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OPINIÓN

Por: Bernardo Zinguer

Un venezolano entre los fundadores de la masonería israelí de habla hispana

A finales de la década de 1960, el número de judíos sefardíes y latinoamericanos iba en aumento en el Estado de Israel. Un pequeño porcentaje de ellos habían sido masones en su país de origen y querían continuar en la fraternidad, pero el ingreso a una logia israelí era difícil por no dominar el hebreo. En consecuencia, extrañaban la actividad filosófica y filantrópica que les brindaba la masonería, y ello complicaba aún más su proceso de adaptación al país.

El masón de origen griego Eli Cohén tuvo la idea de crear una logia para los francmasones sefardíes provenientes de Grecia, Turquía y Egipto, que dominaban el ladino (español antiguo), sumando a la creciente comunidad de habla hispana que existía en Israel y los que estaban por llegar, para de esta manera integrarlos y extender sus brazos fraternales, como es la costumbre de los masones con sus pares en el mundo.

Sin embargo, para realizar este sueño Cohén y el pequeño grupo, al que ya se sumaban entusiastamente León Zeldis y un puñado más, se tropezaron con innumerables obstáculos. Debían reunir al menos 20 masones que supieran el idioma, traducir los rituales aprobados al español y, lo más difícil, conseguir la autorización de la Gran Logia, cuyas autoridades preferían que la logia en ciernes trabajara en hebreo y que los nuevos inmigrantes aprendieran el idioma.

Para mediados de 1968, Cohén ya había logrado reunir una veintena de masones hispanohablantes; entre ellos se encontraba el coronel venezolano Rafael Mirabal Borges, quien fungía como agregado militar de Venezuela en Israel. La esperanza se materializó para el perseverante Eli Cohén y su grupo a finales del año 1969, cuando el jerosolimitano de origen sefardí Rafael Abulafia, de antigua trayectoria masónica en Egipto e Israel, ocupó el más alto cargo de la Gran Logia de Israel. Al hacerle la petición, Abulafia intercedió y al poco tiempo concedió la carta patente a la que a partir del 10 de enero de 1970 se conoce como logia “La Fraternidad N° 62”.

La primera directiva estuvo presidida lógicamente por Eli Cohén, ocupando el venezolano Rafael Mirabal Borges un importante cargo. Lamentablemente, al poco tiempo debió regresar a Venezuela por haber culminado su período como agregado militar.

Con información de León Zeldis Mandel, en el sitio web de La Fraternidad N° 62, Tel Aviv.

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