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    Opinión

    “Siete de octubre”, por Miguel Truzman

    Published by Yossi Bentolila on 8 octubre, 2025
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    • 7 de octubre
    • Gaza
    • Hamás
    • Miguel Truzman

    Han pasado dos años desde aquel aciago sábado, cuando el amanecer presagiaba un fin de semana de alegría, ya que se celebraba la fiesta de Simjat Torá, que indica el fin de la lectura del Deuteronomio —último de los libros que conforman la Torá— para iniciar nuevamente el ciclo de lectura con el libro del Génesis.

    A las 6:29 am se hizo realidad lo inimaginable: Israel había sido invadido por su lindero sur con Gaza, a través del cual miles de terroristas y civiles palestinos, acompañados de “periodistas” y miembros de la UNRWA (que es la agencia de la ONU para los refugiados palestinos) arrasaron con toda vida que consiguieron a su paso, empezando por una fiesta de jóvenes que danzaban por la paz, pues solo allí asesinaron a casi 400 de ellos y a otros 800 en los kibutzim (aldeas) que se encontraban en los alrededores.

    La forma y manera de los cruentos asesinatos se pudo ver gracias a las cámaras Go-Pro que tenían los terroristas caídos ese día, por la heroica actuación de los mismos residentes de los kibutzim, y posteriormente de los testigos que milagrosamente pudieron salvar sus vidas, como mi sobrina Sharon, quien estuvo en el festival de música electrónica Nova.

    Imagen-articulo-Truzman israel

    A partir de ese momento hemos vivido un carrusel de emociones, iniciando el día siguiente, domingo 8, con el lanzamiento de miles de cohetes desde el Líbano hacia Israel por parte del grupo terrorista Hezbolá, y de ahí en adelante ataques desde siete (7) flancos diferentes, incluyendo dos directos por parte del mismísimo Irán.

    Pero quizá el más demoledor de todos fue el octavo frente, aquel que con gran astucia y dinero proveniente de Catar, venía cultivando soterradamente por décadas un prejuicio antijudío en las grades universidades occidentales y movimientos de “diversidad”, que al unísono y acompañados por una inmensa difusión mediática, empezaban a repetir textualmente toda la información que salía de Hamás: cifras de muertos, casi todos niños, hospitales destruidos, hambruna provocada como arma de guerra; y el mundo enloqueció.

    No había otra información, no había otro problema, no había otra discusión que no fuera Palestina y el horror de lo que ahí estaba pasando.

    Del 7 de octubre no se habló más, desapareció del radar informativo; las cifras de muertos subían como la espuma o como lo indicara Hamás, ningún medio dudó de las mismas, ningún medio dudó de que había un genocidio en proceso, que en Gaza los palestinos se estaban muriendo de hambre. En fin, Israel era o querían convertirlo en un país paria, es decir, ya pasaba del judío errante al judío internacional paria, porque claro, lo ideal hubiese sido una Palestina “del río al mar”, pero como eso no pudo ser, bueno, a conformarse con expulsar a Israel de cuanta actividad se organice en el planeta, boicotear todo lo que de ahí se produzca.

    Pero ahora vemos que la cosa no se queda ahí, pues cada negocio judío está siendo marcado, rotas sus vidrieras, pintadas sus fachadas, y eso que la Kristallnacht (Noche de los Cristales Rotos) fue en noviembre; pero estos “defensores de los derechos humanos” no podían esperar hasta noviembre, porque “la justicia no puede esperar”.

    Como la mentira tiene patas cortas, ni siquiera la Corte Internacional de Justicia pudo dictaminar —pese a todas las presiones y demandas— que se esté produciendo un genocidio, por la muy sencilla razón de que Israel no tiene intención alguna de acabar total o parcialmente con la población gazatí

    Ahora bien, como la mentira tiene patas cortas, ni siquiera la Corte Internacional de Justicia pudo dictaminar —pese a todas las presiones y demandas— que se esté produciendo un genocidio, por la muy sencilla razón de que Israel no tiene intención alguna de acabar total o parcialmente con la población gazatí. Es más, creo que el principal aliado para la supervivencia de los gazaties es Israel, ya que los provee de rutas seguras de escape, les advierte de cada ataque a lugares específicos que son objetivo militar, deja entrar 300 camiones diarios de ayuda humanitaria; la supuesta hambruna ha sido desmontada a través de videos y fotos, que demuestran que muchas escenas son prefabricadas. La misma ONU ha desmentido la cifra de víctimas bajándolas casi a la mitad, de las cuales Israel ha dado de baja a alrededor de 25.000 militantes de Hamás y la Yijad Islámica.

    A todas estas, el lunes pasado se inició otra ronda de negociaciones a través del plan de paz propuesto por el presidente Trump, que en su primera fase incluye la liberación de los 48 rehenes, de los cuales tras dos años de cautiverio se estima que a lo mejor 20 estén vivos. Esperemos que todos, vivos y muertos, regresen a la tierra de Israel; a cambio, Israel deberá liberar a 250 prisioneros, muchos de ellos con cadena perpetua por haber cometido asesinatos o atentados terroristas, además de otros 1700 detenidos durante el conflicto.

    Estos dos años han sido terribles, y no sabemos cómo terminarán este drama y las secuelas de odio antisemita inoculado en Occidente, ya que los países de la Liga Árabe, que son 22, saben muy bien lo que es lidiar con el terror, y por eso apoyan la salida de Hamás y la gobernanza de esa franja por palestinos tecnócratas alejados de la yijad, que quieran realmente construir un Estado palestino no a costa de la destrucción del otro, sino con la ayuda de ese otro. Que así sea, y que podamos ver que el camino trazado en esa hoja de ruta se cumpla sin mayores traumas.

    El pueblo judío celebra en estos días Sucot, la fiesta de las cabañas en donde se refugiaron en el desierto por 40 años a la salida de la esclavitud en Egipto. A pesar de la fragilidad de esa estructura (sucá), la fe en el Todopoderoso nos hizo fuertes y resilientes, y esos atributos se han mantenido en el alma de Am Israel por más de 3000 años. Así que desde esta tribuna les deseamos a todos Jag Sucot Saméaj, que esta festividad nos traiga buenas noticias y bendiciones para todos.

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    Yossi Bentolila
    Yossi Bentolila

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