
Una catástrofe aérea evitada demuestra cómo el Estado judío elige la vida, mientras Gran Bretaña y Occidente abrazan una cultura de la muerte
Melanie Phillips*
La semana pasada, el ministro de Asuntos Exteriores británico, Ed Miliband, lanzó una diatriba contra Israel, acusándolo de “limpieza étnica” y “crímenes de guerra”, y prometiendo sancionarlo por el delito de permitir que los judíos se “asienten” en su propia tierra histórica.
Dos días después, cuatro israelíes comunes que viajaban en un vuelo de FlyDubai de Dubái a Tel Aviv evitaron un nuevo 11-S al reducir al copiloto, quien intentaba estrellar el avión, posiblemente en Israel.
Difícilmente podría haber un ejemplo mejor de cómo el Reino Unido elige ahora abrazar una cultura de la muerte, mientras Israel elige la vida.
Al escuchar un alboroto alarmante en la cabina, un pequeño grupo de pasajeros israelíes se levantó de sus asientos e irrumpió en ella, encontrando al copiloto omaní apuñalando al capitán. Uno de los israelíes, fontanero de profesión, inmovilizó al agresor aplicándole una llave de estrangulamiento. Mientras otros pasajeros israelíes y miembros emiratíes de la tripulación ayudaban a atar al terrorista, el fontanero tomó la palanca de mando y sacó el avión de su picado mortal.
Una pasajera de FlyDubai hace la señal de la victoria mientras aborda un taxi en el aeropuerto Ben Gurión
(Foto: AFP)
Cuando el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, le preguntó después cómo supo qué hacer, él respondió que lo había visto en un programa de televisión.
Solo los israelíes podían actuar así: gente común demostrando un valor puro, heroísmo y ese espíritu israelí valiente y decidido. Alertados ante una amenaza existencial, estos hombres comunes tomaron de inmediato cartas en el asunto, neutralizaron el peligro y salvaron innumerables vidas.
Qué país tan asombroso, maravilloso y heroico. Qué símbolo de todo lo que Israel ha estado haciendo durante los últimos tres años, desde que Hamás lanzó su ofensiva genocida en su contra el 7 de octubre de 2023.
Qué declaración de desafío frente al Reino Unido y un mundo occidental ahora consumido —independientemente de lo que crean estar apoyando— por una agenda delirante para borrar a este país del mapa.
Cómo reconforta el espíritu. Y cómo ese ánimo decae al instante al entrar en contacto con el veneno destructor de vida de la intelectualidad occidental.
Los medios de comunicación occidentales hicieron todo lo posible por restar importancia a la casi catástrofe ocurrida en el espacio aéreo de Arabia Saudita. CNN lo calificó como “incidente interno de personal entre pilotos”. The New York Times lo llamó “un enfrentamiento en la cabina”. Reuters tituló “Pelea entre pilotos y descenso rápido: los pasajeros relatan el caos en un vuelo de FlyDubai”.
Como siempre, la BBC se superó a sí misma como una vergüenza para el periodismo. BBC News informó: “El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Ben-Gvir —de extrema derecha—, afirma que el aterrizaje en Arabia Saudita de un vuelo con destino a Israel se debió a un terrorista que quería estrellar el avión y matar a israelíes”. Al señalar innecesariamente a la principal figura israelí que la izquierda detesta como fuente de información, la BBC condicionó a su audiencia a creer que se debe asumir que los israelíes mienten por ser extremistas políticos.
Los medios de comunicación occidentales hicieron todo lo posible por restar importancia a la casi catástrofe ocurrida en el espacio aéreo de Arabia Saudita. CNN lo calificó como “incidente interno de personal entre pilotos”. The New York Times lo llamó “un enfrentamiento en la cabina”. Reuters tituló “Pelea entre pilotos y descenso rápido: los pasajeros relatan el caos en un vuelo de FlyDubai”
Resulta llamativo que un reportero de la BBC se refiriera posteriormente al aeropuerto internacional Ben-Gurión de Israel como “aeropuerto Ben-Gvir”; tal vez fuera un lapsus mental, pero uno muy revelador sobre el estado de la mentalidad de la BBC.
El jueves, un titular de BBC News rezaba: “Es demasiado pronto para determinar el motivo del ataque al vuelo Dubai-Tel Aviv, según el primer ministro israelí”. No, no dijo eso. Netanyahu dejó claro que los servicios de inteligencia confirmaban que se trataba de un ataque terrorista, y simplemente señaló que era demasiado pronto para saber si Irán había estado involucrado.
En otras palabras, la BBC tergiversó gravemente lo que él había dicho.
Tales distorsiones malintencionadas por parte de los medios reflejan una patología mucho más amplia. La izquierda simplemente no puede asimilar el hecho de que los israelíes puedan ser blanco de intentos de aniquilación por parte de los árabes palestinos, o que actúen con valentía para defenderse. Condicionados a creer en la opresión de los palestinos a manos de sus crueles y demoníacos opresores israelíes, los izquierdistas solo ven a los árabes palestinos como víctimas.
Por eso, el gobierno británico dará ahora prioridad en el reasentamiento de refugiados a aquellos “palestinos que han huido de los horrores de Gaza”, así como a mujeres y niñas afganas. Dar prioridad a los árabes palestinos es una medida asombrosamente imprudente. Muchos siguen apoyando a Hamás y respaldan mayoritariamente el asesinato de judíos y la destrucción de Israel.
