
Mejor promedio global en quinto año
Sharon Serruya, 18,82 puntos.
Premio Alumno Integral (elegido por los profesores): Lian Beraja.
Entregado por los padrinos de la promoción, Alirio Hidalgo y Rafael Cádiz.
Premio “Morá Fania Lapscher” al mejor alumno en estudios judaicos: Salomón Essenfeld.
La presidenta del SEC, Deborah Mizrahi de Sananes, leyó el texto del premio.
Premio “Yehoshúa Bin Nun” al mejor compañero (elegido por los estudiantes): Abraham Avayov.
Entregado por la presidenta del SEC, Deborah Mizrahi de Sananes, y la directora académica de Estudios Judaicos, Hadara Weisman.
(Foto cortesía de Carla Belozercovsky)