

Shmuli Volkin*
El gobierno de Israel ha comenzado a tomar el control de un importante complejo de la UNRWA (agencia de la ONU para los palestinos) en el norte de Jerusalén, ordenando la evacuación del personal mientras la ciudad se dispone a reemplazar las instalaciones, que tienen décadas de antigüedad, por un complejo educativo y comunitario de 40 millones de shekels (13 millones de dólares) destinado a los residentes árabes locales.
Un gran contingente de seguridad israelí entró en el complejo de Kafr Aqab, cerca de Qalandia, mientras equipos municipales comenzaban a trabajar en el lugar. El primer ministro Benjamín Netanyahu declaró que ordenó personalmente la evacuación, como parte de la aplicación por parte de Israel de la legislación que prohíbe a la UNRWA operar en territorio israelí.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, también estuvo presente, y funcionarios palestinos afirmaron que se instruyó a los empleados de la UNRWA a marcharse y no regresar.
Los planes del municipio de Jerusalén van mucho más allá del simple cierre de las instalaciones. Se invertirán aproximadamente 13 millones de dólares en la primera fase de un nuevo campus municipal, que incluirá una escuela secundaria para varones, cuya apertura está prevista para el inicio del nuevo año escolar. Se prevé que las fases futuras incluyan escuelas adicionales, una mezquita, instalaciones deportivas y servicios de salud para miles de residentes de Kafr Aqab.
La propiedad donde se ubicaban las instalaciones de la UNRWA pertenece Fondo Nacional Judío desde 1937
(Foto: Reuters)
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel afirma que el terreno pertenece al Fondo Nacional Judío desde 1937, y que fue asignado al municipio de Jerusalén para el proyecto. Según el ministerio, la UNRWA no tiene derechos de propiedad sobre la parcela y la ha cercado durante décadas, impidiendo su uso para servicios municipales muy necesarios.
La UNRWA refuta enérgicamente la postura de Israel. La agencia afirma que Jordania le cedió el terreno a principios de la década de 1950, cuando controlaba la zona, y que su Centro de Capacitación Qalandia es una instalación protegida de las Naciones Unidas. La escuela de formación profesional lleva más de 70 años en funcionamiento y capacita anualmente a entre 340 y 350 estudiantes en áreas que abarcan desde el mantenimiento de vehículos y carpintería hasta las energías renovables y tecnología de la información. La UNRWA sostiene que la ocupación israelí viola las protecciones que el derecho internacional otorga a las instalaciones de la ONU.
El enfrentamiento forma parte de la campaña de Israel para expulsar a la UNRWA de Jerusalén tras las revelaciones sobre la masacre del 7 de octubre de 2023, perpetrada por Hamás. Una investigación de la ONU sobre 19 empleados de la UNRWA acusados de participar en el ataque concluyó que nueve podrían haber participado, y la agencia rescindió sus contratos. Israel ha formulado acusaciones mucho más amplias sobre la infiltración de Hamás y la Yijad Islámica Palestina en la organización, acusaciones que la UNRWA rechaza.
La Knesset aprobó inicialmente una ley que prohibía las operaciones de la UNRWA en territorio israelí en 2024. Una enmienda posterior otorgó a las autoridades israelíes poderes explícitos para tomar posesión de determinadas propiedades de la UNRWA, incluido el sitio de Kafr Aqab.
Se prevé que las fases futuras incluyan escuelas adicionales, una mezquita, instalaciones deportivas y servicios de salud para miles de residentes de Kafr Aqab
Israel ya ha actuado en la otra propiedad importante de Jerusalén a la que apunta la ley. A principios de este año, las autoridades incautaron la antigua sede de la UNRWA cerca de Maalot Dafna y Ammunition Hill, y comenzaron a demoler los edificios. Desde entonces, el gobierno ha aprobado planes para un nuevo complejo de defensa en la propiedad, que incluirá un museo de las FDI, una oficina de reclutamiento y otras oficinas para el estamento de defensa.
La operación en Kafr Aqab se produce tras una reciente petición ante el Tribunal Supremo que acusa a las autoridades israelíes de no aplicar plenamente la ley. La petición fue presentada por la diputada Yulia Malinovsky, del partido Israel Beitenu, así como la organización B’Tsalmo y Yaakov Samerano, cuyo hijo Yonatan fue asesinado durante la masacre del 7 de octubre y cuyo cuerpo fue secuestrado a Gaza por un empleado de la UNRWA, según las pruebas presentadas por Israel.
Lo que en su momento fue una larga disputa política y legal sobre la presencia de la UNRWA en Jerusalén se está convirtiendo cada vez más en una trasformación física del lugar. Israel no se limita a ordenar a la agencia que se retire; en dos de sus complejos más importantes, las autoridades están impulsando en su lugar proyectos completamente nuevos, gestionados por Israel.
*Periodista.
Fuente: Jewish Breaking News (jewishbreakingnews.com).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.