Hace poco, un árabe palestino —a quien Gran Bretaña había concedido asilo y ciudadanía británica, y que anteriormente había sido guardaespaldas del asesinado líder de Hamás, Ismail Haniye— fue detenido bajo sospecha de planear un ataque terrorista contra comunidades judías e israelíes en Europa. Asimismo, un influencer árabe palestino, que fue encarcelado por entrar ilegalmente en el Reino Unido en una lancha neumática y que previamente había pedido la matanza de judíos, se enfrenta ahora a la deportación tras descubrirse que residía en la región de las Midlands.
La izquierda simplemente no puede asimilar el hecho de que los israelíes puedan ser blanco de intentos de aniquilación por parte de los árabes palestinos, o que actúen con valentía para defenderse. Condicionados a creer en la opresión de los palestinos a manos de sus crueles y demoníacos opresores israelíes, los izquierdistas solo ven a los árabes palestinos como víctimas
El gobierno británico hace oídos sordos a los riesgos que plantean los árabes palestinos porque, para una izquierda moralmente en bancarrota, la causa palestina es sinónimo de moralidad.
El fanatismo cargado de ira del discurso de Miliband en la conferencia del Partido Laborista de esta semana dejó a muchos atónitos. Tras afirmar retóricamente que se opone al antisemitismo y defiende el derecho de Israel a protegerse, este descendiente de una familia judía diezmada por el Holocausto denunció la responsabilidad de Netanyahu en el «sufrimiento» palestino en Gaza y Cisjordania, calificándola de «mancha en la conciencia del mundo».
Tras acusar falsamente a Israel de llevar a cabo una «limpieza étnica» a manos de «colonos terroristas de Cisjordania», de cometer «crímenes de guerra en Gaza» y de la «ocupación ilegal de Palestina», Miliband declaró: «A los millones de personas en Gran Bretaña y en otros lugares que se han sentido conmovidas e indignadas por la difícil situación del pueblo palestino: les escuchamos. Tenían razón». ¿Sobre qué punto exacto cree Miliband que esas personas tenían «razón»? ¿Sobre su afirmación de que Israel está cometiendo un «genocidio»? ¿Sobre que Palestina debe ser árabe «desde el río hasta el mar»? ¿Sobre su exigencia de «globalizar la intifada»?
Miliband, quien se mostró como un demagogo desquiciado, es una mancha en la memoria de su familia asesinada.
La imbecilidad suicida de la hostilidad británica hacia Israel quedó demostrada con el incidente en la base de la RAF en Fairford, en el suroeste de Inglaterra, desde donde han despegado bombarderos estadounidenses con destino a Irán. El domingo antepasado, cinco hombres fueron detenidos bajo sospecha de planear un ataque contra la base. Aunque muchos aspectos de este incidente siguen sin estar claros, el primer ministro británico, Andy Burnham, ha declarado que existen «fuertes indicios» de la implicación de Irán.
Sin embargo, tal como reveló Netanyahu, fue Israel quien proporcionó a los británicos la información de inteligencia que alertaba sobre dicho ataque iraní; y prácticamente al día siguiente —según afirmó el propio Netanyahu—, el Reino Unido anunció sanciones contra los «asentamientos» israelíes.
Donde Gran Bretaña marca el camino, el resto de Occidente le sigue. Existe una profunda preocupación de que estas sanciones pretendan desembocar en un estrangulamiento financiero global de Israel, especialmente si los demócratas ganan la presidencia tras la era Trump.
El Reino Unido y gran parte de Europa —e incluso Estados Unidos, si permite que el Partido Demócrata acceda al poder— se precipitan ahora hacia un colapso catastrófico. Pero Israel sobrevivirá, porque ha tomado el control de la cabina de mando
Crece la inquietud ante el posible desmoronamiento del apoyo estadounidense a Israel. Algunos informes sugieren que, más allá del CENTCOM, incluso el aparato de defensa de EEUU se ha vuelto hostil hacia el Estado judío. Esto se debe fundamentalmente a que Occidente atraviesa una erosión acelerada de sus valores fundamentales, lo que incluye la destrucción de la moral, la verdad y la propia razón.
Aun hoy, pese a su declive, el Reino Unido marca la pauta cultural de Occidente. Por eso resultan tan trascendentales la difamación y la deslegitimación de Israel por parte del gobierno británico. Gran Bretaña está conduciendo a Occidente hacia el corazón de las tinieblas: el abandono de la civilización en favor de la barbarie. Y las personas sobre cuyas espaldas Miliband y otros han colocado una diana son los judíos.
No obstante, está surgiendo otra narrativa para contrarrestar esta obscenidad. FlyDubai es una aerolínea de los Emiratos Árabes Unidos. El copiloto terrorista era omaní. Omán es aliado de Irán. Los Emiratos Árabes Unidos se han convertido en un aliado cercano de Israel en la lucha contra Irán. La tripulación emiratí ayudó a los israelíes que iban a bordo a evitar una catástrofe, y se permitió que el avión aterrizara en Arabia Saudita.
Está surgiendo un nuevo orden en el que árabes y judíos luchan juntos contra las fuerzas de la barbarie en el mundo islámico.
De regreso a Israel, los sobrevivientes del secuestro entonaron las palabras escritas por el rabino jasídico del siglo XVIII Najmán de Breslov: «El mundo entero es un puente muy estrecho, y lo fundamental es no tener miedo en absoluto».
El Reino Unido y gran parte de Europa —e incluso Estados Unidos, si permite que el Partido Demócrata acceda al poder— se precipitan ahora hacia un colapso catastrófico. Pero Israel sobrevivirá, porque ha tomado el control de la cabina de mando.
*Periodista, locutora y autora británica, columnista de The Times de Londres.
Fuente: Jewish News Syndicate (jns.org).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.