Beatriz W. de Rittigstein
Desde que Zohran Mamdani (un verdadero Caballo de Troya) asumió la alcaldía de la ciudad de Nueva York el 1º de enero de este año, los delitos de odio han aumentado significativamente, según las estadísticas del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD). El incremento ha afectado principalmente a la población judía, al punto que más de la mitad de los incidentes registrados tuvieron como víctimas a judíos neoyorquinos.
Lo más llamativo es que el aumento del 9,4 % en los delitos de odio se produjo mientras otras siete categorías principales de delitos disminuyeron en los cinco distritos de la ciudad, incluso con mínimos históricos en homicidios y tiroteos, de acuerdo con los datos del NYPD. En lo que va de año, los delitos de odio confirmados pasaron de 329 a 360; de ese total, el 56,9 % correspondió a delitos de odio antisemita, pese a que los judíos representan aproximadamente el 10% de la población de la ciudad. En términos absolutos, los delitos de odio contra judíos aumentaron de 189 en el mismo período del año pasado a 205 en lo que va de este año.
Miembros del DSA durante una manifestación por el Día Internacional de la Mujer en Manhattan, en marzo pasado. El movimiento tiene mucho arrastre entre la “Generación Z”, que desconoce totalmente la historia del socialismo-comunismo durante el siglo XX
(Foto: Reuters)
No cabe duda de que la actitud de Mamdani hacia Israel y su retórica sobre el conflicto en el Medio Oriente han contribuido a crear un clima de mayor hostilidad hacia la comunidad judía. Hace menos de un mes, tras el apuñalamiento de un judío por un atacante aparentemente desequilibrado, líderes de la comunidad judía exhortaron al alcalde a que “dejara de avivar las llamas del odio”. La respuesta de Mamdani fue escueta y general: “Quiero dejar claro que esta es una ciudad donde no toleramos ningún tipo de odio, el odio hacia alguien por su fe, sus orígenes o su identidad”. Perceptiblemente sobresale que evitó referirse al antisemitismo; además, no asistió a actos vinculados con la comunidad judía, como el desfile anual del Día de Israel celebrado en mayo.
Moshe Spern, presidente de la Asociación de Maestros Judíos Unidos, fue al meollo del problema: “Cuando una comunidad es atacada a un ritmo tan desproporcionado mientras el resto de la ciudad se vuelve más segura, eso no es casualidad. Es una falta de liderazgo. El alcalde debe poner fin a la retórica que alimenta la hostilidad y abordar la violencia antisemita con la urgencia que requiere”.
A ello se añade que la creciente violencia antisemita en estos meses de la gestión de Mamdani dan la razón a los críticos que consideran que su administración no ha actuado con la voluntad política ni la determinación necesarias para enfrentar este problema con la urgencia y firmeza debida.
Si bien Mamdani fue elegido como candidato del Partido Demócrata y en la boleta electoral figuró bajo esa organización política, también contó con el soporte de Democratic Socialists of America (DSA). De hecho, durante su toma de posesión destacó con mayor énfasis su definición como “socialista democrático” que su pertenencia al Partido Demócrata. En otras palabras, era el candidato oficial demócrata, pero se reivindicó públicamente como un socialista democrático reforzado por DSA.
El DSA se ha ido endureciendo progresivamente frente a Israel, hasta adoptar una posición abiertamente antisionista. La organización respalda al movimiento antisemita Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), y arbitrariamente promueve conceptos que buscan deslegitimar al Estado judío
Cabe destacar que las dos representantes musulmanas en el Congreso de EEUU, Rashida Tlaib e Ilhan Omar, sumándose Alexandría Ocasio Cortez, están vinculadas al DSA. Asimismo, el movimiento neoyorquino liderado por Mamdani impulsó a varios candidatos progresistas al Congreso que disputarán en las elecciones de noviembre. En las primarias demócratas de Nueva York, el joven alcalde apoyó, entre otros, a Darializa Ávila Chevalier, Claire Valdez y Brad Lander, quienes resultaron victoriosos.
En ese contexto, notamos un novedoso fenómeno: figuras como Mamdani están intentando trasformar el ala “progresista” del Partido Demócrata, pasando de ser una corriente de protesta a competir por cargos de alto nivel. Por ello, debemos tener presente que la postura de Democratic Socialists of America se ha ido endureciendo progresivamente frente a Israel, hasta adoptar una posición abiertamente antisionista. La organización respalda al movimiento antisemita Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), y arbitrariamente promueve conceptos que buscan deslegitimar al Estado judío. Asimismo, rechaza la ayuda militar estadounidense a Israel y reclama una profunda revisión de la relación entre Washington y Jerusalén.
Más preocupante aún es que sectores del DSA secundan el lema From the river to the sea, Palestine will be free, una consigna que, en realidad, constituye un claro llamado a la desaparición de Israel. Así, muchos de sus militantes niegan al pueblo judío el derecho a la autodeterminación nacional, postura que, sin duda, integra una gran parte del actual antisemitismo.
Por supuesto, DSA rechaza esa caracterización y sostiene que sus críticas están dirigidas contra el Estado de Israel y el sionismo como ideología política, no contra el pueblo judío. También afirma oponerse al antisemitismo y defender por igual a todas las comunidades religiosas y étnicas. Yendo más allá, por lo que hemos observado, esos mismos argumentos son los que suele emplear Zohran Mamdani para responder y justificarse frente a las acusaciones de antisemitismo formuladas en su contra.