Shmuli Volkin*
El futuro de la agricultura de frutas no se parece a un tractor gigante arrasando un campo, como era tradicionalmente. Se parece más a un pequeño robot volador, sujeto a una plataforma rodante, deslizándose entre las ramas del huerto, escaneando una manzana, decidiendo si está lista y recolectándola sin dañar el cultivo.
Esa es la apuesta de Tevel Aerobotics, empresa israelí de tecnología agrícola que desarrolla robots voladores autónomos para resolver uno de los problemas más antiguos de la agricultura: la fruta debe recolectarse en el momento preciso, pero cada vez es más difícil encontrar trabajadores para hacerlo.
No es ciencia-ficción: cosecha robótica con drones, las 24 horas del día
(Foto: Tevel Aerobotics)
Los drones de Tevel no son cuadricópteros comunes. Operan como parte de un sistema de cosecha conectado, utilizando inteligencia artificial, aprendizaje automático, algoritmos de guiado y sensores integrados para identificar la fruta, navegar entre el follaje y recolectar solo la que está lista. Los robots pueden trabajar las 24 horas, brindando a los agricultores algo que nunca antes habían tenido durante la temporada alta de cosecha: control.
La tecnología de la empresa ya está trascendiendo las demostraciones de laboratorio. Tevel afirma que sus robots operan en huertos desde Israel hasta Italia, Chile y Estados Unidos. En Chile, la empresa implementó un sistema de cosecha con ocho robots en los huertos de manzanas de Unifrutti en Linares. En California, HMC Farms informó que los drones de Tevel cosecharon con éxito duraznos, nectarinas y ciruelas. Tevel menciona manzanas, duraznos, albaricoques, nectarinas, ciruelas y peras entre las frutas que recolectan sus sistemas.
Esto es importante, porque la cosecha de frutas de los árbol es es una de las tareas agrícolas más difíciles de automatizar. La fruta se esconde tras las hojas. Las ramas se mueven. Cada manzana, durazno o ciruela se encuentra en un ángulo diferente. El grado de madurez varía según la hilera, el color y la variedad. Una máquina demasiado brusca puede dañar la cosecha; una cosecha tardía puede costarle mucho dinero al agricultor.
Un dron escanea y decide si debe cosechar esta nectarina o dejarla para otro momento
(Foto: Tevel Aerobotics)
La solución de Tevel no consiste simplemente en reemplazar las manos con rotores. Sus robots también recopilan datos de cada fruta que recogen, incluyendo tamaño, peso, color, madurez, indicadores de enfermedades, fecha y hora, y geolocalización. Antes incluso de que un contenedor llegue a la planta de envasado, el agricultor puede saber qué contiene. Esto trasforma la cosecha, que antes era una actividad estacional apresurada, en una operación medible y rastreable.
El momento no es casual. Las explotaciones agrícolas de todo el mundo se enfrentan a una dura presión debido al aumento de los costos laborales, la escasez de recolectores temporales, el calor extremo durante las épocas de cosecha y la exigencia de los compradores de encontrar frutas perfectas en los anaqueles. Los datos de la FAO muestran que la producción mundial de frutas y verduras alcanzó los 2100 millones de toneladas en 2023, pero la mano de obra necesaria para cosechar esos alimentos ya no está disponible como antes.
Los inversores lo han notado. Tevel ha recibido el apoyo de empresas como Kubota, OurCrowd, Maverick Ventures y AgFunder, y el portal económico Calcalist la incluye en su lista con una recaudación de 38,5 millones de dólares hasta la fecha. Un informe reciente del sector indica que Tevel obtuvo una ronda de financiación Serie C adicional de 18 millones de dólares, impulsando así la adopción comercial de sus cosechadoras robóticas.
*Periodista.
Fuente: Jewish Breaking News (jewishbreakingnews.com).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.