
Para los residentes de Judea y Samaria, las próximas elecciones en Israel son mucho más importantes que los comicios de la Autoridad Palestina
Dana Ben-Shimon*
A poco más de un mes de que los israelíes acudan a las urnas, los palestinos de Cisjordania (Judea y Samaria) observan con expectación el periodo previo a los comicios.
Algunos describen la votación israelí como decisiva para su futuro, subrayando que las elecciones en Israel, previstas para finales de octubre, les importan más que sus propios comicios programados para el Consejo Legislativo Palestino (CLP), anunciados por el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas para el 28 de noviembre.
Ibrahim Zaoul es un contratista palestino de la localidad de Husan, al oeste de Belén, que emplea a trabajadores locales. El resultado de las elecciones en Israel es crucial para decenas de miles de trabajadores palestinos, declaró a The Jerusalem Post.
Desde la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023, Israel ha prohibido la entrada al país a los trabajadores de Cisjordania, salvo a un número limitado de empleados en sectores considerados esenciales. «Todos quieren volver a sus empleos en Israel y mantener a sus familias», afirma Zaoul. «La gente espera que un nuevo gobierno cambie la política actual y les permita ganarse la vida como antes».
Muchos trabajadores palestinos creen que la prohibición laboral aún podría revertirse, señala: «Para nosotros, la cuestión no es la política. Lo que le importa a la gente son sus condiciones de vida; quieren vivir con dignidad».
Una bandera israelí ondea junto a una barrera colocada recientemente por el ejército israelí en la entrada principal de Luban e-Sharkiya, entre Nablus y Ramala
(Foto: Reuters)
Las elecciones israelíes ofrecen la posibilidad de un cambio, dice Zaoul. Algunos empleadores israelíes desean que regresen los trabajadores palestinos, afirma. Muchos de estos trabajadores no han logrado encontrar empleo en Cisjordania y tienen dificultades para llegar a fin de mes; «nadie quiere seguir viviendo así», agrega.
Otros palestinos señalan que la composición del próximo gobierno israelí es importante, ya que sus políticas afectarán a su vida cotidiana. «Nuestro destino se decidirá en Jerusalén, no en Ramala», declaró un empleado de la Autoridad Palestina que lleva más de tres décadas trabajando en el sector público. «La situación económica no es buena- A los empleados públicos solo se les paga cerca de la mitad de su salario, o a veces un poco más. Esta situación persiste desde hace años y se ha vuelto casi habitual, pero no es normal. Esto es consecuencia de que Israel retiene los ingresos palestinos y se niega a liberarlos, por lo que la Autoridad Palestina no dispone de los recursos para abonar los salarios completos», afirma, añadiendo que muchos hogares apenas pueden cubrir sus gastos mensuales y se enfrentan a una presión económica creciente.
El empleado de la AP añade que no espera que ningún nuevo gobierno israelí entable conversaciones con los palestinos ni impulse la creación de un Estado, aunque confía en que el próximo gobierno muestre mayor flexibilidad. «Hoy en día, a la gente le importan mucho menos las soluciones políticas. Necesitan respuestas ante las dificultades económicas, que van en aumento. Sabemos que, aunque se sustituya a Ben-Gvir y Smotrich, el siguiente gobierno tampoco negociará ni nos concederá un Estado, pero tal vez actúe de forma más razonable», opina.
Desde la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023, Israel ha prohibido la entrada al país a los trabajadores de Cisjordania, salvo a un número limitado de empleados en sectores considerados esenciales. «Todos quieren volver a sus empleos en Israel y mantener a sus familias», afirma un contratista palestino. «La gente espera que un nuevo gobierno cambie la política actual y les permita ganarse la vida como antes»
«Necesitamos recursos económicos para vivir. El gobierno israelí de extrema derecha, con ministros como Smotrich, busca el colapso de la Autoridad Palestina y es indiferente a la vida de los palestinos en Cisjordania. Quizá con otro gobierno la situación podría ser algo distinta».
Según la legislación israelí, de los ingresos fiscales que Israel trasfiere a la Autoridad Palestina se deduce una cantidad equivalente a las asignaciones que esta paga a los palestinos encarcelados por cometer ataques terroristas contra israelíes (la política conocida como «pago por matar»). Estas deducciones, sumadas a la disminución de la ayuda exterior, han provocado un déficit financiero en la AP, lo que limita su capacidad a abonar únicamente salarios parciales, cubriendo por lo general entre 50% y 70% de los sueldos de los empleados del sector público.
«Cualquier gobierno futuro, que no esté encabezado por el ultraderechista Smotrich, podría al menos facilitar el trato», afirma el empleado del sector público de la Autoridad Palestina.
Otros palestinos expresan su preocupación por la violencia perpetrada contra ellos y sus propiedades por israelíes radicales en toda Cisjordania. Señalan que no han visto medidas efectivas para detener estos incidentes, lo que hace que muchos agricultores y residentes palestinos comunes se sientan cada vez más inseguros.
Afirman que el gobierno actual pretende expulsar a los palestinos de sus tierras, y que el resultado de las elecciones israelíes podría ayudar a evitar una mayor escalada si se toman medidas para frenar la violencia de los extremistas judíos.
El analista y experto político palestino Ghassan Khatib dice que no resulta sorprendente que los palestinos se interesen por los acontecimientos en el sistema político israelí. «Es natural que los palestinos sigan lo que ocurre en el ámbito político israelí, ya que están conscientes de que sus condiciones de vida y su futuro están determinados por Israel. Por ello, esperan que las elecciones puedan propiciar un cambio en la política israelí hacia ellos».
«Israel es quien controla la vida cotidiana de los palestinos en todos los aspectos y ámbitos posibles», asevera Khatib. «Controla la economía palestina y decide todo para los palestinos». Los palestinos se enfrentan a un doble problema relacionado tanto con Israel como con la Autoridad Palestina, cuyo funcionamiento no es satisfactorio, señala.
Según una encuesta reciente del Centro de Medios y Comunicación de Jerusalén (JMCC), que Khatib dirige en Ramala, la mayoría de la población palestina ha perdido la confianza en sus propios dirigentes. «Parte de la razón es que Israel ha convertido a los dirigentes palestinos en un grupo incapaz de funcionar o gestionar los asuntos adecuadamente. Los palestinos ven que Israel ha cambiado y que el ‘nuevo Israel’ no tiene ningún interés en una solución política al conflicto», afirma Khatib. «Los palestinos no se hacen ilusiones al respecto».
*Periodista.
Fuente: The Jerusalem Post.
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.