Sami Rozenbaum
Diez miembros del grupo Global Sumud de Gaza fueron arrestados el 24 de mayo al cruzar a Libia, y permanecen detenidos desde entonces.
Si bien la breve detención de los activistas de la flotilla marítima por parte de Israel había provocado indignación internacional y absurdas acusaciones de tortura, el mundo ha guardado silencio sobre las detenciones en Libia.
El grupo, que se autodenomina Convoy Terrestre Global Sumud, y cuyo presunto objetivo era llegar por tierra a la Franja de Gaza para llevar ayuda humanitaria, emitió un comunicado en el que afirma haberse visto obligado a abortar su operación ante la violencia local y las detenciones.
Los diez voluntarios de Global Sumud que siguen encarcelados en Libia provienen de Argentina, Túnez, España, Italia, Portugal, Uruguay, Estados Unidos, Canadá y Polonia
(Foto: redes sociales)
Doscientos activistas habían acampado a pocos kilómetros del cruce fronterizo de Sirte hacia Libia, cuando fueron rodeados por vehículos sin identificación, agredidos físicamente y obligados a evacuar el lugar. Diez de ellos fueron posteriormente arrestados cuando intentaban negociar con el autodenominado Gobierno de Estabilidad Nacional (GNS) dirigido por Khalifa Haftar, una de las facciones que controlan parte del territorio libio.
El Ministerio de Relaciones Exteriores del GNS afirma que las detenciones se debieron a que los activistas no poseían los permisos de entrada necesarios, pero insistió en que estaban siendo tratados “de conformidad con el derecho internacional humanitario”. Pero los organizadores del convoy afirman que los diez participantes permanecen en prisión, y que el trato recibido bajo la custodia libia ha sido significativamente más severo que el que algunos experimentaron durante detenciones anteriores por parte de Israel.
De hecho, los detenidos han iniciado una huelga de hambre total e indefinida, que incluye la abstención de beber. Esto ha provocado desmayos y un grave deterioro de su salud, especialmente entre las mujeres, en un contexto de total falta de atención médica. Los médicos que forman parte del grupo se ven obligados a brindar atención primaria a sus compañeros, a pesar de su propio agotamiento.
Los críticos señalan el doble rasero que la comunidad internacional ha impuesto a Israel, y afirman que como el Estado judío no está relacionado con esta situación, es probable que no se tome ninguna medida para lograr la libertad de los detenidos de manera oportuna
El gobierno de Khalifa Haftar ha instado a los países de origen de los activistas a intervenir en favor de sus ciudadanos, pero los críticos, que señalan el doble rasero que la comunidad internacional ha impuesto a Israel, afirman que como el Estado judío no está relacionado con esta situación, es probable que no se tome ninguna medida para lograr su libertad de manera oportuna.
La detención tiene lugar en lugares secretos, no civiles, conocidos como «sitios negros», con aislamiento total del mundo exterior. Y por supuesto, el silencio de los países de la Unión Europea que tanto critican a Israel es atronador.
Con información de Israel Today (israeltoday.co.il) y Jewish Breaking News (jewishbreakingnews.com).