El filósofo y escritor francés admite que se sintió conmocionado por la inmediatez de las protestas antiisraelíes tras el 7 de octubre, pero insiste en la necesidad del optimismo
Justin Hayet*
El filósofo y escritor francés Bernard-Henri Lévy clausuró la semana pasada la conferencia “Antisemitismo Contemporáneo Haifa 2026” con una contundente advertencia —que lleva lanzando desde hace 50 años—, pero también con un atisbo de esperanza.
El antisemitismo, afirmó, sobrevive no mediante insultos burdos y desacreditados, sino reinventándose como una gran acusación que responsabiliza a los judíos —y ahora al Estado judío— de los males del mundo. Lévy describió su encuentro con campamentos propalestinos en campus universitarios estadounidenses el año pasado, y lo que denominó como un nuevo y escalofriante registro de odio disfrazado de solidaridad.
En un momento de creciente preocupación, cuando observa un aumento del antisemitismo en todo el mundo, Lévy, no obstante, recalcó la necesidad de continuar los esfuerzos para combatirlo. También señaló a quienes considera aliados permanentes: los demócratas liberales, los musulmanes que abrazan los valores de la Ilustración y los católicos.
(Foto: Yaniv Kopel)
Las declaraciones de Lévy se produjeron tras los discursos del alcalde de Haifa, Yona Yahav, y de Cojav Elkayam-Levy, fundador y presidente de la Comisión Civil.
En su intervención, el intelectual recordó haber rechazado una invitación a una conferencia sobre antisemitismo en Jerusalén el pasado marzo, después de que los organizadores planearan sentarlo junto a la figura de la ultraderecha francesa Jordan Bardella.
Tras su discurso, Lévy habló con el portal eJewishPhilanthropy sobre por qué este momento es diferente a cualquier otro para los judíos de todo el mundo, analizó qué pueden lograr de manera realista una conferencia y una nueva revista académica en la lucha contra el antisemitismo. También advirtió sobre el creciente papel de la IA en la amplificación de las narrativas antisemitas, y compartió lo que desea que los filántropos judíos comprendan.
Esta entrevista ha sido editada para mayor brevedad y claridad.
Justin Hayet. ¿En qué se diferencia este momento de otros de la historia judía en lo que respecta al aumento del antisemitismo?
Bernard-Henri Lévy. Lo que es diferente hoy, en comparación con la década de 1930, es que un judío que sufre persecución ya no tiene muchos lugares seguros a donde ir. En Israel, se enfrenta a amenazas en siete frentes. En Estados Unidos el antisemitismo está en auge, al igual que en casi todas partes. Europa, por supuesto, no es una excepción; todo el continente está siendo azotado por esta fiebre. Y en cuanto al Sur Global, la situación puede ser incluso peor. Por primera vez, el antisemitismo está aumentando en todas partes a la vez, al mismo ritmo y con la misma intensidad.
¿Qué tiene de diferente esta conferencia y la nueva revista académica que ha surgido de ella? ¿Pueden ideas como estas realmente cambiar algo a nivel global?
No sé qué puede cambiar una conferencia por sí sola. Pero una cosa es segura: no debemos rendirnos, porque la batalla, contrariamente a lo que algunos creen, no está perdida de antemano. Los judíos, los amigos del pueblo judío, los amigos de la democracia y los auténticos liberales pueden ganar esta lucha. Y participar en esta conferencia es una de las acciones sencillas pero significativas que se pueden realizar si se cree que tal victoria aún es posible.
En cuanto a la inteligencia artificial, ¿qué es lo que más le preocupa del impacto que puede tener en las tendencias antisemitas a nivel mundial?
El problema de la inteligencia artificial es que reproduce en lugar de inventar. Repite; no posee una verdadera capacidad de innovación. Refleja el mundo tal como es, pero no el impulso generado por quienes, por ejemplo, rechazan el antisemitismo y luchan contra él.
En otras palabras, si le preguntas a una aplicación de inteligencia artificial hoy, te presentará la imagen de un mundo asolado por la fiebre del antisemitismo. No te mostrará los esfuerzos que realizan quienes aquí en Haifa, por ejemplo, organizan la contraofensiva.
El problema de la inteligencia artificial es que reproduce en lugar de inventar. Repite; no posee una verdadera capacidad de innovación. Refleja el mundo tal como es, pero no el impulso generado por quienes, por ejemplo, rechazan el antisemitismo y luchan contra él
Tomemos Wikipedia como ejemplo. Observen con atención los artículos dedicados a temas relacionados con el judaísmo. A menudo encontrarán allí los peores prejuicios, los clichés más persistentes y algunas de las tendencias intelectuales más destructivas de nuestro tiempo. Esto no es de extrañar, porque estos potentes sistemas computacionales procesan y recombinan en gran medida contenido ya existente. Lo agregan y sintetizan, pero no lo juzgan realmente. No distinguen entre lo bueno y lo malo. Y dado que el contenido que presenta a Israel y al pueblo judío de forma negativa está tan extendido en internet, es lo que tiende a reflejarse en las búsquedas y, cada vez más, en las respuestas generadas por la IA.
¿Qué deben comprender los filántropos judíos sobre el antisemitismo actual, y cómo les instaría a que lo tengan en cuenta al realizar sus donaciones?
Los filántropos judíos ya están haciendo mucho, e incluso tengo la impresión de que muchos de ellos están trabajando al límite de sus capacidades. Si yo fuera uno de ellos, haría todo lo posible por apoyar campañas públicas que afirmen el orgullo de ser judío, la nobleza del ideal sionista, la grandeza que Israel aún encarna y la confianza en la victoria final.
¿Cuál es el mensaje principal que desea transmitir a los participantes de la conferencia y a los lectores de eJewishPhilanthropy?
El mensaje más importante que intenté transmitir es que esta batalla no está perdida y que, al contrario, debemos mantenernos firmes con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra alma.
Lo que más me sorprendió, sinceramente, fue la falta de compasión del mundo hacia las víctimas del 7 de octubre. Sabía que el antisionismo, tarde o temprano, resurgiría. Sabía que los antisemitas encontrarían la manera de usar la situación en contra de los judíos. Pero también pensé que habría, como mínimo, un período de duelo
No soy pesimista. No creo que los judíos ya no tengan futuro en Europa, ni siquiera en Estados Unidos. No creo que la mera cantidad de personas vaya a imponerse inevitablemente sobre una minoría decidida. Creo que un mundo sin los judíos sería un mundo inhabitable. Ese, en esencia, fue el mensaje que quise trasmitir en Haifa.
¿Qué aprendió o vio el año pasado sobre el antisemitismo y los judíos que le sorprendió o que resultó nuevo para usted?
Lo que más me sorprendió, sinceramente, fue la falta de compasión del mundo hacia las víctimas del 7 de octubre. Sabía que el antisionismo, tarde o temprano, resurgiría. Sabía que los antisemitas encontrarían la manera de usar la situación en contra de los judíos. Pero también pensé que habría, como mínimo, un período de duelo. Estaba convencido de que llegaría el momento de la decencia, de la moderación, de la vergüenza y quizá del dolor. Pero no fue así.
Al día siguiente del 7 de octubre —o tal vez tres días después— el suceso ya había caído en el olvido. Los asesinos de Hamás ya tenían sus excusas, y todo se justificaba en nombre de una supuesta “resistencia”. Eso me sorprendió profundamente.
*Periodista.
Fuente: eJewishPhilanthropy (ejewishphilantropy.com).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.