

Cuando están por cumplirse tres años después del 7 de octubre, Hamás está lejos de su situación anterior a la guerra, pero también lejos de desaparecer. La eliminación de terroristas continúa, pero las imágenes que llegaron hace varios días del cortejo fúnebre de un terrorista en la Franja de Gaza ilustraron la brecha entre el grave daño sufrido por la organización y la presencia que aún logra demostrar sobre el terreno.
Decenas de hombres armados se dejaron ver en el lugar con el rostro descubierto, y un gran número de ellos son aparentemente miembros de Hamás.
Hamás no ceja en su empeño de reconstruir sus capacidades
(Foto: abc.com)
La fuerza restante de la organización no se limita al número de integrantes, que oscila entre 25.000 y 30.000. Hamás continúa manteniendo y reforzando las rutas de túneles existentes, principalmente en zonas más allá de la Línea Amarilla (bajo control israelí). También opera instalaciones de producción de cohetes en áreas donde las Fuerzas de Defensa de Israel llevaron a cabo maniobras y dentro de centros de población.
En esta etapa no lanzan cohetes, en parte por temor a una respuesta israelí, pero la capacidad de producción aún existe. Al mismo tiempo, la organización trabaja para preservar sus reservas de armamento. Recientemente, también ha estado distribuyendo armas a residentes afiliados, que no necesariamente son miembros oficiales de Hamás. Se cree que este es un intento de mantener armas disponibles para sus simpatizantes, incluso en caso de que se les exija entregarlas en el futuro.
Otro canal que sigue activo es el contrabando de armas mediante drones desde Egipto. Por el momento no se dispone de datos sobre la magnitud de este contrabando, pero el hecho de que el fenómeno persista indica que, incluso tras años de lucha, la organización continúa intentando reconstruir sus capacidades.
Fuente: Enlace Judío (enlacejudio.com).
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