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    No estamos en la década de 1930… todavía

    Published by Yossi Bentolila on 12 mayo, 2026
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    • David Horovitz
    • Diáspora
    • Reino Unido

    Los judíos de la diáspora enfrentan una creciente ola no solo de odio hacia Israel sino, cada vez más, de odio hacia los judíos. Y allí donde la incitación en redes sociales, la tergiversación, el adoctrinamiento religioso y la desinformación marcan la pauta de la opinión pública, los políticos no tardan en seguirla

    David Horovitz*

    Judíos apuñalados en la calle, ambulancias incendiadas, un monumento a israelíes e iraníes asesinados profanado… y un partido político liderado por un judío, que gana una enorme repercusión y no poca popularidad debido a su abierta hostilidad hacia Israel y su plaga de antisemitismo.

    El apuñalamiento de la semana pasada en Golders Green, Londres, tuvo lugar a pocos pasos de donde muchos de mis familiares más cercanos vivieron durante décadas después de que la familia huyera de la Alemania nazi en 1937. También el incendio de cuatro ambulancias comunitarias en las cercanías, y el ataque incendiario contra el monumento.

    Poster pegado en algunas estaciones de gasolina de Francia: “¿Está cara? ¡Dale las gracias a Israel!”, culpando al Estado judío por el aumento en el precio de los combustibles. La faz estereotipada de un judío “avaricioso” fue tomada directamente de las ilustraciones de la Alemania nazi, y circula profusamente en las redes
    (Foto: redes sociales)

    Siempre existió un trasfondo de antisemitismo en el Londres donde crecí, simbolizado por insultos y altercados con las escuelas cercanas, pero en realidad eran asuntos menores. El noroeste judío de Londres, con Golders Green en su corazón, era en general tranquilo; no un refugio excepcional para una gran comunidad judía, sino un barrio común donde los residentes, muchos de ellos judíos, vivían sin miedo. De hecho, vivían prácticamente sin siquiera plantearse si había algo que les pudiera dar miedo.

    Eso ha cambiado, al igual que la vida de la diáspora en todo el mundo, especialmente desde que Hamás invadió Israel el 7 de octubre de 2023 y se puso en marcha una vasta y bien organizada campaña para demonizar al Estado judío y negarle el derecho a defenderse de agresores abiertamente decididos a destruirlo. Esta campaña arrastró a antisemitas de izquierda y de derecha; y mediante las acciones violentas de sus seguidores, dirigidas no solo contra los judíos que viven en Israel sino contra los judíos de todo el mundo, ha demostrado representar una creciente ola de odio no solo hacia Israel, sino también hacia todos los judíos.

    Muchos gobiernos del mundo libre se muestran cada vez más hostiles hacia Israel, adoptando políticas y posturas que lo vuelven más vulnerable ante sus enemigos declarados, liderados por Irán. Además, sus políticas internas suelen ser ineficaces ante el creciente antisemitismo violento. Basta con observar la incapacidad del Reino Unido para afrontar el peligro, incluso después del ataque mortal a una sinagoga en Manchester durante Yom Kipur, o la rotunda negativa del gobierno australiano a abordar la serie de ataques contra objetivos judíos que culminaron en la masacre de Bondi Beach.

    ¿Intérpretes de un coro que buscan crear armonías celestiales se niegan a unir sus voces con las de judíos, con el fin de homenajear a las víctimas de una masacre ocurrida en su propia ciudad? ¿Hasta dónde hemos llegado?

    Y los políticos abierta o tácitamente antisemitas están en auge, incluso en las naciones supuestamente más ilustradas: sirva de ejemplo el ascenso de los Verdes británicos bajo el liderazgo del cínico y autodestructivo Zack Polanski, quien denunció a la Policía Metropolitana por la detención del autor del apuñalamiento en Golders Green; o la elección en Nueva York de Zohran Mamdani, quien se niega rotundamente a reconocer el derecho del pueblo judío a tener un Estado en su antigua patria.

    Todavía no estamos en la década de 1930. Si bien el gobierno británico ciertamente no ha protegido a los judíos, no se ha vuelto contra ellos. La Policía Metropolitana de Londres está mostrando, aunque tardíamente, señales de determinación para restablecer la seguridad de la comunidad judía.

    Aparentemente cegados por el odio hacia el Estado judío, un jurado de doce personas, no todas británicas de origen, no pudo condenar en febrero a un activista antiisraelí que, según un video, atacó a una mujer policía con un mazo durante un allanamiento en la empresa de defensa israelí Elbit. Pero esta semana, en un nuevo juicio, el agresor fue declarado culpable, aunque tardíamente, de causar lesiones corporales graves (la mujer quedó parcialmente paralizada). La justicia, al final, siempre acaba imponiéndose en el Reino Unido.

    Pero ya sea apoyando activamente la estrategia posterior al 7 de octubre de deslegitimar a Israel, o dejándose engañar por ella, la opinión pública mundial se está volviendo en contra de Israel y de los judíos. Y allí donde la incitación en redes sociales, la tergiversación, el adoctrinamiento religioso y la desinformación marcan la pauta de la opinión pública, los políticos no tardan en seguirla y sacar provecho.

    Voces impías

    La semana pasada, en Sydney, el Coro Helénico Australiano canceló un concierto benéfico conjunto con la Sociedad Coral Judía de Sydney, programado para el 28 de junio, en memoria de las víctimas de la masacre de Bondi Beach. “Existe cierto antisemitismo en la comunidad griega; no me había dado cuenta de su magnitud”, lamentó el presidente del coro, James Tsolakis. “Los judíos apoyaban realizarlo, yo también, pero el coro griego se mostró reacio a participar debido al clima político”.

    ¿Intérpretes de un coro que buscan crear armonías celestiales se niegan a unir sus voces con las de judíos, con el fin de homenajear a las víctimas de una masacre ocurrida en su propia ciudad? ¿Hasta dónde hemos llegado? “En absoluto”, afirmó el coro en medio de la polémica, denunciando a “un individuo” —evidentemente Tsolakis— por hablar “sin autorización”. “La reciente cobertura mediática ha sugerido erróneamente que los miembros del Coro Helénico Australiano son antisemitas. ¡Esto no es cierto! El Coro defiende la inclusión, el respeto y el intercambio cultural. El antisemitismo, o cualquier otra forma de discriminación, no tiene cabida en nuestra organización”, declaró su comité directivo en un comunicado publicado en su sitio web. “¡El antisemitismo no tuvo cabida en esta decisión!”.

    Manifestantes “antisionistas” enarbolaron la bandera de Hezbolá en Nueva York, a pesar de que ese grupo ha sido oficialmente designado como organización terrorista en Estados Unidos
    (Foto: The Times of Israel)

    Más bien, afirmó, el problema radica en ese factor tan banal y conocido que complica las cosas: las dificultades de agenda. El coro estaba ensayando para otro concierto, explicó el comunicado, y las “limitaciones de tiempo” hicieron necesaria la cancelación.

    Curiosamente, sin embargo, su mismo sitio web muestra solo un concierto remotamente cercano: una «velada con almuerzo» el 31 de mayo, cuatro semanas antes del evento benéfico de Bondi.

    Tsolakis renunció a la presidencia del coro días después.

    *Director de The Times of Israel.
    Fuente: The Times of Israel.
    Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.

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    Yossi Bentolila
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