El presidente de esta institución asistencial describe las labores que cumplió tras el terremoto, y los planes para atender sus secuelas a largo plazo en toda la sociedad venezolana
Sami Rozenbaum
(Foto: NMI)
NMI. ¿Cuál ha sido en papel de Hatzalah desde el terremoto?
Hatzalah, como sabemos, es una institución al servicio de la salud de la comunidad. A diferencia de otras Hatzalot, en la de Venezuela contamos con médicos, tenemos el call center con profesionales; en otras partes del mundo son solo voluntarios. Nosotros contamos con siete médicos, los choferes de las ambulancias son bomberos paramédicos, individuos bien preparados, y tenemos los 60 voluntarios formados como paramédicos de la comunidad.
Dentro de la comunidad lamentablemente tuvimos pérdidas, fallecimientos en dos edificios de San Bernardino que se desplomaron, pero aparte de eso desde el punto de vista de daños grandes, gracias a Dios no hubo más. Se ha atendido la emergencia sin dificultades, afortunadamente no nos sobrepasó.
Lo que hicimos fue ocupar la enfermería de Hebraica el mismo día del evento. Ahí se atendió a las casi 400 personas que se quedaron esa noche en Hebraica. Había personas con escoriaciones, con traumas leves, dos mujeres embarazadas con síntomas, problemas respiratorios, problemas de hipertensión. Durante las primeras dos noches permanecimos allí en Hebraica, que fue donde se generó el mayor número de atenciones. Tuvimos capacidad de respuesta para las emergencias que ocurrieron, y además todos los desplazamientos requeridos los hicimos nosotros. Hatzalá también se integró al centro de acopio de Hebraica, donde nuestros voluntarios participaron en la clasificación de los medicamentos donados.
Tres de nuestros cuatro bomberos paramédicos están laborando ahora en Vargas, y los hemos apoyado con dotación, materiales y equipos para que ellos se integren en esas labores.
El resto de los días hemos tenido las emergencias “normales”, un promedio de 4 o 5 diarias que afortunadamente se han podido atender sin mayores problemas. Hemos atendido muchas llamadas por crisis de ansiedad, entendibles en estos momentos.
¿Las ambulancias bajaron también a La Guaira, o se han mantenido en Caracas?
Las hemos mantenido en Caracas. Para La Guaira se necesitan permisos. Pero si hace falta, estamos a la orden de la comisión israelí que está allá. Hay una médico encargada de cuidarlos a ellos en caso de que tengan algún inconveniente de salud.
Además hemos mantenido reuniones con el Joint, en las que Hatzalah participa directamente. Muy pronto vamos a hacer operativos en centros de refugiados, ayudados y financiados por el Joint, porque va a haber mucha gente fuera de la comunidad con discapacidad por traumas, por amputaciones, por una cantidad de cosas, y estamos preparándonos para eso. El Joint quiere proyectar a Hatzalah y a la comunidad fuera de la kehilá, ayudando en rehabilitación, con prótesis, con sillas de ruedas y otras necesidades.
En cuanto a materiales e insumos, ¿Hatzalah está suficientemente dotada para esta situación?
Hasta ahora sí, para lo que ocurrió estábamos bien dotados, pero hemos consumido nuestros recursos y tenemos que reponer. Para los eventos de fuera de la comunidad que mencioné, sí requeriremos más recursos.
¿Hubo que brindar una inducción especial a los voluntarios?
Nosotros veníamos actualizando a los voluntarios. Habíamos empezado con cursos precisamente sobre trauma craneano, ACV y otros temas. Se interrumpieron con este evento, pero los vamos a retomar muy pronto.
¿Se ha recibido apoyo de Hatzalah Internacional?
Hemos recibido llamadas de todas las Hatzalot, de Israel, de México, de Miami, incluso de Colombia. Hay otra institución, Hatzalah Air, que está dispuesta a traer lo que se le solicite. Pero eso tiene que estar bien organizado y regulado por los organismos del Estado. O sea, no pueden agarrar y traer cosas, porque tiene que estar centralizado y organizado bajo un concepto.
A partir de ayer abrimos un GoFundMe autorizado por el Vaad Hakehilot. Y obviamente, dependiendo de la cantidad que se recoja, se decidirá cuánto queda en Hatzalah, cuánto se pasa al Vaad, e incluso cuánto se destina a ayudar a instituciones como Itzjak, que maneja mi hija Michelle, que ofrece atención sicológica.
La campaña digital de recaudación de fondos de Hatzalah es https://thechesedfund.com/hatzalahvenezuela/earthquakerelief