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    “El único y verdadero aliado”, por Miguel Truzman

    Published by Yossi Bentolila on 24 junio, 2026
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    • Aliados de Israel
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    Como abogado, quiero iniciar este artículo con un concepto que aprendimos desde la universidad relacionado con la llamada “máxima de la experiencia”, que consiste en reglas o principios que elaboramos basados simplemente en la observación de la realidad, del día a día, que podemos aplicar en diferentes ámbitos de la conducta humana.

    En el campo diplomático siempre se ha dicho, y con mucha razón, que los países no tienen amigos, tienen intereses. Esto lo digo por lo que vemos en el día a día de la política exterior de EEUU, que supuestamente es el principal aliado y amigo del Estado de Israel.

    Las declaraciones de Trump y su vicepresidente Vance no hacen más que confirmar el principio arriba mencionado, y que se ha repetido en diversas ocasiones, con otros personajes a lo largo de la historia.

    La fuerza de Israel no reside en aliados circunstanciales, ni en tratados internacionales, sino en su capacidad de mantenerse fiel a un legado que prioriza ante todo lo humano y de lo que ello derive, el reconocimiento y apego a la promesa empeñada por el Creador, cuando en el conocimiento primigenio de la divinidad única y verdadera, le expresó al patriarca Abraham, quien no solo oyó sino que acató esa primera instrucción: “Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré” (Génesis 12:1).

    El inicio de esta relación con la Divinidad, y su permanencia a lo largo de la historia, es lo que ha mantenido al pueblo judío vivo y unido, a pesar de que, por ser diferentes, hemos sido perseguidos, expulsados, asesinados y demonizados; pero al habernos mantenido apegados al Pacto, es que verdaderamente pudimos seguir siendo una nación en la diáspora y regresar a nuestra tierra ancestral después de 18 siglos de exilio, construyendo, primero con las manos y después con el cerebro, un Estado de Israel fuerte, soberano y victorioso.

    El desafío de hoy no es sobrevivir, sino como fue prometido hace milenios, ser “luz entre las naciones”, a pesar de los prejuicios y odios generados. Estos serán disipados y derrotados por la voluntad de Dios, como lo profetizaron Zacarías y Ezequiel.

    El pueblo judío, así como el judío entre las naciones (Israel), ha sobrevivido no por algún aliado, tratado o potencia; lo ha hecho porque Hashem ha mantenido su promesa, así como la nación judía ha sabido mantener su fidelidad

    El Pacto con el Único, verdadero y amoroso aliado se consolida a través de un diálogo permanente, constante; no es unidireccional, va en dos vías, descendente y ascendente, como lo ejemplifica la estrella de David, en la cual una de sus puntas se dirige al cielo y la otra a la tierra, dándonos a entender ese ir y venir de oraciones en forma ascendente por un lado, y bendiciones en forma descendente por el otro. Pero no podemos abandonar el diálogo también entre nosotros, ejemplificado en las puntas horizontales del Maguén David, que aunque contrapuestas, nos indican que a pesar de las diferencias está la necesidad de amar a tu prójimo, del respeto hacia el otro, de su dignidad, justo por esa condición de la creación de Dios, de que la raza humana existe para enaltecer, glorificar y perfeccionar la Creación, de la necesidad del diálogo, del consenso, de la fraternidad como esencia de la chispa divina que todos tenemos.

    El Pacto original no ha sido superado por algún otro; se mantiene sólido, firme y eterno hasta la venida del Mesías.

    El pueblo judío, así como el judío entre las naciones (Israel), ha sobrevivido no por algún aliado, tratado o potencia; lo ha hecho porque Hashem ha mantenido su promesa, así como la nación judía ha sabido mantener su fidelidad. Es un matrimonio que, como es habitual, ha tenido sus altas y sus bajas, pero el amor recíproco va mucho más allá de las dificultades o desavenencias que a través de la historia hayan podido surgir.

    El Pacto está más vivo que nunca, y el pueblo judío se mantendrá firme y apegado al mismo por los tiempos de los tiempos.

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    Yossi Bentolila
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