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    14 mayo, 2026

    Especial

    Jamás fue capital de un pueblo que no fuera el judío

    Yom Yerushalaim: Jerusalén, siempre en el ojo de la tormenta

    Published by Yossi Bentolila on 14 mayo, 2026
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    • Guerra de los Seis Días
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    • Yom Yerushalaim

    Jerusalén es, como sabe cualquier judío, la capital eterna del pueblo judío desde los tiempos del rey David, vale decir, desde aproximadamente el año 1000 antes de la era común. Ese hecho, sin embargo, tiene más relación con el espíritu que con la realidad; no siempre Jerusalén fue de verdad, es decir, políticamente, la capital de nuestro pueblo. Fueron más los años en que no lo fue a lo largo de la dilatada historia judía. Pero Jerusalén jamás ha sido capital de otro país, Estado o pueblo, más que de Israel y del pueblo judío.

    Lo que aparentemente es cierto, y parece quedar constatado en numerosas excavaciones arqueológicas, es que siempre hubo una presencia judía en Jerusalén. Ello no debe llamar la atención, siendo que la ciudad posee un cúmulo de características que la han singularizado en la vida del Judaísmo desde épocas muy remotas.

    0.-Jerusalen-atardecer pueblo

    Atardecer en Jerusalén
    (Imagen: IA Gemini)

    Hacia ella hay que dirigirse durante la plegaria, a ella se debe peregrinar tres veces al año, a ella llegará el Mesías, y en ella se habrá de congregar el pueblo de Israel cuando, desde su trono, —por supuesto, en esa ciudad— reine finalmente el rey Mesías.

    Como la mayor parte de los preceptos vinculados con la ciudad no se pueden cumplir in absentia, y la diáspora judía pasó a ser una realidad desde el exilio babilónico, a veces coincidiendo con una parte del pueblo radicado en Éretz Israel y, por lo menos desde la destrucción del Templo (70 ec) como masa mayoritaria fuera de ella, el Judaísmo desarrolló la metáfora de las dos Jerusalén, una “elevada”, celestial, y la otra “de abajo”, terrestre.

    Representación del Primer Templo de Jerusalén según un grabado del siglo XIX
    (Fuente: Israel Económico)

    La ciudad permaneció idealizada en la memoria y en el sentimiento colectivo, en el anhelo de volver a ella “el año que viene”, e incluso en la costumbre de llevar a la tumba un montículo de tierra de esa ciudad. Esa Jerusalén celestial prevaleció incluso entre los judíos que acudieron a vivir físicamente en la ciudad.

    Pero el cambio comienza a percibirse a mediados del siglo XVIII, se acelera en el XIX y cobra ya mucha más fuerza y vigor con la llegada de las olas migratorias del sionismo, diferentes de las anteriores también con respecto a Jerusalén.

    Traspasando los muros

    Aunque hoy parezca increíble, hasta mediados del siglo XIX Jerusalén era solo el ámbito de la vieja ciudadela rodeada por la muralla. Es más, la permanencia fuera de ella era considerada peligrosa a partir de determinadas horas, y las puertas de la ciudad se cerraban por la noche para impedir el ingreso de extraños.

    Pero debido al creciente interés en la ciudad por parte de diversos factores —no solo ni principalmente judíos—, la densidad de población dentro de los muros fue creciendo hasta tornarse insoportable. Era necesario, como en otras ciudades de Europa, expandir la ciudad fuera de las murallas. Los primeros en hacerlo fueron los cristianos, pero no hay duda de que fue como consecuencia de la actividad extramuros de los judíos que la edificación cobró un fuerte impulso y la ciudad creció, en el sentido residencial, construyendo barrios que fueron más atractivos y codiciados que los tradicionales. El primero de ellos, por iniciativa de Moisés Montefiore, fue Mishkenot Shaananim (también conocido como Yemín Moshé), en 1860. Cinco años más tarde se comenzó a edificar Majané Israel, y en 1869, por iniciativa de siete judíos asquenazíes que buscaban mejorar sus condiciones de vida, se fundó Najalat Shivá, que se ha constituido hoy en un centro de diversión y esparcimiento.

    Mapa alemán de la ciudad de Jerusalén en 1487
    (Fuente: Wikimedia Commons)

    Así, con una ciudad en plena expansión y desarrollo que se multiplicó después del ingreso del general Allenby y durante todo el Mandato británico, se llegó a la independencia de Israel, la guerra de 1948 y después la de 1967. Fue en esas instancias donde surgió el problema jurídico de la ciudad, y más aún su estatus político, que perduran hasta el día de hoy.

    Corpus separatum

    Hacia 1948, Jerusalén era la capital cultural de la población judía de Éretz Israel y, en cierta medida, de todo el pueblo judío. En 1925 se había fundado en ella la Universidad Hebrea, que funcionaba en el Monte Scopus junto al Hospital Hadassah. A partir de 1933, y a raíz del ascenso de Hitler al poder en Alemania, llegaron notables intelectuales y profesores de ese país que naturalmente se establecieron en la ciudad y formaron parte del plantel de la universidad. El barrio de Rejavia se llenó de ellos.

    Dentro de la antigua ciudadela continuaba su vida el viejo barrio judío, y el Kótel (“Muro de los Lamentos”) seguía siendo el lugar obligado en diversas fechas, entre ellas el 9 de Av para lamentar la destrucción del Templo.

