Una posible primera oleada de bombardeos se centraría en emplazamientos y lanzadores de misiles estratégicos, las amenazas más inmediatas para las fuerzas estadounidenses e Israel
Amichai Stein*
La acumulación de activos militares estadounidenses en el Medio Oriente no es una simple demostración de fuerza, sino una señal de que Estados Unidos tiene la capacidad de desmantelar la estructura de poder del régimen iraní en cuestión de horas, según el vicealmirante retirado Bob Harward, excomandante adjunto del Comando Central de EEUU (CENTCOM).
«Una de las cosas que ha demostrado [el presidente Donald] Trump es que cumple su palabra», declaró Harward a The Jerusalem Post, citando la retirada del Plan de Acción Integral Conjunto (PAC) y la postura estadounidense de no tolerar un Irán con armas nucleares. «Ahora ha posicionado los activos para una acción militar. Si no puede cumplir los objetivos relacionados con el programa nuclear y de misiles balísticos, está dispuesto a ir más allá de la mediación y actuar”.
Si se da la orden de atacar, Harward, quien se desempeñó como subcomandante del CENTCOM hasta 2013, detalló una jerarquía de objetivos diseñada para neutralizar la capacidad ofensiva de Irán, preservando a la población en general. La prioridad, según el excomandante, sería “de abajo hacia arriba”. La primera oleada se centraría en las ubicaciones y lanzadores de misiles estratégicos, que constituyen las amenazas directas para las fuerzas estadounidenses e Israel. La segunda prioridad sería neutralizar los remanentes de agentes fuera del país (proxies) que representan un riesgo de represalias contra Israel.
Un bombardero B2 durante el proceso de reabastecimiento en vuelo
(Foto: Reuters)
Sin embargo, el cambio de estrategia más significativo se refiere al control interno del régimen sobre el poder. Harward sugiere que la campaña se centraría en el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y los demás instrumentos utilizados para oprimir al pueblo iraní, en lugar de la infraestructura nacional.
“No se va a minar la infraestructura”, explicó Harward. “Esta acción es para brindarle al pueblo iraní un cambio de gobierno, así que creo que ese tipo de objetivos no serán atacados. La campaña se centrará únicamente en lo que permite al régimen y al CGRI reprimir al pueblo”.
Quizá la advertencia más alarmante para Teherán fue la descripción de Harward de las capacidades bélicas modernas de Estados Unidos, que, según él, son muy superiores a las observadas en las guerras de Iraq y Afganistán. “Gracias a lo que hemos aprendido y a lo que hemos podido desarrollar tecnológicamente, en mando, control y selección de objetivos, esto permite que los ataques masivos sean más efectivos”, aseguró.
“Donde antes se podían realizar 40 o 50 ataques al día, ahora tenemos la capacidad de realizar cientos. Eso, en sí mismo, cambia por completo la ecuación para el régimen”.
Harward explicó que Estados Unidos ahora posee la capacidad de decapitar la estructura de mando del CGRI con una velocidad abrumadora; probablemente se podría hacer en cuestión de horas, algo sin precedentes.
La perspectiva de Harward está condicionada no solo por su servicio militar, sino también por su historial personal. Su familia vivió en Irán de 1968 a 1979, y él estuvo en el país como estudiante del último año en la Academia Naval de Estados Unidos apenas unas semanas antes de la caída del Sha.
Recordando la revolución islámica de 1979, Harward señaló que el punto de inflexión se produjo cuando el ejército pasó de apoyar al Sha a apoyar al pueblo; cree que una dinámica similar es clave para cualquier cambio futuro en Teherán. «Este es un régimen que durante 47 años ha oprimido a su pueblo», dijo. «La mayoría quiere un cambio».
Enfatizó que cualquier acción militar debe estar alineada con el apoyo a la población iraní, asegurando que la lista de objetivos debilite la capacidad del régimen para comunicarse y reprimir la disidencia, sin alienar a la opinión pública. “No creo que nadie comprenda realmente la escala ni la capacidad que tenemos, porque nadie la ha visto antes”, aseguró, añadiendo una advertencia a otras potencias mundiales. “Si sucede, será esclarecedor para todos comprender adónde hemos llegado en términos de tamaño, escala, velocidad y capacidad, ya sean Rusia o China”.
*Reportero diplomático de The Jerusalem Post.
Fuente: The Jerusalem Post. Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.