Yaakov Biskowitz era tan solo un niño cuando fue llevado al campo de exterminio. Como adolescente formó parte de la revuelta judía que pasó a la historia de la Shoá
Tal Ariel Yakir*
Yaakov Biskowitz durante la guerra
(Foto: Israel Hayom)
La extraordinaria historia de Yaakov Biskowitz nunca se había revelado por completo hasta ahora. Encarnó el heroísmo, tanto en el campo de exterminio de Sobibor en Polonia como en su desempeño en la policía israelí, donde fue condecorado por salvar una vida.
De niño, Biskowitz se convirtió en una de las pocas personas que sobrevivió durante un largo período en un campo de exterminio, participó en la revuelta que condujo al cierre del campo y fue el último judío en salir con vida de Sobibor. Testificó en el juicio de Eichmann, usando su uniforme de policía y presentando el mapa del campo que él mismo dibujó, el cual se convirtió en la documentación más detallada del lugar hasta la fecha.
Este mapa, que creó meticulosamente, contribuyó en forma significativa a exponer las atrocidades nazis y ayudó en las excavaciones arqueológicas que descubrieron las cámaras de gas y crematorios que habían permanecido ocultos bajo tierra durante décadas.
Ochenta y dos años después de su fuga del campo, y 23 después de su muerte, el Centro de Patrimonio de la Policía de Israel ha preparado una exposición de realidad virtual dedicada a su labor de denuncia de las atrocidades de Sobibor. Próximamente se publicará una investigación académica titulada «Reevaluación basada en excavaciones arqueológicas y documentación como herramientas para la reconstrucción del campo de Sobibor: el testimonio de Yaakov Biskowitz como caso de prueba», a cargo del inspector jefe Yossi Hemi, del Departamento de Historia del Centro de Patrimonio, y el arqueólogo Yoram Haimi, quien excavó la zona durante 15 años y reveló al mundo los restos del campo de exterminio.
Sobibor fue uno de los tres campos de exterminio, junto con Treblinka y Belzec, establecidos como parte de la «Operación Reinhard», un plan integral para exterminar a los judíos polacos. El campo se estableció en 1942, y poco después Biskowitz, de 15 años, llegó allí con sus padres y su hermana Hinda. Su madre y su hermana fueron enviadas inmediatamente a las cámaras de gas, mientras que su padre fue seleccionado para trabajar en el campo como carpintero.
Biskowitz permaneció en Sobibor un año y cuatro meses, lo que lo convirtió en uno de los pocos judíos que sobrevivieron tanto tiempo en un campo de exterminio, ya que la esperanza de vida promedio en esas instalaciones no superaba los dos meses
«Como era niño, mi padre me arrastró con él», relató durante el juicio a Eichmann. «De ese trasporte escogieron a unas doce personas para trabajar. Desde el primer día trabajé con ellos. Al principio construíamos el campo y las alambradas de púas, y arrastrábamos ramas corriendo una distancia de unos 3 kilómetros».
Junto a su padre en ese valle de la muerte, Biskowitz presenció cómo quienes no trabajaban eran fusilados o enviados a las cámaras de gas, y se preocupó constantemente por su padre, que había enfermado de tifus. «Lo llevaba al trabajo todos los días», relató. «Trabajábamos en el casino de los ucranianos. Él se sentaba en un rincón y yo trabajaba por él. Hice todo lo que pude, pero llegó un día en que ya no pude cargarlo. Ese día llegaron dos hombres de las SS, lo sacaron del cuartel y se lo llevaron al foso de fusilamiento entre golpes y gritos. Lo fusilaron delante de mí. Quise correr tras él, pero los trabajadores que me acompañaban me lo impidieron».
Biskowitz permaneció en Sobibor un año y cuatro meses, lo que lo convirtió en uno de los pocos judíos que sobrevivieron tanto tiempo en un campo de exterminio, ya que la esperanza de vida promedio en esas instalaciones no superaba los dos meses.
El 14 de octubre de 1943 estalló la famosa revuelta que posteriormente quedó inmortalizada en la película Escape de Sobibor, con guión escrito por el superviviente del campo Thomas Blatt.
Estación de tren de Sobibor. Todas las instalaciones del campo de exterminio fueron destruidas y sepultadas por los nazis después de la rebelión
(Foto: Reuters)
«Cuando cesó la llegada de trasportes al campo, hacia la primavera de 1943, los judíos comprendieron que el lugar sería clausurado y el resto de sus habitantes eliminados», explica Yoram Hemi. «Entonces los miembros de la resistencia judía comenzaron a organizarse para la revuelta, en la que participaron cientos de prisioneros». Los judíos le tendieron una ingeniosa trampa a los nazis, invitándolos a probarse abrigos y zapatos de cuero nuevos, o a inspeccionar los artículos que habían confeccionado para ellos. Todo hombre de las SS que entraba era atacado a hachazos o puñaladas. Dieciséis miembros del personal del campo fueron eliminados mediante esta estrategia; el propio Biskowitz apuñaló a uno de ellos.
Los guardias finalmente se recuperaron de la sorpresa y fusilaron a cientos de prisioneros judíos. Quienes lograron escapar a los bosques fueron capturados y ejecutados. Solo sobrevivieron 47 residentes del campo, pero la historia de supervivencia de Biskowitz destaca por ser verdaderamente milagrosa.
