

Itamar Eichner*
Los disturbios en Francia han alcanzado también lugares de culto judíos; los manifestantes violentos vandalizaron una sinagoga en el distrito 19 de París. Las imágenes difundidas el domingo por la ONG Combat Antisemitism Movement (CAM) muestran graves daños en el interior del recinto, con mesas volcadas y mobiliario esparcido por todo el edificio.
«Cuando el caos y la violencia se apoderan de las calles, las sinagogas son las primeras en sufrir», afirmó Sacha Roytman, director ejecutivo del CAM. «La profanación de la sinagoga en París es una clara señal de advertencia: lo que comienza contra los judíos nunca se detiene ahí».
La sinagoga Ohaléi Yaacov de París, atacada por los manifestantes violentos, quienes volcaron muebles y esparcieron libros y objetos, aunque al parecer no tocaron ningún Séfer Torá
(Foto: Instagram)
Las autoridades francesas continúan evaluando los destrozos en diversas ciudades del país tras una jornada de violencia generalizada, durante la cual grupos de alborotadores enmascarados atacaron a agentes de policía y a transeúntes inocentes, incendiaron decenas de edificios gubernamentales y saquearon cientos de comercios.
La violencia estalló tras las manifestaciones masivas del sábado —que congregaron a cientos de miles de personas— contra el aumento del costo de la vida y el deterioro de los servicios públicos. Figuras de la derecha, tanto en Francia como en el extranjero, señalan no solo a la extrema izquierda —a la que acusan de avivar los disturbios como una demostración de fuerza de cara a las elecciones presidenciales del próximo año—, sino también a los inmigrantes y sus descendientes, muchos de los cuales participaron en los altercados.
Solo en París se ha informado del saqueo de cientos de establecimientos. El vicealcalde Emmanuel Grégoire declaró que «calles enteras fueron destruidas sistemáticamente». El diario francés Le Parisien describió escenas de destrucción generalizada en varios puntos de la capital, señalando que, en la zona de Les Halles los alborotadores «no perdonaron ni un solo comercio».
*Periodista.
Fuente: Ynet (ynetnews.com).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.