Las Fuerzas de Defensa de Israel publicaron este fin de semana imágenes de lo que encontraron bajo la cresta de Beaufort, en el sur del Líbano. La antigua fortaleza de la época de las Cruzadas, tomada por las FDI hace varios días, es un punto estratégico elevado desde el que se domina parte del norte de Israel.
Lo hallado por las tropas israelíes no es un mero túnel ni de un depósito de armas, sino todo un complejo de Hezbolá excavado en la montaña, a menos de seis kilómetros de la ciudad israelí de Metula.
Su magnitud es impresionante. Según las FDI, la red fue diseñada para albergar a cientos de combatientes y construida para un uso prolongado: comprende alojamientos, agua y electricidad, duchas, baños, cocinas, e incluso un quirófano. Los soldados encontraron sistemas de defensa antiaérea, y una cámara con misiles antitanque y un lanzador. Esto no era para defender una aldea: estaba destinado a lanzar una invasión y hospedar a los terroristas que la llevarían a cabo.
A la izquierda, una gran fotografía que indicaba las poblaciones de Israel visibles desde la fortaleza de Beaufort. A la derecha, una de las muchas habitaciones halladas en la amplia estructura subterránea, con numerosas pantallas y otros equipos abandonados precipitadamente por los terroristas de Hezbolá
(Fotos: FDI)
No se trataba de una improvisación local. Las FDI afirman que el proyecto fue planeado, financiado y dirigido por Irán. El grupo terrorista proporciona los cuerpos, la República Islámica los planos y el dinero. Elimina el dinero iraní y la amenaza al norte de Israel desaparecerá de inmediato.
Obsérvese dónde decidieron excavar: el complejo se encuentra en una zona civil, bajo las casas y campos de los libaneses del sur, quienes nunca votaron para ser escudos humanos. Esa es la doctrina, no una casualidad: enterrar la maquinaria de guerra bajo la población inocente, para que cualquier contraataque israelí pueda ser presentado ante las cámaras como una masacre.
Funcionarios israelíes afirman que el túnel tenía un propósito específico: tomar Metula, una ciudad real con familias reales, en las primeras horas de una futura guerra. Esta es la razón concreta por la que Israel no se limitará a detenerse en su frontera norte. Cada mes de calma fue un mes en el que los excavadores seguían trabajando.
Un cese de fuego no es paz, si el enemigo lo utiliza para construir una ciudad subterránea destinada a lanzar un ataque, en este caso de gran envergadura.
Con información de The Times of Israel y la cuenta de Facebook de M. A. Rothman.
Redacción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.