Momentos de una batalla callejera entre miembros de Hamás y el clan Dagmush en la ciudad de Gaza
(capturas de pantalla)
Yo denuncio.
Las voces que tanto acusaron a Israel de cometer un genocidio, o de violar los derechos humanos de los gazatíes, se han callado.
Y se han callado justo cuando Gaza está entrando en un sanguinario conflicto que ya se ha cobrado decenas de muertos en apenas dos días.
Pero es un problema interno, palestinos contra palestinos.
Las voces que tanto juraban amar a Palestina y apoyar a su pueblo, ahora están mudas.
Digamos la verdad como es.
Nunca les importó Palestina.
Nunca les importó Gaza.
Nunca les importaron los palestinos.
Lo suyo sólo era el odio a Israel.
Y mira lo que son las cosas: los únicos que día tras día hemos advertido al mundo del baño de sangre interno de los gazatíes, somos nosotros, los sionistas.
Los únicos que visibilizamos el sufrimiento que se causan los palestinos entre ellos mismos, somos nosotros, los sionistas.
Los únicos que denunciamos la brutalidad con la que unos palestinos tratan a otros, somos nosotros, los sionistas.
No denuncio a la borregada del «Free Palestine» por odiar a Israel.
Los denuncio por abandonar a los palestinos cuando Israel ya no tiene nada que ver con su sufrimiento.
Ya saben.
La hipocresía.
*Columnista sobre temas de política, música y Teología.
Fuente: redes sociales de Irving Gatell.