Una experta en derechos humanos declaró que el escándalo de acoso sexual que rodea al fiscal jefe de la CPI no es un caso aislado
Gary Willig*
La profesora Anne Bayefsky, presidenta de Human Rights Voices y directora del Instituto Touro sobre Derechos Humanos y el Holocausto, conversó con el portal israelí Arutz Sheva sobre la suspensión del fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), Karim Khan, tras una exhaustiva investigación sobre las acusaciones de acoso sexual presentadas en su contra.
Karim Khan ha sido suspendido de su cargo de fiscal por el mecanismo de supervisión gubernamental conocido como la Mesa de la Asamblea de los Estados Partes de la CPI (ASP). Según Bayefsky, “la insólita situación de que el principal fiscal penal del mundo sea un criminal no constituye un caso aislado. Fuentes diplomáticas filtraron la decisión de la Oficina de Fiscales Especiales. Al parecer, los investigadores de la ONU describieron los detalles escalofriantes proporcionados por la víctima, que incluyen acusaciones de violación, como ‘interacciones sexuales no consentidas’. Todo el aparato de la CPI permitió que el proceso para exigir responsabilidades a Khan se prolongara durante dos años, después de que se denunciara su mala conducta por primera vez”.
(Foto: Reuters)
Además, “los jueces de la CPI decidieron que los esfuerzos de Khan por criminalizar al primer ministro israelí Netanyahu y al exministro de Defensa Gallant no estaban viciados por la clara evidencia de que Khan intentaba desesperadamente utilizar su ataque contra los israelíes para salvarse. Khan y sus equipos de prensa y legales incluso llegaron a sugerir que su víctima, quien es musulmana —y apoyaba fervientemente su campaña de órdenes de arresto contra los israelíes— trabajaba para el Mossad”.
Bayefsky continuó: “Khan ha hundido la credibilidad de todo el vergonzoso aparato de la CPI. La administración del presidente Trump ha fracasado en gran medida en la implementación de la Orden Ejecutiva Presidencial de 2025 sobre la CPI, sancionando únicamente a un puñado de sus miembros. Es hora de exigir responsabilidades a toda esta organización, profundamente defectuosa y peligrosa”.
Según una fuente cercana al cuerpo diplomático, informada sobre la acción administrativa, la Mesa Ejecutiva del órgano rector de la Corte concluyó que Khan cometió una falta grave. Esta conclusión pone fin a una investigación de 18 meses sobre el asunto.
Khan y sus equipos de prensa y legales incluso llegaron a sugerir que su víctima, quien es musulmana —y apoyaba fervientemente su campaña de órdenes de arresto contra los israelíes— trabajaba para el Mossad
Khan ha mantenido persistentemente su inocencia y ha negado todas las acusaciones. La Mesa Ejecutiva del tribunal se dispone ahora a distribuir sus resoluciones finales a cada una de las 125 naciones miembros de la CPI, quienes posteriormente decidirán, mediante votación oficial, si destituyen definitivamente a Khan de su cargo, según Reuters.
The Wall Street Journal informó en mayo pasado que Khan anunció que solicitaría órdenes de arresto contra Netanyahu y Gallant tan solo tres semanas después de las primeras acusaciones de acoso sexual en su contra, lo que avivó aún más las acusaciones de que dichas órdenes tenían motivaciones políticas. Si bien Khan no acusó directamente a Israel de estar detrás de las acusaciones, en su negación pública mencionó que él y la CPI han sido blanco de «una amplia gama de ataques y amenazas recientes» en los últimos meses.
Sin embargo, una investigación de varios meses realizada por el diario británico The Guardian no encontró pruebas de la participación israelí ni de ninguna otra parte extranjera en las principales acusaciones contra Khan.
*Periodista.
Fuente: Arutz Sheva (israelnationalnews.com).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.