

En una entrevista por videoconferencia, cuatro de los principales responsables de esta organización en Miami —Dana Guenoun-Tangir, David Bassan, Moisés “Moi” Azerraf y Bernard “Bernie” Landau— narran cómo se originó, cómo evolucionó y el extraordinario rol que ha adquirido a raíz del terremoto en Venezuela
Sami Rozenbaum
NMI. ¿Cómo y cuándo nació Friends of Yájad?
Dana Guenoun-Tangir. Yo emigré de Venezuela estando recién casada, en el año 1994, pensando siempre en volver. Pero no volvimos, porque la situación en Venezuela se fue deteriorando. Viviendo en Miami veíamos las cosas que estaban pasando en Venezuela y cómo más y más gente de la comunidad se iba. Llegó un momento en que empecé a pensar, se me vino el pensamiento de qué iba a pasar en la comunidad judía de Venezuela si tanta gente se marchaba.
Siempre recuerdo las historias de mi papá. Él era de la ciudad de Tánger, en Marruecos, y siempre nos hablaba sobre cómo era esa comunidad. Prácticamente toda esa comunidad emigró a Canadá y Venezuela. Una vez visitamos Tánger y mi papá de dijo: “Aquí lo que quedan son los viejitos, son las personas que no se pudieron ir, y la comunidad de afuera la sigue manteniendo de cierta manera”.
Entonces me entró un susto: “Si todo el mundo se está yendo de Venezuela, ¿qué va a pasar con la comunidad? ¿Qué va a pasar con la gente que queda ahí, con el Beit Avot y las demás instituciones?”. En ese momento el dólar estaba muy bien en comparación con el bolívar, o sea, cualquier dólar rendía, y pensé: “Si empezamos a recoger plata de la gente que está llegando de Venezuela y todavía se siente unida sentimentalmente, se podría recoger plata e ir ayudando a la comunidad, a las organizaciones que hacen asistencia social”.
NMI. ¿En qué año se te ocurrió esa idea?
Dana. Eso fue entre 2013 y 2014. Mi cuñada, Jessica Meiler de Tangir, había emigrado también a Estados Unidos; ella había estado contratada para poner a funcionar Yájad en Venezuela. Entonces, un Shabat que estaba en mi casa le empecé a preguntar cómo funcionaba Yájad. Ella me explicó toda la estructura, cómo se había formado. Yo le dije: “Podemos hacer algo que sea de apoyo para Yájad”. Y así fue como empezó a surgir la idea de “Friends of Yajad”, una organización que por supuesto la creamos 100% legal. Como, yo ya llevaba muchos años trabajando aquí y sé cómo funcionan los impuestos, y que a la gente le encanta donar, pero si además les dan deducciones de impuestos por ayudar a una organización sin fines de lucro es una gran ganancia, es mucho mejor.
Contactamos a un contador judío que trabaja en eso y nos explicó todo el proceso, que fue largo y costoso, sobre todo después del 11 de septiembre de 2001. Pero eran tantos los venezolanos que estaban afuera y tan grande el beneficio de poder comenzar una campaña de solo $18 al mes, que conseguimos a muchas familias dispuestas, porque era una ayuda muy grande para Venezuela. Por supuesto había que manejar toda la logística, cómo trasferir los recursos, y todo se hizo by the book, con un contador y un abogado. Después de año y medio y varios miles de dólares, se formó Friends of Yájad.
Desde el principio estábamos muy claros en que nuestra misión era recaudar fondos en Estados Unidos para la comunidad de Venezuela. Ellos y solamente ellos en Venezuela tienen la potestad de distribuir el dinero donde haga falta
Yo recordaba de mi juventud que David Bassan era el presidente de la Asociación Israelita de Venezuela. Él se había mudado recientemente a Miami y vivía cerca de mi casa. Me dije: “Voy a llamarlo y le voy a vender esta idea, a ver si me acompaña en este proyecto”. Así que 11 años después aquí estoy, mano a mano con David, y gracias a Dios, porque el de la experiencia, el que le gusta hablar, presentar, vender el proyecto, es él.
Desde entonces se nos han unido otras personas, gente tan buena como Bernie, que es un ángel. Y Moisés Aserraf, que también ha sido por años un líder comunitario. Todos tienen prestigio, y en cualquier organización comunitaria tiene que haber personas serias en que la gente confíe.
NMI. ¿Todos los miembros de Friends of Yájad son originarios de la comunidad de Venezuela?
