Esta organización humanitaria —cuyo nombre completo es Comité de Ayuda a Desastres y Emergencias Nacionales—, surgida en la comunidad judía de México, se ha extendido por varios países, dejando su impronta tras numerosas catástrofes. Esta entrevista revela el entusiasmo y profesionalismo de un equipo integrado por personas muy jóvenes que duermen poco y aportan mucho
Sami Rozenbaum
Tras un día de arduo trabajo y poco antes de irse a descansar en Hebraica: Paul Rodríguez (de Honduras), Arianne Dalma (México), Galia Jaramillo (México) y Cristian Pardo (Colombia).
Foto NMI.
NMI. Hola. ¿Quién eres?
Mi nombre es Arianne Dalma, soy la directora de operaciones humanitarias en Cadena México. Estoy como líder de la respuesta humanitaria de Cadena Internacional. Tenemos aquí gente de México, Colombia y Honduras, y voluntarios locales de Venezuela colaborando con nosotros.
¿Cuándo llegaron a Venezuela?
Llegamos en dos fases. Nuestro primer grupo llegó desde México el 26 de junio, dos días después del terremoto. Aterrizamos en Valencia. Esa fue la “célula” de búsqueda y rescate que llamamos Go Team. El tema de los vuelos ha sido complejo, porque el aeropuerto de Caracas no está funcionando. Al principio estaban muy, muy atorados los vuelos por temas sanitarios, por eso fue todo un reto llegar, pero como somos un equipo de búsqueda y rescate el tiempo es esencial.
Articulación del trabajo con médicos en un albergue
¿Cómo lograron entrar tan rápidamente al país, no hubo obstáculos?
Mucho fue gracias a nuestra relación con la comunidad judía, incluso nosotros nos estamos quedando aquí en Hebraica. Eso ayuda mucho a que nuestra logística pueda ser más rápida.
Durante la visita a un albergue en Caraballeda
¿Cuántas personas vinieron en ese primer grupo?
Cinco personas. Vinieron los profesionales de búsqueda y rescate, que es un grupo voluntario especializado. Tienen un equipo tecnológico muy fuerte, cinco aparatos diferentes: uno rastrea la temperatura, otro puede localizar respiraciones, hay una cámara que tiene un brazo largo que puede trazar los caminos más apropiados para los rescatistas. Es un material que ayuda a que las labores sean mucho más fáciles, más rápidas, más puntuales y focalizadas para encontrar a las personas y lograr rescatarlas con vida.
Ese equipo vino acompañado por personal sicosocial para hacer un acompañamiento, tanto con el equipo mismo como con las personas que están esperando noticias, que están esperando afuera de los edificios donde vivían.
Trabajo sicosocial con los damnificados
¿Lograron encontrar a alguien con vida?
Sí. Lograron hacer marcajes de personas con vida, y se confirmaron rescates con los grupos con los que estábamos trabajando.
¿Cuál fue el segundo grupo?
Nosotros llegamos en la segunda “célula”, y también está llegando equipo de la oficina internacional para apoyar con la parte burocrática y facilitar la logística. Entonces ahora somos 8 personas los que vinimos de afuera. Básicamente este segundo equipo se dedica a una primera fase de evaluación de daños y necesidades, para después poder tomar las decisiones más prudentes. Se trata de ir a ver cuáles son las necesidades puntuales, para que nuestra respuesta sea lo más beneficiosa posible para las personas que están recuperándose de un desastre.
¿Van a llegar más “células”?
Depende de cómo se vaya dando la operación y cómo se vaya desarrollando el contexto. La idea es que nosotros también funcionemos como un canal para activar al voluntariado de la comunidad judía de Venezuela. CADENA es el brazo humanitario de las comunidades judías del mundo.
