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    11 septiembre, 2026

    Perspectivas

    25 años después del 11S: los mitos de conspiración sobre los judíos e Israel

    Published by Yossi Bentolila on 11 septiembre, 2026
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    • 11 de septiembre
    • Al-Qaeda
    • Antisemitismo
    • Mitos de conspiración
    • Terrorismo

    Sami Rozenbaum

    Los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, de los que hoy se cumple un cuarto de siglo, fueron un punto de inflexión histórico y, como suele suceder, fuente de una de las olas de desinformación más duraderas de la era digital.

    En las horas y días posteriores a la tragedia comenzaron a circular diversos mitos de conspiración (mal llamados “teorías”) que culpaban a los judíos y al Estado de Israel de haber planeado, ejecutado o permitido los ataques.

    Estas narrativas no surgieron en un vacío: adaptaron prejuicios antijudíos centenarios a las dinámicas del siglo XXI.

    (Foto: bbc.com)

    El mito de los «4000 judíos ausentes» en el World Trade Center

    Fue uno de los más difundidos en los días posteriores al ataque. Afirmaba que unos 4000 empleados judíos de las Torres Gemelas recibieron una advertencia previa del servicio de inteligencia israelí (Mossad) para que no acudieran a trabajar el 11 de septiembre, por lo que ninguna persona de origen judío habría fallecido en el atentado.

    Pero los informes del Departamento de Estado de EEUU y las listas de memoriales confirman que entre 200 y 400 personas de fe o ascendencia judía murieron en las instalaciones del World Trade Center. Entre ellos figuraban ciudadanos estadounidenses, y cuatro con nacionalidad israelí (Daniel Lewin, Shai Levinhar, Hagay Shefi y Leon Lebor).

    El mito de los «4000» se originó en un titular del canal Al-Manar, vinculado a Hezbolá, que distorsionó una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel. Este último había estimado que unos 4000 israelíes se encontraban en ese momento en las zonas metropolitanas de Nueva York y Washington DC (no en el WTC). Medios como las cadenas internacionales iraníes (en español HispanTV) y fuentes palestinas se encargaron de difundir el mito de los “4000 judíos ausentes” para fomentar el odio a Israel y el antisemitismo.

    Operación de «falsa bandera» coordinada por el Mossad

    Este mito sostiene que el ataque terrorista del 11S fue orquestado por el gobierno de Israel (o más específicamente el Mossad) como una operación de «falsa bandera», para forzar a Estados Unidos a intervenir militarmente en el Medio Oriente y destruir a los enemigos regionales de Israel. 

    El hecho es que la organización terrorista al-Qaeda, entonces liderada por Osama bin Laden, asumió abiertamente la planificación y autoría del ataque. Las investigaciones del FBI, la Comisión del 11S y agencias internacionales documentaron detalladamente la logística, las trasferencias bancarias y los viajes de los 19 secuestradores árabes que ejecutaron la operación.

    Por supuesto, el mito de la “falsa bandera” carece de cualquier evidencia, comunicación interceptada o registro probatorio que conecte a la inteligencia israelí con el ataque.

    Los «cinco israelíes que celebraron»

    El 11 de septiembre de 2001, un testigo en Nueva Jersey alertó a la policía sobre un grupo de jóvenes que fotografiaban y parecían festejar mientras veían arder las Torres Gemelas. Fueron detenidos horas después por las autoridades migratorias, y su caso pasó al FBI; resultaron tener nacionalidad israelí y ser empleados de la compañía Urban Moving Systems.

    Después de semanas de exhaustivos interrogatorios, el registro de sus pertenencias y la investigación de la empresa por parte del FBI, las autoridades concluyeron que los detenidos no tenían conocimiento previo del ataque ni vínculos con servicios de inteligencia ni grupos terroristas. Tras ser absueltos de cualquier implicación en los atentados, los individuos fueron deportados a Israel por infracciones de inmigración (trabajar de manera ilegal con visado de turista). Pero el mero hecho de que eran israelíes fue suficiente para dar lugar a otro mito de conspiración, lo que seguramente no habría sucedido de haber resultado ser rusos, chinos o alemanes, por ejemplo.

    Los «judíos neoconservadores superpoderosos»

    Este mito afirma que un supuesto grupo de asesores y funcionarios judíos dentro del gobierno del entonces presidente George W. Bush (denominados «neoconservadores») manipularon la seguridad nacional de Estados Unidos para permitir o coordinar los ataques, anteponiendo la lealtad a Israel a la de EEUU.

    Sin embargo, la política exterior estadounidense de aquella época fue diseñada y ejecutada por una amplia cúpula de liderazgo que incluyó al presidente Bush, el vicepresidente Dick Cheney, la consejera de Seguridad Nacional Condoleezza Rice y el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, ninguno de los cuales era judío.

    Las comisiones oficiales posteriores al 11S diagnosticaron que las fallas de inteligencia que hicieron posible el ataque se originaron en una comunicación ineficaz entre las principales agencias (FBI y CIA), trabas burocráticas, y fallos en el análisis de alertas previas, no a una conspiración. Como consecuencia, se creó el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos para coordinar todos los sistemas de inteligencia.

    Por qué persisten estas narrativas

    Los mitos conspirativos antisemitas sobre el 11S recurren a un esquema histórico conocido como la el “chivo expiatorio». Ante eventos traumáticos de escala masiva, algunas personas buscan explicaciones simplificadas que atribuyan la responsabilidad a una élite malévola u oculta. Estas narrativas reciclan mitos centenarios —como los plasmados en el texto apócrifo Los Protocolos de los Sabios de Sión—, adaptándolos a los acontecimientos geopolíticos contemporáneos.

    El consenso de historiadores, investigadores de seguridad global y comisiones independientes coincide en que no existe prueba alguna que vincule a la comunidad judía ni al Estado de Israel con la planificación o ejecución de los atentados del 11 de septiembre. Sin embargo, quienes mantienen prejuicios antisemitas abrazan estos mitos para apuntalar su obsesión judeofóbica.

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