Dana. Sí, todos. A lo largo de estos años hemos tenido voluntarios excelentes. Sharon Zrihen ha sido una voluntaria muy grande, Nerón Meiler nos hace la página web, toda la parte de tecnología. Anat Garzón nos ayudó con el diseño del logo, Henry Grunberg… no quiero que se me pase nadie. Sharon Frida también me ayuda con la parte de Instagram. Y así, han llegado varias personas en momentos diferentes, aunque a lo largo de estos años David y yo hemos estado al pie de esto.
NMI. ¿Antes del terremoto trabajaron en algún proyecto específico para la comunidad?
Dana. Hemos organizado algunos eventos de recaudación de fondos. Una vez hicimos uno en el teatro de Aventura con Ilan Chester, quien se portó muy bien con nosotros. Otro evento con un mago llamado David Weininger. David va a varias sinagogas en la época de Rosh Hashaná para pedir donaciones. Hace algunos años comenzamos a hacer certificados de Rosh Hashaná, y eso ha permitido recoger bastantes fondos.
Cuando la situación en Venezuela se puso muy difícil, que había mucha escasez, el Joint visitó varias veces Venezuela y se dieron cuenta de que en verdad hacía falta mandar containers de comida. La necesidad era tanta que había que meterle más dinero a Venezuela, no solamente para mantener la infraestructura sino para las necesidades más básicas. Y entonces el Joint, que trabaja junto a las federaciones judías de todas las ciudades importantes de EEUU, se comunicó con la federación de Miami, Greater Miami Jewish Federation, y les dijo: “Nos tienen que ayudar a recoger dinero, en Miami hay muchos venezolanos”. Entonces la gente de la Federation se comunicó con nosotros, pues no tenía sentido duplicar esfuerzos, aprovechando su base de datos.
Nos quedamos locos por la cantidad de estadounidenses que tienen sus propias fundaciones, y que cuando oyen que hay necesidades en comunidades judías de otras partes del mundo, donan sin preguntar. Esa fue una gran ayuda, porque fue un momento de mucha necesidad.
David Bassan. Eso fue en 2017, cuando ocurrieron las grandes manifestaciones en Venezuela. En ese momento yo fui para allá y tuve la oportunidad de ver la situación económica que se estaba viviendo, principalmente la escasez de medicinas, de alimentos, de todo. Vinimos y organizamos un encuentro con la gente de la Federation, trajimos a Ricardo Hausmann y organizamos un evento importante en una de las sinagogas donde normalmente caben 400 personas, y estuvo abarrotada. En ese momento logramos fidelizar a mucha gente y creamos conciencia sobre la necesidad que había.
Actividad realizada por Friends of Yájad conjuntamente con el Greater Miami Jewish Federation en la sinagoga Skylake en 2017, en la que Ricardo Hausmann fue el principal orador
(Foto: Friends of Yájad)
Con el permiso de Dana, voy a echar hacia atrás con respecto a Yájad, porque nosotros somos Friends of Yájad. Yájad nació en 2002 por la necesidad de crear una organización que centralizara la ayuda social. El Joint estaba apoyando a la comunidad desde el año 2000, y ellos contrataron a un profesional, Héctor Marincioni, quien empezó a trabajar con Jessica Meiler, y en un congreso del Joint en Argentina en diciembre de 2001 se presentó un resumen de la situación social de Venezuela.
En ese momento, José Benzaquén, quien era el presidente del Centro Yolanda Katz, llevó esa presentación junto con Keren Ezra, Tzedaká Basseter, Bikur Jolim, la gente de asistencia social de la Asociación Israelita y de la Unión Israelita, se presentó todo el panorama que existía en Venezuela, y se creó esa conciencia de que había que crear una organización paraguas que permitiera organizar la ayuda a la gente necesitada, porque hasta ese momento la ayuda se canalizaba a través de cada institución y no había comunicación entre ellas. Era necesario crear una estrategia para saber quiénes eran los beneficiarios, cómo cada beneficiario tenía que ser ayudado en diferentes etapas y situaciones como alimentación, alquiler, etcétera.
Personalmente, cuando salí de la presidencia de la Asociación me fui a trabajar a Tzedaká Basseter con uno de los fundadores, el tío de Dana, Moisés Chocrón. Estuve allí tres años para conocer directamente cuáles eran las necesidades de la gente, y trabajamos conjuntamente en darle forma a esa idea de Yájad como un paraguas para la comunidad.