“Ha sido muy hermoso ver cómo la comunidad venezolana, cómo el pueblo venezolano está levantándose y asegurándose de que todo el mundo tenga lo que necesita. Hay centros de acopio por todas partes, la gente está muy dispuesta a ser voluntaria”
En las primeras horas del desastre la respuesta consiste en cubrir las necesidades muy básicas. Luego, durante la primera semana o poco más se determina puntualmente qué servicios se necesitan para que la gente esté bien y se empiece a recuperar. Después viene la fase que se llama early recovery, recuperación temprana, que es ver si las personas necesitan desplazarse hacia otros lugares, si necesitan recuperar sus medios de vida, porque la gente perdió su trabajo. Ahí entra la labor de las organizaciones internacionales, que complementan lo que están haciendo las autoridades locales para asegurarse de que esa transición sea lo más lo más fácil y llevadera posible.
¿Ustedes bajan a La Guaira cada mañana y regresan por la noche?
Sí, hemos ido a La Guaira y también hemos estado recorriendo los albergues que están en Caracas, porque muchas personas de La Guaira se están desplazando hacia acá. Nuestra labor tiene ese doble enfoque de ir a La Guaira y visitar los albergues en Caracas y sus alrededores, a los puntos focalizados donde se necesita ayuda. En los albergues nuestro trabajo consiste en coordinar, intentar entender cuáles son las necesidades. Nosotros somos un apoyo para responder a estas crisis.
Entrega de linternas de energía solar
¿Cómo ves este desastre comparado con los otros lugares donde han trabajado?
Es una pregunta un poco difícil de contestar, porque cada caso, tanto por el desastre propio como el contexto del país, hace que las cosas sean muy diferentes. Puede haber un desastre que, de haber ocurrido en otro lugar, no sería de la misma magnitud. En el mundo humanitario nos gusta diferenciar los fenómenos naturales de los desastres. Porque al final del día los desastres no son naturales. Existe un fenómeno natural, que cuando impacta a una comunidad y a un asentamiento humano se convierte en desastre por nuestras vulnerabilidades. Entonces, este temblor fue muy fuerte, pero también hay cosas contextuales que hicieron que fuera un desastre muchísimo mayor, que creo que ustedes van a conocer mucho mejor que yo.
Por otro lado, ha sido muy hermoso ver cómo la comunidad venezolana, cómo el pueblo venezolano está levantándose y asegurándose de que todo el mundo tenga lo que necesita. Hay centros de acopio por todas partes, la gente está muy dispuesta a ser voluntaria. Hemos ido a diferentes albergues donde hay voluntarios que vinieron de todas partes de Venezuela, médicos que dijeron “yo vengo a ayudar con lo que pueda”. Y están a las 8 de la mañana sentados atendiendo, y se lo están tomando con toda la responsabilidad y profesionalismo.
¿Ustedes coordinan sus actividades con el gobierno?
Muchas de las respuestas actuales están siendo coordinadas por el gobierno. Como ONG es importante tener un mapeo completo de nuestros actores y saber cómo relacionarnos con cada uno. Nuestra labor principal en este momento se desarrolla con otras organizaciones, en su momento con las células de rescate, y en este momento estamos colaborando con muchas ONGs y especialmente con las Naciones Unidas, el organismo que se llama OCHA, que hace la coordinación humanitaria a nivel internacional. Cuando sucede un desastre de esta magnitud se activan los sistemas de clusters, que consisten es tener personas responsables de cada una de las áreas que deben cubrirse, para que la gente esté bien atendida y con el mayor nivel posible de dignidad.
Un entusiasta grupo de voluntarios
¿Tienen pensado cuánto tiempo van a permanecer en el país?
Por el momento no sabemos. Va a depender mucho de qué capacidad tengamos de atender las necesidades puntuales que vayan surgiendo, y también de qué tanto CADENA Venezuela pueda florecer para responder a esas necesidades. Ya existe una “célula” de CADENA en esta comunidad desde aproximadamente 2022, cuando vinimos por primera vez a responder a un deslave e inundaciones que hubo en otra zona del país. Yo ya había estado en Venezuela, vine a esa respuesta hace 3 o 4 años. Y entonces se creó el grupo de voluntarios de Venezuela.
También existe Iniciativa CADENA, un proyecto con los chicos de secundaria; son proyectos educativos y formativos, con un concurso para encontrar una problemática y elaborar una propuesta innovadora y creativa, funcional y muy aterrizada. Es un concurso muy, muy lindo. Si no me equivoco, este año ganó el equipo de Venezuela.
Fotos cortesía de CADENA.