Debido a la conmoción durante la revuelta, no logró alcanzar la valla y se vio obligado a huir hacia los crematorios. Se ocultó en un foso de tiro hasta pasada la medianoche, cuando ya solo quedaban guardias en Sobibor. Al amparo de la oscuridad logró escapar, y se convirtió en el último judío vivo en abandonar el campo.
En su testimonio durante el juicio a Adolf Eichmann en Jerusalén en 1961, describió su desgarradora huida de Sobibor: “Permanecí en el lazareto, el foso de fusilamiento, hasta pasada la medianoche. Tras saltar una valla de dos metros de altura, a través del patio donde la gente se desnudaba antes de entrar en la cámara de gas, el guardia de la torre me disparó varias veces. Como ya estaba oscuro ninguna bala me alcanzó. Más tarde, muchos hombres de las SS vinieron y empezaron a correr en mi dirección, pero pensaron que ya no había nadie y se marcharon. Solo por la noche empecé a atravesar las alambradas, rasgando el alambre de púas con las manos. El guardia no estaba allí por casualidad. Finalmente, logré salir del campo”.
Fotos de familiares de Biskowitz rescatadas de los crematorios de Sobibor
(Foto: Israel Hayom)
Las penurias que soportó Biskowitz no debilitaron su determinación. A los 17 años de edad se unió a los partisanos, y más tarde se alistó en el ejército polaco, trabajando en la limpieza de minas antipersonales. Aproximadamente un año después desertó del ejército tras una disputa antisemita, y fue condenado a muerte. El ejército decidió concederle el indulto, y cumplió cuatro meses de prisión antes de regresar a su puesto. Unos meses después desertó de nuevo, se unió al movimiento sionista Betar, y con su ayuda se trasladó a un campo de refugiados en Alemania.
En 1947 abordó un barco de emigrantes con destino a Palestina, que los británicos interceptaron y desviaron a Chipre. Dos años después logró llegar a Israel y se alistó en las FDI. En 1952 fue licenciado, y se unió a la policía. Durante su carrera policial sirvió como agente de patrulla, policía de tránsito, guardia de embajadas, miembro de la unidad de escolta de prisioneros y guardia del cuartel general nacional.
Los judíos le tendieron una ingeniosa trampa a los nazis, invitándolos a probarse abrigos y zapatos de cuero nuevos, o a inspeccionar los artículos que habían confeccionado para ellos. Todo hombre de las SS que entraba era atacado a hachazos o puñaladas. Dieciséis miembros del personal del campo fueron eliminados mediante esta estrategia
Una noche de 1959, Biskowitz fue llamado a una calle de Tel Aviv tras recibir un reporte sobre un hombre que amenazaba con saltar desde la ventana de su apartamento. Al llegar, el hombre saltó y Biskowitz extendió las manos para sujetarlo. Aunque el hombre se salvó, Biskowitz sufrió heridas graves que requirieron un mes de hospitalización. El incidente salió reportado en la prensa de la época, y se habló mucho sobre la condecoración que le otorgó el comisario de policía, pero Biskowitz ocultó deliberadamente que era un sobreviviente del Holocausto.
Solo con la apertura del juicio a Eichmann, en mayo de 1961, reveló lo que había sufrido, describió su papel en la revuelta de Sobibor, y reveló que un amigo del campo de exterminio había logrado salvar algunas fotografías de los crematorios, el único recuerdo de sus padres y su hermana. Por iniciativa propia, también presentó su dibujo del campo al tribunal, sin percatarse de la importancia histórica que esto tendría posteriormente.
Yaakov Biskowitz testificando en el juicio a Adolf Eichmann en 1961
(Foto: Policía de Israel)
Biskowitz se casó dos veces, con Bella y Tova, y dejó dos hijos, Aryeh y Yejiel. Se retiró de la policía, y falleció en 2002 a los 76 años.
Cuatro años después de su muerte, el mapa que había dibujado se convirtió en una de las herramientas clave para revelar lo ocurrido en el campo. El proceso comenzó cuando el arqueólogo Yoram Haimi, del kibutz Mefalsim en la región fronteriza de Gaza, descubrió que sus tíos habían sido asesinados en Sobibor. «Fui allí para ver si existía algún museo o archivo, pero no había nada», recuerda Haimi. «Solo había tres monumentos y un bosque. Como arqueólogo, pensé que valía la pena investigarlo. Me reuní con el director de un museo-sinagoga en la ciudad cercana a Sobibor, y me dijo que si conseguía financiación él gestionaría los permisos».
Haimi localizó el mapa de Biskowitz en los archivos estatales, y le sirvió de guía durante las excavaciones que comenzaron en 2007 y concluyeron en 2021. «Encontramos 220.000 artefactos, entre ellos joyas, relojes, vajillas, frascos de perfume y dientes», narra. «Desafortunadamente, las autoridades polacas almacenaron la mayoría y no nos permitieron traerlos a Israel. El mapa de Biskowitz resultó ser extraordinariamente preciso, y nos fue de gran ayuda. Dondequiera que indicara que habían estado los barracones o cámaras de gas, eso era precisamente lo que encontrábamos. Todo estaba sepultado».
Como alguien que vivió la catástrofe del 7 de octubre de 2023 en Mefalsim, Haimi comenta sobre la posibilidad de realizar excavaciones similares en la región fronteriza de Gaza en el futuro. «Necesito recuperarme del trauma. Desde ese sábado me he tomado un descanso de las excavaciones».
*Periodista.
Fuente: Israel Hayom.
Traducción Sami Rozenbaum / Nuevo Mundo Israelita.