Un trabajo de investigación de Fox News Digital reveló la existencia de una red global coordinada de aproximadamente 425 organizaciones —que incluye grupos comunistas, instituciones musulmanas y coaliciones de activistas antiisraelíes— que se movilizaron para realizar protestas bajo el lema “Nakba 78” en Estados Unidos y el resto del mundo. Estas manifestaciones utilizan siempre el aniversario de la independencia de Israel para negar su derecho a existir. Estos son los puntos clave del informe
Manifestación antiisraelí en Wall Street, Nueva York, con las consabidas banderas y kefias, y las usuales comparaciones entre Israel y el nazismo
(Foto: Ynet)
1. Financiamiento y alcance global
- Huella económica: La red trasnacional de estos grupos cuenta con un financiamiento combinado de cerca de $1000 millones de dólares en ingresos anuales.
- Cantidad de eventos: Se organizaron nada menos que 736 manifestaciones en 39 países durante el fin de semana, en ciudades como Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Londres y Sydney. Estados Unidos lideró la lista con 187 eventos.
- La red Singham: la investigación identificó al magnate tecnológico marxista Neville Roy Singham como una pieza clave, habiendo canalizado $278 millones de dólares durante casi una década a organizaciones extremistas que se disfrazan como de derechos humanos, como The People’s Forum, CodePink y BreakThrough BT Media.
- Investigaciones oficiales: Los departamentos del Tesoro, Justicia y Estado de EEUU, junto con comités del Congreso, están investigando si estas estructuras violan las leyes de registro de agentes de intereses extranjeros o promueven propaganda del Partido Comunista Chino.
2. Alianza ideológica: Izquierda radical e islamismo
- Analistas y académicos como la egipcia Dalia Ziada (radicada en Estados Unidos) señalan que las protestas reflejan la alianza, ya conocida, entre la extrema izquierda y el islamismo radical. Aunque esta coalición se presenta bajo una fachada humanitaria, su objetivo real a largo plazo es debilitar al mundo occidental y destruir a Estados Unidos e Israel.
La red trasnacional de estos grupos cuenta con un financiamiento combinado de cerca de $1000 millones de dólares en ingresos anuales
- Estrategia de tres vías: El movimiento opera de forma sincronizada mediante protestas callejeras, educación ideológica y agitprop (propaganda de agitación al estilo de la vieja Unión Soviética), para fomentar el descontento social.
3. Retórica de odio
- Análisis del lenguaje: Mediante el uso de un modelo de lenguaje de inteligencia artificial, se determinó que 85% de la literatura de protesta replica discursos de los adversarios de Estados Unidos. El lenguaje omite el nombre de Israel y lo define como un “Estado colonial de asentamiento”, “Estado genocida” o “entidad sionista”, mientras califica a EEUU como un país “fascista” e “imperialista”. El 15% del lenguaje restante enmarca los eventos como “solidaridad con Palestina”.
Neville Roy Singham, misterioso financista de las protestas antioccidentales, junto a Jodie Evans, del movimiento «feminista» radical Code Pink
(Foto: Fox News)
- Cumplen la definición de antisemitismo: Las consignas y demandas de las protestas (como el desmantelamiento de Israel, el fin de la ayuda estadounidense y el “derecho al retorno” masivo de palestinos al Estado judío) niegan el derecho del pueblo judío a la autodeterminación, lo que encaja en la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA), adoptada por numerosos países e instituciones. Los organizadores rechazan esta acusación, definiéndose como únicamente “anticolonialistas” y “antiimperialistas”.
4. Consecuencias de seguridad
- Grupos como Palestinian Youth Movement y Within Our Lifetime (esta última acusada de promover una retórica antisionista extrema) organizaron una “Semana de Acción por la Nakba”. Se registraron choques y ataques violentos contra judíos frente a sinagogas locales de Manhattan y Brooklyn, ampliamente reseñadas en los medios, que demostraron una vez más que el “antisionismo” no es más que antisemitismo clásico.
- En Los Ángeles, las marchas se dirigieron al consulado israelí, rebautizándolo como “consulado sionista”. En Boston se realizaron talleres en alianza con el Consejo Nacional Iraní-Estadounidense (pro-islamista). En Chicago, grupos vinculados al activista Hatem Bazian manifestaron su apoyo a la República Islámica de Irán y su “Eje de Resistencia”.
Se registraron choques y ataques violentos contra judíos frente a sinagogas locales de Manhattan y Brooklyn, ampliamente reseñadas en los medios, que demostraron una vez más que el “antisionismo” no es más que antisemitismo clásico
- En Londres y Sydney se activaron fuertes despliegues policiales ante el temor por los discursos de odio, desórdenes públicos y antecedentes de agresiones previas por parte de extremistas, como el sangriento ataque de la playa Bondi y los numerosos ataques recientes contra judíos y sus instituciones en el Reino Unido.
Expertos legales y de derechos humanos han instado a las autoridades a monitorear de cerca estos eventos, advirtiendo que los actos de vandalismo, obstrucción, acoso antisemita e intimidación en entornos públicos o religiosos no constituyen libertad de expresión sino acciones delictivas.
Fuente: resumen de un reportaje de investigación de Michael Dorgan y Asra Q. Nomani en Fox News (foxnews.com).
Versión Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.