El diario Montreal Gazette acaba de informar que el jefe de cirugía cardíaca del Hospital General Judío de esa ciudad canadiense, Emmanuel Moss, renunció y planea mudarse a Atlanta, Estados Unidos, convirtiéndose así en el segundo judío prominente de Montreal en abandonar la ciudad a causa del antisemitismo.
El primero fue Gad Saad, profesor de la Universidad Concordia y autor de dos exitosos libros sobre cómo el mundo académico y los medios occidentales atacan hoy en día las libertades y apoyan al islamofascismo (titulados The Parasitic Mind y Suicidal Empathy). Saad, nacido en el Líbano, había huido con su familia a Canadá en 1975 cuando se inició la guerra civil y se agravó la persecución contra los judíos.
Saad anunció que se trasladará a la Universidad de Mississippi, tras recibir amenazas de muerte por su apoyo a Israel. “Me voy porque se me ha hecho difícil, si no imposible, ser un profesor judío de alto perfil que apoya el derecho de Israel a existir”, declaró en una entrevista.
La historia ha demostrado que la huida de los intelectuales judíos es uno de los primeros síntomas del derrumbe de una sociedad. Gad Saad (izquierda) y Emmanuel Moss
(Fotos: JBN)
En cuanto a Emmanuel Moss, trabajó como cirujano en el hospital de Montreal durante 10 años antes de comunicar a sus pacientes y al personal de la institución su decisión de marcharse. Si bien no expresó públicamente el motivo, fuentes cercanas a él citan el aumento del antisemitismo como factor decisivo.
Los actos antisemitas en Montreal han incluido ataques incendiarios contra sinagogas, disparos contra una yeshivá, agresiones físicas y vandalismo. Moss expresó estar cada vez más preocupado por la inacción de las autoridades ante estos incidentes, y le indignó especialmente una protesta reciente en la que colgaron y quemaron en efigie a políticos israelíes, según las fuentes.
La partida de Moss, quien fue pionero de la cirugía cardíaca robótica en el hospital, supone un duro golpe para una institución donde los recursos médicos ya son escasos. El sitio web de la Universidad McGill, donde se desempeñó como director del programa de residencia en cirugía cardíaca, señala que Moss “es uno de los pocos cirujanos en Canadá que realizan habitualmente cirugías robóticas de válvula mitral y de bypass coronario”.
El canal británico ITV News trasmitió esta semana un reportaje sobre una pareja del barrio londinense de Golders Green, el cual se ha vuelto tristemente famoso durante los últimos meses por la cantidad de actos antisemitas ocurridos en ese sector en el que residen cientos de familias judías.
Baruch y su esposa Daniella, como fueron identificados en el programa, se preparan para partir de Gran Bretaña hacia Israel. Baruch es médico del NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido), y afirma que su familia ha vivido en Inglaterra desde la época de Oliver Cromwell en el siglo XVII. Sus padres y cinco hermanas ya han hecho aliá; él es el último que queda, y al emigrar pondrá fin a una tradición familiar que duró aproximadamente 400 años en el Reino Unido.
Baruch relata que con frecuencia le gritan insultos en la calle pues usa kipá, le dicen que “vuelva a su país”, y una vez fue amenazado desde un vehículo en marcha por alguien que le dijo que le arrojaría ácido a la cara, simplemente por ser visiblemente judío.
Ha decidido hacer caso a los agravios: si después de cuatro siglos en Inglaterra consideran que ese “no es su país”, se marchará a su país ancestral.
Se suponía que Golders Green era uno de los lugares más seguros de Londres para que los judíos vivieran abiertamente. Tras varios apuñalamientos, incendios, saludos nazis, insultos públicos y agresiones contra personas solo por hablar hebreo, muchos judíos se preguntan si el Reino Unido aún les ofrece un futuro.
Una sociedad no pierde a sus judíos de la noche a la mañana. Los pierde cuando los judíos empiezan a creer que ya no están seguros y nadie los protegerá.
Con información de Jewish Breaking News (jewishbreakingnews.com).
Redacción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.