Moi Azerraf. Retomando un poco la historia, nosotros pertenecíamos a la parte de seguridad comunitaria, y en 1998 creamos un plan de emergencia, previendo varios escenarios. Uno de esos escenarios era desastre natural, y fue el primero que sucedió para poner el plan en práctica. Lo activamos con el deslave del 99. Aunque la realidad no nos afectó directamente como comunidad, consideramos que por ser parte del país teníamos que ayudar, y activamos el centro de acopio en Hebraica que se convirtió en el primer centro de acopio nacional donde hubo como 800 voluntarios. Tuvimos el apoyo o contacto con todas las personas del gobierno, y nos mandaron grupos del ejército para apoyarnos. Los médicos de la comunidad crearon un sistema unidosis para vacunar, los químicos de la comunidad crearon un sistema para no tener que trasportar cloro en forma líquida sino en polvo. Tuvimos muchos aciertos, y eso nos ayudó a ser una pieza de ayuda importante dentro de la desgracia que vivía el país.
También tuvimos apoyo del sector bancario, que confió en nosotros para distribuir más de 50.000 bultos escolares cuando arrancaran los colegios en enero. Las organizaciones internacionales preferían hacer sus donaciones a través de nosotros, y eso nos ayudó a aprender y entender la responsabilidad que uno asume cuando las cosas se hacen bien. Esa fue una gran experiencia para lo que hicimos luego con Yájad.
NMI. Volviendo a Friends of Yájad, ¿ustedes se concentraban originalmente en apoyar alguna institución, por ejemplo el Beit Avot, el colegio o Hebraica, o las donaciones ser hacían para la comunidad en general?
Dana. Desde el principio estábamos muy claros en que nuestra misión era recaudar fondos en Estados Unidos para la comunidad de Venezuela. Ellos y solamente ellos en Venezuela tienen la potestad de distribuir el dinero donde haga falta. Es decir, yo estoy en Miami y no soy quién para decir “A mí me parece que hay que dar ahorita la beca para el colegio, o me parece que hay que comprar más comida”. La responsabilidad de dónde y cómo se iba a distribuir el dinero era de la gente que estaba trabajando en Yájad.
Los reportes siempre indicaban que algo así como el 70-80% del dinero enviado por Friends of Yájad se destinaba a cubrir gastos médicos, ya fueran consultas, medicamentos, tratamientos, operaciones.
David. Durante estos 11 años siempre hemos tenido reuniones anuales con la gente de Yájad, para conocer cuáles son las necesidades y así poder trasmitirlas a la gente, para concienciar sobre cuáles son las necesidades y fidelizar con la causa de Friends of Yájad.
NMI. ¿Cómo se han manejado los aportes a raíz del terremoto?
Moi. Esto ha sido diferente, la magnitud de esta tragedia sí nos afectó fuertemente como comunidad. En la primera etapa la activación fue muy parecida a la del deslave. El presidente del Vaad Hakehilot llamó a sus comisiones y activaron el plan de emergencia. Se creó el centro de acogida en Hebraica, que funcionó perfectamente para recibir a las familias, porque mucha gente tenía miedo de estar en sus casas o porque tenían la casa destruida. También empezaron a recopilar la información de cuántos afectados teníamos en la comunidad.
En la primera noche durmieron 500 personas en Hebraica. Es fácil decirlo, pero hay que entender la magnitud: la responsabilidad de Hebraica como institución, a través de su presidente, los profesionales y voluntarios y los dirigentes de la comunidad, el presidente de la Asociación y el de la Unión. Tener 500 personas en Hebraica, donde además de un lugar de resguardo había que darles comida, medicinas, dónde cargar sus celulares. Esa primera etapa fue de contención comunitaria, tratar de abrazar a la comunidad para que sintieran que estaban protegidos.
Los corazones se abrieron de una manera como nunca lo habíamos creído, y eso nos ha hecho reflexionar sobre que debemos continuar desarrollando la conexión con todas esas personas. No solo se movió el piso en Venezuela, también se movieron muchos corazones en el exterior
Cuando esa etapa estaba ya organizada y funcionando bien, se decide crear el Vaad Neemán, la “mesa de la confianza”. La palabra confianza viene de que cuando hay un desastre natural de esta magnitud, la confianza es lo único que te ayuda, que los afectados sientan que tienen personas a su lado que los pueden apoyar. Además quienes se encuentran lejos de Venezuela, o no pueden aportar su tiempo físico, pueden hacer una donación en dinero, y deben tener la confianza de que ese dinero llegará directamente a los afectados.
