Itamar Eichner*
El hijo, nieto y bisnieto de Shlomo Knobel visitaron Yad Vashem para un encuentro extraordinario con una obra maestra que sobrevivió al infierno: un Tanáj en miniatura, del tamaño de una caja de cerillas, escrito de forma micrográfica.
Knobel escribió esta obra casi inimaginable en el gueto de Lodz de forma intermitente durante aproximadamente tres años. Vivía allí con su esposa Shifra y su hijo de tres años, Jaim Alter, y trabajaba en una fábrica de calzado militar. En un pequeño rincón de su habitación, dedicado exclusivamente a la escritura, trabajaba afanosamente en el libro. Compraba la tinta especial, que no se desvanecía fácilmente, con la ración de pan de la familia. Su hijo pequeño decía con orgullo: “Mi papá está escribiendo una Biblia”.
Shlomo encuadernó su obra con cuero de la fábrica, y en 1943 se la regaló al jefe del Judenrat, Jaim Rumkowski. El libro consta de 85 páginas diminutas, la primera de las cuales presenta ilustraciones micrográficas, incluyendo un retrato de Rumkowski hecho completamente con pequeños versículos bíblicos.
El microTanáj es una obra maestra de arte y memoria. Incluso las ampliaciones fotográficas son difíciles de leer, pero trazan elaboradas ilustraciones
(Fotos: Ynet)
El hijo de Shlomo fue asesinado en el Holocausto. Él y su esposa sobrevivieron, más tarde tuvieron otro hijo, y en 1972 emigraron a Israel. Shlomo estaba seguro de que el Tanáj que había escrito se había perdido.
Al finalizar la guerra, Bella Bialik, sobreviviente del Holocausto, regresó a las ruinas del gueto de Lodz y encontró el pequeño libro junto a una janukiyá plegable, obra del artista Z. Eybeschuts. En 1983 donó estos objetos a Yad Vashem, pero se desconocía la identidad del creador del Tanáj en miniatura.
Un año después, durante una conferencia de sobrevivientes del gueto de Lodz, la existencia de los objetos se dio a conocer a la prensa. Tras la noticia, un lector llamó a las oficinas de Yad Vashem y afirmó conocer al creador.
Así, 41 años después de haber entregado el pequeño Tanáj al jefe del Judenrat, Shlomo Knobel pudo sostener de nuevo el especial objeto que había creado. El emotivo acontecimiento fue trasmitido por televisión durante el noticiero y conmovió a todo el país.
Hace dos semanas, tres generaciones de la familia Knobel visitaron Yad Vashem para reencontrarse con el micro-Tanáj. “Llegamos a Yad Vashem antes de la Bar Mitzvá del bisnieto de Shlomo, y el encuentro con este Tanáj, en realidad con nuestra historia familiar, sirvió como una especie de cierre de ciclo”, dice Avi Knobel, hijo de Shlomo. “La generación más joven conocía la historia solo en términos generales, pero encontrarse con el objeto mismo nos conmovió profundamente a todos. Como joven que vive en Estados Unidos, él lo resumió con un ‘¡Qué cool!’. Eso lo dice todo”.
*Periodista.
Fuente: Ynet (ynetnews.com).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.