En estos días, los medios de comunicación y, con mayor ímpetu, las redes sociales, han difundido la noticia sobre la intención del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, de arrestar al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, con motivo de su visita a la ciudad para participar en la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, prevista para comenzar el 22 de septiembre de 2026.
En declaraciones a The New York Times, Mamdani afirmó que mantiene una “conversación activa” con el Departamento Legal de la Ciudad de Nueva York para determinar si existe alguna vía para arrestar a Netanyahu durante su visita, y aseguró que su administración hará “todo lo que la ley me permita hacer”.
La coacción no es nueva. En el transcurso de la campaña electoral para la alcaldía neoyorquina, el joven candidato prometió detener a Netanyahu invocando la orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional. Sin embargo, omitía mencionar las controversias que rodearon esa decisión, entre ellas las denuncias contra el entonces fiscal Karim Khan por presuntos abusos sexuales, y las acusaciones de presiones políticas indebidas vinculadas al Emir de Catar. Además, Estados Unidos no es parte del Estatuto de Roma y no reconoce la jurisdicción de la CPI sobre sus autoridades.
(Imagen: The Washington Times)
Las declaraciones de Mamdani tampoco constituyen un episodio aislado. Desde su época universitaria ha mantenido una línea de activismo abiertamente hostil hacia Israel. En 2014, mientras estudiaba en Bowdoin College, cofundó el capítulo del violento grupo Students for Justice in Palestine (SJP) y respaldó el boicot académico contra instituciones israelíes. En un artículo calificó a las universidades de Israel de “activa y pasivamente cómplices” de las políticas de su gobierno, sin hacer referencia a los permanentes ataques de organizaciones terroristas palestinas. Ese mismo año manifestó su apoyo al movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), al que definió como una iniciativa “no violenta”. Sin embargo, nunca reconoció que los promotores del BDS plantean como objetivo la deslegitimación del Estado de Israel.
En 2021, se declaró públicamente “antisionista”. Aunque sostuvo que solo rechazaba al sionismo como proyecto político, lo cierto es que el sionismo representa el derecho del pueblo judío a la autodeterminación nacional en su patria histórica.
Inmediatamente después de la masacre perpetrada por Hamás en el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, Mamdani lamentó las muertes “en Israel y Palestina”, pero evitó condenar con claridad a la organización terrorista y yijadista cuando el ataque aún estaba en curso: más de un millar de israelíes habían sido asesinados, miles habían resultado heridos, centenares permanecían secuestrados y los terroristas continuaban sembrando el horror dentro del territorio israelí. Al poco tiempo, en un panel de los Democratic Socialists of America (DSA), afirmó: “Cuando la bota del NYPD está sobre tu cuello, ha sido encajada por las FDI”, estableciendo una comparación injusta entre el Departamento de Policía de Nueva York, cuya misión es proteger a los ciudadanos y mantener el orden público en una ciudad de enorme complejidad, y las Fuerzas de Defensa de Israel, que desarrollan programas de capacitación para cuerpos policiales y organismos de seguridad. Con esta afirmación, respaldó la postura de la izquierda radical que promueve la desinversión y el debilitamiento del NYPD. Asimismo, omitió señalar que las FDI participan desde hace años en la formación de fuerzas policiales de distintos países, enfocados en asuntos como contraterrorismo, sin interferir en la política interna de los que solicitan esa asistencia.
En 2024, en el contexto de las protestas universitarias, Mamdani respaldó al movimiento propalestino y evadió condenar consignas como “Globalizar la Intifada”, vinculadas por la mayoría de los judíos con los atentados suicidas cometidos en las intifadas. Posteriormente dijo comprender ese sentido.
En 2021, se declaró públicamente “antisionista”. Aunque sostuvo que solo rechazaba al sionismo como proyecto político, lo cierto es que el sionismo representa el derecho del pueblo judío a la autodeterminación nacional en su patria histórica
En su campaña para la alcaldía también cuestionó el carácter judío del Estado de Israel. Tras ganar la primaria demócrata apareció junto a Mahmud Khalil, uno de los principales instigadores de las protestas propalestinas en la Universidad de Columbia. Ya como alcalde, en marzo de 2026, lo invitó a Gracie Mansion (residencia oficial de la alcaldía) para una cena de iftar (romper el ayuno de Ramadán) junto con su esposa e hijo, afirmando sentirse “honrado” de recibirlo.
La esposa de Mamdani, Rama Duwaji, aunque no ocupa cargos políticos, mantiene una prolongada militancia en torno a la causa palestina. Es ilustradora y sus trabajos reflejan una marcada crítica hacia Israel. Recientemente participó en un retiro espiritual en Córcega, en el que se mostró a la Virgen María como una “mujer palestina dando a luz bajo ocupación”, una reinterpretación que genera fuerte controversia por trasladar a una figura religiosa del siglo I, perteneciente al contexto histórico de Judea, al enfrentamiento actual.
A la luz de esta trayectoria, las recientes bravatas de Mamdani contra Netanyahu difícilmente pueden definirse como un hecho circunstancial. Más bien, constituyen la continuidad de una postura política arraigada por más de una década, que ahora se manifiesta desde el terreno institucional aunque la amenaza carece de fundamento jurídico, sumándose al hecho de que el alcalde no tiene autoridad ni facultades para ejecutarla.