Entonces es cuando David y yo entramos en ese Vaad Neemán, de una manera directa en la construcción de esta idea. Es algo nuevo en la comunidad, una parte del Vaad Hakehilot exclusivamente relacionada con la reconstrucción de la comunidad. Por supuesto había que definir sus objetivos, sus funciones, sus roles, la misión, cómo lo veíamos a futuro. Creamos un comité ejecutivo que se conformó con los tres presidentes: el de la Asociación y el Vaad, Isaac Benjamín, el presidente de la Unión, que es Roberto, y el presidente de Hebraica, David Mishkin.
Ese comité está conformado además por nueve personas con tres tesoreros, uno por cada una de esas instituciones; hay tres personas más que fungen como garantes de que todos los ingresos obtenidos por las donaciones, tanto internas como externas a la comunidad, se destinarán directamente para esta reconstrucción: Bernardo Roizental, David Bassán y mi persona.
También se creó el comité operativo, integrado por tres comisiones: la de Bienestar, que para no crear paralelismos debía estar dirigida por la ya existente Comisión de Bienestar y Desarrollo Comunitario, dirigida por Francis Krivoy; la Comisión de Infraestructura, con los ingenieros Alex Fincheltub y Eduardo Milgram; además creamos otra comisión, Lev, que es como la cereza de la torta: cuando ya terminamos el proceso de reconstrucción, se le da un abrazo y cariño a cada familia. Esa comisión cuenta con 18 voluntarias, y la dirige Valery Serfaty de Chocrón. Todo esto con una directora general, que es Raquel Nuchi.
David. En esta etapa del terremoto, Friends of Yájad ha estado mucho más operativo, porque existe una responsabilidad mucho más amplia y concreta, que es la reparación de las viviendas de personas de la comunidad y la reparación de las instituciones. Por eso hemos tenido una actividad mucho más involucrada que anteriormente. En esta etapa hemos tomado una posición más directa y operativa.
Moi. Quiero destacar que en la recolección de los fondos de emergencia para la reconstrucción nos ayudó mucho un GoFundMe creado para que la gente pueda donar directamente. Y también trabajamos con las plataformas internas de Friends of Yájad para la gente que desea recibir el recibo del tax return, sobre todo para los grandes donantes desde el exterior.
NMI. Imagino que tras el terremoto se han incorporado muchos nuevos donantes.
Moi. Sí, definitivamente se unió mucha gente que antes estaba desconectada. Hicimos una campaña de persona a persona. La verdad que ha sido algo increíble, tengo que destacar que la gente respondió de una forma inimaginable. Creo que fue una sorpresa para todos nosotros. Los corazones se abrieron de una manera como nunca lo habíamos creído, y eso nos ha hecho reflexionar sobre que debemos continuar desarrollando la conexión con todas esas personas. No solo se movió el piso en Venezuela, también se movieron muchos corazones en el exterior. Y eso lo vamos a seguir trabajando con cada persona, informándoles cómo va la comunidad. Otras comunidades judías del exterior también se abocaron a ayudarnos a través de diferentes instituciones, o de forma directa.
Bernie Landau. Aquí confluyeron varias cosas. Yo me fui de Venezuela en el año 2017 y no estaba involucrado en la comunidad. Cuando llegué acá tenía la necesidad de seguir conectado de alguna manera con Venezuela y con las necesidades que pudiera tener nuestra gente. Contacté a Dana diciéndole que me gustaría ayudar a Friends of Yájad, así que participé en un proyecto muy pequeño, ayudando a elaborar una base de datos. Cuando sucedió el terremoto, como comenta Dana, la gente estaba como desesperada por ver cómo ayudar a la comunidad.
Friends of Yájad se ha convertido en el vehículo de conexión y nexo con la comunidad en el exterior. Esto nos abre una oportunidad y una ventana para seguir trabajando y apoyando con más fuerza en una nueva etapa, una vez que terminemos la reconstrucción de viviendas
Así que nos reunimos. Yo le dije: “Mira, siento que vamos a tener una avalancha de gente queriendo ayudar”, porque así me sentía yo y la gente a mi alrededor. Pero todos pensaban “¿Podemos confiar en este? ¿No podemos confiar en este?”. Al involucrar a Friends of Yájad la gente tuvo confianza en lo que se estaba haciendo, porque todos sabemos que Yájad es el canalizador de las necesidades en Venezuela, y que Friends of Yájad es el que lo ayuda desde EEUU.
Además de todo el trabajo de recaudación está la carta de agradecimiento, que siempre es importante, y la carta para la deducción de impuestos. Logramos incorporar voluntarios en la parte tecnológica, al punto que hoy en día tú me dices “quiero ver en el banco tal trasferencia, si está bien, mándame una carta de los impuestos”, y se hace en tiempo real, la persona lo recibe inmediatamente. Así Friends of Yájad se ha convertido en la herramienta para todos los que vivimos fuera de Venezuela, para poder ayudar en el futuro a nuestra comunidad y a los más necesitados.