    La decisión de la partición aprobada por las Naciones Unidas en 1947 destinaba una parte de Éretz Israel-Palestina a un Estado judío, otra a un Estado árabe, y las ciudades de Jerusalén y Belén como entes autónomos, corpus separatum bajo responsabilidad de la ONU. De toda la propuesta, lo único que se concretó fue la creación del Estado judío, debido al rechazo de todos los países árabes.

    3.-Puerta-de-Damasco-1899-EFE pueblo

    La Puerta de Damasco en 1899
    (Foto: EFE)

    Ya antes de la declaración de la Independencia de Israel, como resultado de la guerra que los árabes comenzaron contra la comunidad judía a fines de noviembre de 1947, ambas partes se abalanzaron sobre la ciudad para tratar de retenerla. Los árabes sitiaron la parte judía, en la zona oeste, dejándola incomunicada de la retaguardia al interceptar los caminos, y cerraron el flujo de agua a la ciudad. Solo caravanas de blindados lograban, en un esfuerzo heroico que costó muchas vidas, traspasar las líneas árabes y llevar provisiones y agua a la ciudad sitiada.

    Durante esa época anterior a la declaración de la independencia hubo tres atentados con coche bomba contra establecimientos judíos. El primero fue el 1º de febrero de 1948, con un automóvil que estalló junto al diario Palestine Post (después The Jerusalem Post), causando un muerto, veinte heridos y grandes daños. El segundo, el más terrible, tuvo lugar el 22 de ese mismo mes en la calle Ben Yehuda, junto a los dos hoteles en los cuales se alojaban los miembros del Palmaj que custodiaban las caravanas a Jerusalén así como los evacuados del atentado anterior. Esta vez el número de muertos fue de 58. Por último, el 11 de marzo explotó un coche bomba, probablemente accionado por un agente doble, en la entrada del edificio de las instituciones judías —la Agencia Judía, Keren Kayemet, Keren Hayesod, etc.—, dejando un ala de la edificación en ruinas y un total de cien heridos.

    Debido a la decisión de la ONU, incluso después de declarada la independencia, continuaron actuando los ejércitos clandestinos aduciendo que no Jerusalén era territorio israelí.

    Al abandonar Palestina los británicos, las fuerzas judías lograron apoderarse de los puestos de control, en tanto que la Legión Transjordana se apoderaba de la Ciudad Vieja, incluido el barrio judío, cuyos defensores fueron llevados como prisioneros, sus habitantes expulsados y sus casas, incluidas dos sinagogas, destruidas.

    Vista actual de Yemín Moshé, el primer barrio construido fuera de las murallas de Jerusalén, con su famoso molino
    (Foto: Wikimedia Commons)

    En la parte occidental de la ciudad, en cambio, los barrios árabes de Baka y Talbíe quedaron en poder de los judíos, que pasaron así a dominar toda la extensión de la urbe al oeste de las murallas de la ciudadela.

    El mediador de la ONU, el conde sueco Folke Bernadotte, en su propuesta de pacificación, entre otras cosas dejaba a Jerusalén en manos de los árabes. Según testimonios posteriores de miembros del grupo paramilitar Leji, esa fue una de las razones principales que llevaron a su asesinato por ese ejército clandestino el 17 de septiembre de 1948.

    Capital de Israel

    Concluida la guerra, Israel quedó controlando la parte occidental de la ciudad y los jordanos la oriental, incluida la Ciudad Vieja. Israel trató de normalizar la situación de la ciudad y de convertirla, de hecho, en su capital. En muy poco tiempo edificó un nuevo bloque de edificios en Guivat Ram para la Universidad Hebrea, y otro en Ein Karem para el hospital Hadassah, pues sus sedes originales habían quedado en manos de los jordanos.

    En agosto de 1949 se trasladaron a Jerusalén los restos de Teodoro Herzl y se les dio sepultura en el monte que lleva su nombre. A principios de diciembre de ese mismo año, la Asamblea de la ONU adoptó una decisión que llamaba a la internacionalización de Jerusalén, y en respuesta David Ben Gurión declaró públicamente que la ciudad era la capital del Estado de Israel. La Knesset, que hasta entonces se reunía en Tel Aviv, se trasladó a Jerusalén ese mismo mes, y gradualmente todos los ministerios, con excepción del de Defensa.

    La primera gran peregrinación a Jerusalén en dos mil años tuvo lugar poco después de la Guerra de los Seis Días, para celebrar la festividad de Shavuot en 1967
    (Foto: archivo NMI)

    En 1967, debido a los ataques jordanos que el gobierno israelí había pedido encarecidamente a Ammán que no realizara, en el marco de la Guerra de los Seis Días, Israel conquistó toda la margen occidental del Jordán, incluida la parte oriental de Jerusalén. Pocos días después se reunificó la ciudad, eliminando las barreras físicas que separaban la parte oriental de la occidental, lo cual se celebra en Yom Yerushalaim (Día de Jerusalén). Esto quedó formalizado por medio de una ley en 1980.

    Se estima que cualquier acuerdo al que se pueda arribar para solucionar el conflicto de Israel con los palestinos deberá contemplar algún tipo de división de la ciudad, aunque sea funcional. La ciudad, pese a su reunificación en el año 1967, sigue estando claramente dividida desde el punto de vista demográfico. La pregunta es si volverá a estarlo desde el punto de vista político.

    Fuente: Aurora (aurora-israel.co.il).
    Versión NMI.

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    Yossi Bentolila
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