
Amberley Thay, de la Universidad de Exeter, relata que sus compañeros la llamaron «asesina de bebés» y «portavoz de Israel», además de repetir afirmaciones falsas sobre la Shoá
Itamar Eichner*
Una estudiante universitaria británica no judía, que lleva años promoviendo la memoria del Holocausto y combatiendo el antisemitismo, afirma que dicha labor la ha convertido en blanco de agresiones en el campus; entre los insultos recibidos se incluyen calificativos como “agente del Mossad”, “asesina de bebés” y “portavoz de Israel”.
Amberley Thay, de 20 años y estudiante de tercer curso de Historia en la Universidad de Exeter, ha dedicado cerca de cuatro años a la educación sobre el Holocausto y la lucha contra el antisemitismo, desempeñándose incluso como embajadora regional de la ONG británica Holocaust Educational Trust.
Enseña sobre el antisemitismo, y ahora lo vive de primera mano sin ser judía: Amberley Thay
(Foto: The Telegraph)
Su compromiso comenzó tras una visita al campo de exterminio de Auschwitz, realizada a través de uno de los programas de dicha organización. Desde entonces, según declaró al Daily Telegraph, ha enfrentado una hostilidad inesperada por parte de otros estudiantes, incluyendo insultos y acusaciones.
Thay relata que una amiga suya quedó conmocionada cuando otro estudiante le advirtió sobre ella, alegando que apoyaba el asesinato de niños. Asimismo, describe haber escuchado comentarios estereotipados sobre los judíos y el dinero, así como otras observaciones denigrantes dentro del campus.
Thay señala que algunos de estos encuentros también pusieron de manifiesto lo que describe como una profunda ignorancia sobre el Holocausto. Recuerda casos de estudiantes que afirman que “solo” unos cientos de miles de judíos fueron asesinados durante la Shoá —en lugar de los aproximadamente seis millones verificados—, y comenta que parecen haber asimilado esa información falsa a través de las redes sociales.
Para Thay, tales afirmaciones no son meros errores históricos. Sostiene que la información distorsionada que circula en línea puede desdibujar la comprensión de la magnitud del Holocausto, y contribuir a crear un entorno en el que las ideas antisemitas se propagan con mayor facilidad.
La joven relata que una amiga suya quedó conmocionada cuando otro estudiante le advirtió sobre ella, alegando que apoyaba el asesinato de niños. Asimismo, describe haber escuchado comentarios estereotipados sobre los judíos y el dinero, así como otras observaciones denigrantes dentro del campus
Su experiencia resulta especialmente llamativa, dado que la propia Thay no es judía.
Karen Pollock, directora ejecutiva de Holocaust Educational Trust, afirma que este caso demuestra la urgencia de mantener la educación sobre el Holocausto y los esfuerzos para combatir el antisemitismo. Indica que el hecho de que jóvenes enfrenten hostilidad simplemente por su compromiso de preservar la memoria del Holocausto y desafiar el antisemitismo pone de relieve la gravedad del problema.
La Universidad de Exeter declaró al Daily Telegraph no tener conocimiento de los incidentes específicos descritos por Thay. Un portavoz de la institución instó a los estudiantes a denunciar cualquier caso de discriminación o acoso que sufran o presencien.
La universidad señala además que colabora habitualmente con estudiantes y miembros del personal de origen judío para combatir el antisemitismo, y garantizar un entorno seguro para todos los integrantes de la comunidad universitaria.
Sin embargo, para Thay los abusos no han puesto fin a la labor que inició tras su visita a Auschwitz. Por el contrario, la hostilidad ha reforzado su convicción de que sigue siendo necesario educar sobre el Holocausto y hacer frente al antisemitismo, incluso entre los jóvenes en los campus universitarios.
*Periodista.
Fuente: Ynet (ynetnews.com).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.