

En este mes de septiembre se cumplen ya seis años de la suscripción inicial de los Acuerdos de Abraham. Una iniciativa muy interesante e histórica. Varios países árabes suscribieron tratados con Israel para establecer relaciones diplomáticas y todo lo que de allí se deriva; en las áreas de turismo, comercio e inversiones, los acuerdos han sido un gran éxito.
Llama mucho la atención que quienes gestaran estos acuerdos y los llevaran a buen término hayan sido Donald Trump y Benjamín Netanyahu, precisamente quienes gozan de una fama no tan pacifista, y quienes son muy duramente criticados por sus oponentes y algunos medios de comunicación. El pragmatismo de algunos países árabes, unido a la verdad conocida y no siempre reconocida, trazó la ruta que llevó a la firma y activación de los acuerdos.
Los Acuerdos de Abraham se expandieron hasta Asia Central, con la reciente incorporación de Kazajstán
(Mapa: heraldousa.com)
Los acuerdos tuvieron un nivel muy alto en el 2023. Parecía que Arabia Saudita se uniría a ellos; esto significaría el reconocimiento de Israel y un nuevo panorama del Medio Oriente. Los Acuerdos de Abraham han roto el mito según el cual solo habría relaciones entre Israel y los países árabes si se resolviera el tema palestino. Al no ser así, cuando sí se establecen estos vínculos diplomáticos y comerciales resulta evidente que el largo, tedioso y violento conflicto palestino-israelí pierde importancia y protagonismo. ¿Un incentivo para Hamás y los enemigos de la paz negociada para desatar un conflicto que congelase el proceso de ampliación de los acuerdos?
El 7 de octubre de 2023 puso freno a la expansión de los Acuerdos de Abraham. Luego, una guerra en Gaza, seis frentes bélicos adicionales. El drama de unos rehenes clamando libertad y justicia, una sociedad israelí muy presionada en todos los sentidos. El debate interno en Israel, que cubre todos los aspectos de la vida nacional con mucha intensidad. Un juicio interminable al primer ministro. Una campaña de desprestigio y de demonización de Israel en cualquier ámbito posible.
Desde la implementación de los Acuerdos de Abraham han sucedido muchos eventos, y se han descubierto o comprobado muchas posturas. Una de ellas es la pugna por el liderazgo del Islam: Irán, Egipto, Arabia Saudita, Turquía. Le ha resultado muy cuesta arriba a Trump poner de acuerdo a todos estos y otros líderes de un mundo islámico bien difícil de entender.
Llama mucho la atención que quienes gestaran los Acuerdos de Abraham y los llevaran a buen término hayan sido Donald Trump y Benjamín Netanyahu, precisamente quienes gozan de una fama no tan pacifista
Irán, desde el mismo 7 de octubre de 2023 y hasta hoy, pasando por su guerra con Israel en 2025 y la que mantiene ahora con Estados Unidos desde febrero de 2026, no ha dado tregua en su posición irreductible de desarrollar un plan nuclear y manifestar su animadversión para con Israel. El Estrecho de Ormuz y el día a día en el Golfo Pérsico se han convertido en un mal llamado conflicto de larga duración y baja intensidad, para costumbre del mundo entero.
Cada cierto tiempo, con relativa frecuencia, se hace el anuncio —nunca concretado en hechos— acerca de un nuevo e importante partícipe en los Acuerdos de Abraham. La espera de que esto ocurra es ya un motivo para el optimismo, pero los hechos ciertos muestran que los potenciales candidatos tienen agendas complicadas y peticiones que resultan difíciles de complacer. Los descendientes teóricos de Abraham, el primer patriarca de los judíos, son todos de extrema complejidad, cuando no sumamente violentos e intransigentes.
Mientras Trump y Netanyahu insisten en ampliar el número de signatarios, en sus respectivos países las campañas electorales, las encuestas y los debates suben de tono, a decir verdad hasta niveles que nunca habíamos visto. La guerra con Irán persiste con un vencedor sin un rendido, que además clama la victoria. La economía se resiente y los conflictos se alargan.
Los Acuerdos de Abraham, importantes y necesarios, subsisten en un mundo plagado de desacuerdos entre los mismos hijos de Abraham.