Una conmemoración en la residencia presidencial de Israel reunió a judíos iraquíes para recordar el pogromo del 1º de junio de 1941, que cobró la vida de 180 personas y marcó el declive de una de las comunidades judías más antiguas del mundo
Zev Stub*
Moshe Kahtan tenía poco menos de 3 años cuando los vándalos saquearon la comunidad judía de Bagdad, Iraq, en 1941, pero aún conserva recuerdos vívidos de aquel día. “Cuando empezaron a golpear nuestra puerta, subimos al tejado y mis padres me lanzaron por el aire hacia otro apartamento para salvarme”, recuerda Kahtan, ahora de 88 años. “Nuestro casero era musulmán, pero no había sido criado con odio como otros de su generación, así que salió a la calle frente a nuestro edificio con una pistola y dijo que le dispararía a cualquiera que intentara atacar a los judíos que estaban dentro”.
“Incluso ahora, muchos años después, sigo teniendo recuerdos traumáticos”, añade.
Una masa enardecida recorrió las calles de Bagdad, en una orgía de violencia antijudía que recordó el pogromo de la Kristallnacht ocurrido en el Reich nazi tres años antes
(Foto: Archivo Fotográfico Yad Ben Zvi)
Durante el pogromo de dos días que comenzó el 1º de junio de 1941, turbas árabes desataron una violenta ola de asesinatos, robos y violaciones que dejó unos 180 judíos muertos, más de 1000 heridos y cientos de hogares destruidos. El pogromo, conocido como Farhud (término árabe que significa “despojo violento”), a veces se denomina el Holocausto de Iraq y marcó el principio del fin de los casi 2000 años de historia de los judíos en ese país.
Pero a pesar de la importancia de los disturbios para la comunidad judía mizrají (oriental), la mayoría de los israelíes aún desconoce este suceso, afirma David Kahtan, hijo de Moshe. “Solo recientemente el Farhud está empezando a ser conocido en la sociedad israelí”, dice. “Pero es 85 años demasiado tarde”.
El joven Kahtan trabaja para cambiar esta situación. Un año después de la emisión televisiva del documental que produjo sobre la historia de los judíos iraquíes, lideró la creación de una ceremonia conmemorativa en Beit HaNasí, la residencia presidencial en Jerusalén, para recordar el aniversario del Farhud. Unas 200 personas asistieron a este evento, el primero de su tipo, incluyendo a muchos sobrevivientes que acudieron con sus familias para compartir sus historias. En la entrada, una joven bromeó con su abuelo diciéndole que su documento de identidad era demasiado antiguo y que los guardias no lo dejarían entrar.
Iraq albergaba una de las comunidades judías más antiguas del mundo, con 150.000 integrantes y raíces que se remontaban a más de 2500 años, al exilio babilónico o primera diáspora. Los judíos desempeñaban un papel destacado en el comercio, el gobierno y la vida cultural de Iraq
David Kahtan, quien creció en el Reino Unido y habla mejor inglés que hebreo, trabaja para recopilar los testimonios de los sobrevivientes que quedan antes de que fallezcan. Durante la ceremonia se exhibió una muestra fotográfica que él mismo organizó, con más de 85 sobrevivientes fotografiados por Rona Olshevsky.
“Esta es una iniciativa personal que se ha convertido en una pasión”, comenta Kahtan. “No es mi profesión, pero intento aportar mi granito de arena para que esta historia sea contada”.
Los historiadores consideran el Farhud un punto de inflexión en la historia de la comunidad judía iraquí, que destruyó su sensación de seguridad y presagió el éxodo masivo de la mayoría de los judíos del país a Israel en las décadas siguientes.
En el momento del ataque, Iraq albergaba una de las comunidades judías más antiguas del mundo, con 150.000 integrantes y raíces que se remontaban a más de 2500 años, al exilio babilónico o primera diáspora. Los judíos desempeñaban un papel destacado en el comercio, el gobierno y la vida cultural de Iraq.
Nadia Cohen, viuda del famoso espía Eli Cohen, durante el acto conmemorativo (Foto: GPO)
Pero el Farhud, que comenzó durante la festividad de Shavuot, puso al descubierto cómo el antisemitismo de inspiración nazi se había extendido más allá del continente europeo, llegando al mundo árabe. Estalló durante un período de inestabilidad política en Iraq, tras el fracaso de un golpe de Estado pronazi liderado por el exprimer ministro Rashid Ali al-Gaylani. Las fuerzas respaldadas por los británicos acababan de retomar el control del país, y corrían rumores de que judíos iraquíes habían ayudado a la victoria británica.