Moi. El tema de la carta de agradecimiento es algo muy importante. Por cierto, hay que aclarar a quienes donaron por el GoFundMe que nosotros no tenemos acceso a los emails ni a los teléfonos de esas personas, la plataforma no lo permite. A las personas que conocemos, que son más de 700, les enviamos personalmente las cartas de agradecimiento. Además, hay que destacar que no solo colaboraron venezolanos: las comunidades de México, de Colombia, de Chile, de Uruguay, de Australia, de Inglaterra. La gente se organizó a través del Keren Hayesod de Israel.
Dana. Es un honor y un privilegio ver cómo los venezolanos, adonde quiera que han ido, han creado un impacto por las relaciones que tienen y por el ejemplo que dan. Es increíble ver cómo a los venezolanos que viven en diferentes ciudades, sus comunidades les dicen “queremos ayudar a Venezuela”. Me siento de cierta manera privilegiada por tener la capacidad de ver eso, llena el corazón,
Moi. Otra cosa que podemos destacar, es que instituciones como el JCC (Jewish Community Center) organizaron, por ejemplo, un torneo de canastón y un torneo de dominó para recaudar fondos, y todo lo que se recolectó se envió a Friends of Yájad para los damnificados por el terremoto. Participaron más de 250 personas.
David. Unos cantantes israelíes realizaron un evento en un local, e invitaron a la gente que pagaran una invitación para recaudar fondos.
Creo que aquí sucedió algo interesante: Friends of Yájad se ha convertido en el vehículo de conexión y nexo con la comunidad en el exterior. Esto nos abre una oportunidad y una ventana para seguir trabajando y apoyando con más fuerza en una nueva etapa, una vez que terminemos la reconstrucción de viviendas, y apoyar a la recuperación de la gente necesitada de la comunidad, que lo requiere debido a la situación económica de Venezuela.
Dana. Quiero agregar algo que escuché una vez en una clase de Torá: que Dios siempre manda la cura antes que la enfermedad. Cuando se creó Friends of Yájad nunca nos imaginamos que años después iba a ser el receptor de esta cantidad de ayuda que haría falta en la comunidad. Porque llega el momento en que la gente que emigró de Venezuela hace su vida en otro lugar, tiene que pagar el colegio de sus hijos, la sinagoga, el club, o sea que uno se empieza a involucrar localmente, hace su comunidad en el nuevo país y pasa la página. De hecho, unos años después la cantidad de dinero que se recaudaba ya no era la misma, y el dinero tampoco rendía igual.
Pero formamos esta organización, y no me doy crédito solo a mí porque no soy administradora ni nada, fue solamente una idea que Dios me metió en la cabeza y que seguimos adelante. Pero unos años después, gracias a que ya existía, esta plataforma se convirtió en un canal importantísimo para poder reconstruir todos esos hogares. Fue la cura que Dios mandó antes de que viniera la enfermedad, que fue el terremoto.
Moi. Para redondear la idea de Dana, ahora entramos en una etapa nueva de ayudar a los más vulnerables de nuestra comunidad. También está impulsada porque humildemente creo que el trabajo se ha hecho de una manera correcta, trasparente, organizada, tanto en el Vaad Neemán con todos sus voluntarios como en Friends of Yájad. Por eso los propios donantes, varios de ellos importantes, nos preguntan cómo seguiremos, cuáles serán nuestros próximos aportes, dónde vamos a seguir ayudando. Y eso nos anima a seguir con esa relación con la gente, con ese respeto, con esa comunicación, para crear un sentido de pertenencia sólido de los que vivimos en este momento fuera de Venezuela hacia nuestra comunidad que nos lo dio todo a nosotros, a nuestras familias, a nuestros amigos, y con la que sentimos un nexo directo.
NMI. Es decir que estas circunstancias han consolidado la importancia Friends of Yájad.
David. Es correcto, todos los vídeos que ha preparado el Vaad Neemán sobre la reconstrucción de las viviendas se lo hemos hecho llegar a más de 800 de los contribuyentes Y la verdad que es muy lindo, la respuesta es nuestra comunidad es única.
Bernie. Los que crean de alguna manera que quienes nos fuimos ya no somos parte de la comunidad están equivocados. Aquí estamos, como el lema de la campaña del Vaad Neemán: hineni.