El pasado sábado 16 de mayo se celebró la final del Festival Eurovisión 2026, llevado a cabo en Viena. Entre los participantes estaba el representante israelí, Noam Bettan, con la canción Michelle, interpretada en inglés, hebreo y francés, que alcanzó un honroso segundo lugar, detrás de la merecida ganadora de Bulgaria, por lo que no solo trajo una enorme alegría a sus conciudadanos, sino la satisfacción de ubicar a su país en un relevante sitial.
Desde hace varios años, Israel viene conquistando espacios distintivos en Eurovisión. Así, el año pasado en Basilea (Suiza), la israelí Yuval Raphael clasificó con la canción New Day Will Rise (“Un nuevo día amanecerá”) y, al igual que en el actual, logró el segundo lugar; además, ganó el televoto del público. En 2024, en Malmö (Suecia), Eden Golan, con la canción Hurricane, consiguió el quinto lugar. En 2023, en Liverpool (Reino Unido), la israelí Noa Kirel, con la canción Unicorn, obtuvo el tercer puesto.
Bettan fue recibido como un héroe en Israel tras su excelente participación el Eurovisión. En la imagen, el presidente Itzjak Herzog le ofreció una recepción especial al cantante y a las bailarinas que lo acompañaron durante su interpretación en el festival
(Foto: Yahoo News)
De esta manera, Israel viene figurando en la final del concurso durante cuatro años seguidos. Es decir, en las cuatro últimas ediciones de Eurovisión, los cantantes israelíes han llegado al Top 5 de la final.
Israel se unió a Eurovisión en 1973, pese a que el festival se estableció formalmente desde 1956, y fue el primer país no europeo en competir. Hasta el presente Israel ha ganado cuatro veces: la primera en 1978, con el cantante Izhar Cohen y la canción A-Ba-Ni-Bi; al año siguiente, también logró el triunfo con Milk and Honey y Aleluya. Luego de una larga pausa, Dana International resultó victoriosa con Diva, y veinte años después vuelve a ganar con Netta y su extraña canción Toy.
Pese a que el festival se define como “no político”, y la idea es unir a los países mediante las trasmisiones internacionales que ostentan la diversidad cultural y exhiben la belleza de los tantos paisajes, para esta ocasión, cinco países —España, Holanda, Irlanda, Eslovenia e Islandia— decidieron boicotear a Israel, con la excusa de un inexistente genocidio durante la guerra en Gaza, conflagración que los terroristas palestinos iniciaron el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás, la Yijad Islámica Palestina y gazatíes comunes invadieron el sur israelí con una verdadera intención genocida, y cuyos crímenes se deben calificar como crímenes de guerra y de lesa humanidad. Israel se defendió y, tras más de dos años de arduas investigaciones, la Corte Penal Internacional ha reconocido que no ha encontrado pruebas ni indicios de que el Estado judío cometió un genocidio.
En España han pretendido justificar el éxito israelí acusando a través de los medios de comunicación del Estado que “compraron, invirtieron, sobornaron, adquirieron”, etc., sin mostrar ninguna prueba. Lo cierto es que, por ejemplo, tras comentarios de manipulación, las cifras del televoto revelaron que Israel se quedó atrás. La realidad es que la calidad de sus canciones y el profesionalismo de sus intérpretes ha sido admirable; por eso han clasificado pese a los riesgos, amenazas, malos tratos e insultos que reciben por parte de intolerantes que no distinguen lo que ocurre en el Medio Oriente, y menos aún conocen la historia del conflicto palestino-israelí, más allá de narrativas sesgadas. Europa no quiere entender, pero en varios países árabes y musulmanes si se percibe con claridad la dimensión de lo que enfrenta Israel.
Pese a tratarse de personas jóvenes y que los han colocado en la primera línea de la ofensiva del frente artístico y comunicacional, han sabido encarar las peligrosas circunstancias con entereza y valentía, como parte del hecho de ser judíos e israelíes, y han cumplido con sus jornadas, ensayos y participaciones de la mejor manera posible
Resulta importante resaltar que, debido a la perniciosa propaganda de odio creada y puesta a circular por fuentes interesadas en incrementar el antisemitismo en el mundo, los cantantes israelíes han tenido extremas medidas de seguridad, y ha sido mucho más difícil para cada uno de ellos tener intervenciones e interrelaciones normales con sus compañeros y con el público.
No obstante, pese a tratarse de personas jóvenes y que los han colocado en la primera línea de la ofensiva del frente artístico y comunicacional, han sabido encarar las peligrosas circunstancias con entereza y valentía, como parte del hecho de ser judíos e israelíes, y han cumplido con sus jornadas, ensayos y participaciones de la mejor manera posible; no se escucharon quejas y se adaptaron a esas injustas condiciones. ¡Kol hakavod! ¡Am Israel Jai!