“En aquella terrible noche, alborotadores enloquecidos irrumpieron en las casas de los judíos de Bagdad, golpeándolos, matándolos e hiriéndolos… por una sola razón: eran judíos”, declaró el presidente Itzjak Herzog durante la apertura de la ceremonia. “Han pasado 85 años, pero las oleadas de odio antisemita siguen aumentando e incluso intensificándose, amenazando la seguridad de los judíos en todo el mundo”.
Nadia Cohen, viuda del legendario espía israelí Eli Cohen, recordó el ambiente que se vivía en los días previos a los ataques en Bagdad, donde residía de niña. Vio a una persona en la calle marcando con pintura las casas judías del barrio para que fueran fácilmente identificables, y sintió que algo había cambiado en su vida. Sin embargo, no se lo contó a sus padres.
“Mucho antes de ser la esposa de un famoso espía, ya sabía guardar silencio”, dijo Cohen a los asistentes a la ceremonia. “Nuestros padres escuchaban la radio para enterarse de las noticias que llegaban de Alemania, y trataban de ocultarnos su preocupación”.
Otro sobreviviente del Farhud, Shlomo Manzur, era solo un bebé cuando la ciudad fue atacada, y su familia se mudó posteriormente a Israel. Décadas después, Manzur fue asesinado por terroristas de Hamás en el kibutz Kissufim el 7 de octubre de 2023, y su cuerpo fue secuestrado y llevado a Gaza, donde permaneció retenido durante 509 días
Era la víspera de Shavuot y la comunidad judía vestía ropa blanca festiva, pero cuando su padre regresó de la sinagoga esa mañana quedó conmocionado por las escenas de matanza que presenció en las calles, recordó Cohen. Turbas armadas atacaban los barrios judíos, saqueaban casas y negocios y agredían a sus habitantes, mientras que las fuerzas de seguridad no intervinieron. Al llegar a casa, el padre de Cohen tuvo la idea de llevarle pasteles y bebidas a los policías cercanos, lo que los atrajo a proteger su edificio y, en última instancia, salvó a la familia, contó ella.
Eddy Mor fue otro sobreviviente, que estaba de visita en Bagdad para la festividad cuando comenzó la violencia. De regreso a casa vio cómo sacaban a personas de sus autos y las masacraban en las calles, y solo se salvó porque el autobús en que viajaba encontró refugio en una comisaría durante la noche. Cuando regresó a su casa, una turba se congregó alrededor con cuchillos y otras armas, pero su padre sacó una pistola —para sorpresa de la familia— y logró protegerlos temporalmente.
Si bien muchas familias judías fueron brutalmente traicionadas por vecinos en quienes habían confiado, también las hubo que fueron salvadas de la turba por otros musulmanes, señaló Mor. “De no haber sido por su ayuda habría habido dos o tres veces más personas asesinadas. Pero las cifras oficiales no reflejan la magnitud de la violencia de aquel entonces”, asegura.
Shlomo Manzur sobrevivió al Farhud en Bagdad siendo un bebé, pero fue asesinado por terroristas de Gaza el 7 de octubre de 2023
(Foto: The Times of Israel)
Otro sobreviviente del Farhud, Shlomo Manzur, era solo un bebé cuando la ciudad fue atacada, y su familia se mudó posteriormente a Israel. Décadas después, Manzur fue asesinado por terroristas de Hamás en el kibutz Kissufim el 7 de octubre de 2023, y su cuerpo fue secuestrado y llevado a Gaza, donde permaneció retenido durante 509 días.
“En Iraq la situación era crítica, y aunque creíamos que algo así jamás volvería a ocurrir, fuimos atacados en nuestro propio país soberano”, declaró Hadassah Lazar, hermana de Manzur. “El patrón de odio y violencia fue el mismo en ambos casos”.
Los sobrevivientes recalcaron la importancia de fortalecer la memoria del Farhud para preservar el legado de la comunidad judía iraquí para las generaciones futuras. “Espero que este evento se convierta en una conmemoración anual, porque los judíos tendemos a olvidar”, concluyó Cohen. “Un árabe recuerda su hogar de hace 200 o 300 años y lo que le hicieron entonces. Nosotros también debemos preservar la memoria de lo que le sucedió a la comunidad judía iraquí. Nuestro destino depende de que aprendamos de la historia y no la olvidemos”.
*Periodista.
Fuente: The Times of Israel.
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.