Viernes 06 de Marzo de 2026
    • @NMISRAELITA
    • @NMISRAELITA
    • @MUNDOISRAELITA
    logo_nmilogo_nmilogo_nmilogo_nmi
    Suscríbete
    a nuestro boletín
    • INICIO
    • DOSSIER
    • KEHILÁ
      • Kehilá
      • Shivá
    • LEER PARA CREER
    • OPINIÓN
      • Perspectivas
    • VIDA RELIGIOSA
    • ISRAEL/DIÁSPORA
    • NOTICIAS
    • OBITUARIOS
    • SALUTACIONES
    • AGENDA COMUNITARIA
    • ESPECIALES
    • GASTRONOMÍA
    • EDICIONES IMPRESAS
    • QUIÉNES SOMOS
      • Quiénes somos
      • Nuestra Historia
      • Contacto
    ✕
    Inaugurado en Múnich memorial a los atletas israelíes asesinados en 1972
    15 septiembre, 2017
    Nuevo período de actividades 2017-2018 en Hebraica
    15 septiembre, 2017

    2069

    Rosh Hashaná, socios en la creación del universo

    Published by Yossi Bentolila on 15 septiembre, 2017
    Categories
    • 2069
    • Dossier
    • Dossier Anteriores
    Tags
    • Rabino Chaim Rairport
    • Rosh Hashaná

    Ver más resultados...

    Generic selectors
    Sólo coincidencias exactas
    Buscar en los títulos
    Buscar en los contenidos
    Post Type Selectors
    Filtrar por categorías
    1665
    1667
    1679
    1680
    1683
    1684
    1685
    1686
    1687
    1965
    1987
    1994
    1995
    1996
    1997
    1998
    1999
    2000
    2001
    2002
    2003
    2004
    2005
    2006
    2007
    2008
    2009
    2010
    2011
    2012
    2013
    2014
    2015
    2016
    2017
    2018
    2019
    2020
    2021
    2022
    2023
    2024
    2025
    2026
    2027
    2028
    2029
    2030
    2031
    2032
    2033
    2034
    2035
    2036
    2037
    2038
    2039
    2040
    2041
    2042
    2043
    2044
    2045
    2046
    2047
    2048
    2049
    2050
    2051
    2052
    2053
    2054
    2055
    2056
    2057
    2058
    2059
    2060
    2061
    2062
    2063
    2063 impreso
    2064
    2065
    2066
    2067
    2068
    2069
    2070
    2071
    2072
    2073
    2073-A Solo Web
    2074
    2074-A Solo Web
    2075
    2076
    2077
    2078
    2079
    2079 Impreso
    2080
    2080 impreso
    2081
    2082
    2083
    2084
    2085
    2086
    2087
    2088
    2089
    2090
    2091
    2092
    2093
    2094
    2095
    2096
    2097
    2098
    2099
    2100
    2101
    2102
    2103
    2104
    2105
    2106
    2107
    2108
    2109
    2110
    2111
    2112
    2113
    2114
    2115
    2116
    2117
    2118
    2119
    2120
    2121
    2122
    2123
    2124
    2125
    2126
    2127
    2128
    2129
    2130
    2131
    2132
    2133
    2134
    2135
    2136
    2137
    2138
    2139
    2140
    2141
    2142
    2143
    2144
    2145
    2146
    2147
    2148
    2149
    2150
    2151
    2152
    2153
    2154
    2155
    2156
    2157
    2158
    2159
    2160
    2161
    2162
    2163
    2164
    2165
    2166
    2167
    2168
    2169
    2170
    2171
    2172
    2173
    2174
    2175
    2176
    2177
    2178
    2179
    2180
    2181
    2182
    2183
    2184
    2185
    2186
    2187
    2188
    2189
    2190
    2191
    2192
    2193
    2194
    Agenda Comunitaria
    Cartas
    Destacados
    Destacados Anteriores
    Dossier
    Dossier Anteriores
    Ediciones Anteriores
    Enlaces Dossier
    Especial
    Especial NMI
    Gastronomía
    Información
    Israel/Diáspora
    Kehilá
    Leer para creer
    Magazine
    Noticias
    Opinión
    Parashá
    Perspectivas
    Raíces
    Reportaje
    Resumen Semanal
    Shivá
    Uncategorized
    Vida Religiosa
    XL
    XLI
    XLII
    XLIII
    XLIIII
    XXV
    XXXIX
    XXXV
    XXXVI
    XXXVII
    XXXVIII
    Yom Hashoá Vehagvurá
    Yom Hazicarón
    Buscar en nuestro archivo histórico

    DOSSIER

    Rosh Hashaná, socios en la creación del universo

    Rabino Chaim Raitport

    Unión Israelita de Caracas

    rabinoraitport@gmail.com

    DOSSIER

    D os semanas antes del inicio del nuevo año judío leemos una de las frases más enigmáticas de la Torá. Lo es porque su significado aparenta ser simple, radical y extraño: אֶת־ה׳ הֶאֱמַרְתָּ הַיּוֹם

    Literalmente tendría que ser traducida como “Tú haces hablar hoy a Dios”. Generalmente se traduce de maneras diferentes, pero los maestros cabalísticos la explican de acuerdo con un significado simple: “En este día, en Rosh Hashaná, el Creador nos espera para hacerlo hablar”.

    ¿Qué hacemos decir a Dios? Los diez dichos por los que el mundo fue creado: “¡Que haya luz!”, “¡Que haya un cielo!”, “¡Que de la tierra brote hierba!”. Y así hasta el décimo: “¡Sea un ser humano!”.

    En Rosh Hashaná determinamos qué clase de luz brillará en este mundo, qué clase de cielos estarán sobre nosotros. Sobre qué clase de tierra estaremos parados y qué clase de vida tendremos, por imposible que parezca, somos responsables de la creación de nuestro propio ser. De “Hagamos al hombre” depende todo el resto de la creación.

    Al principio, antes de que estuviésemos aquí, la creación podría estar enfocada en una sola dirección. Dios habló y el universo se hizo. Cada año, ese acto de la creación se reproduce en el impresionante día que es Rosh Hashaná. El contrato de arrendamiento del año pasado, sobre nuestra existencia, se venció. Todo el proceso debe reiniciarse.

    Se podría pensar que el contrato se renovaría en el aniversario del primer día de la creación, pero no. El proceso y las negociaciones esperan por nuestro día, el sexto día de la creación, cuando por primera vez el ser humano fue creado. ¿Por qué? En el lenguaje del Zohar: “A partir de este momento todo se inicia desde abajo”. No sólo se inicia, se impulsa.

    El ser humano es responsable de su propia creación de tres maneras. Todas ellas son un trabajo arduo, y están contenidas en el versículo: “El hombre nace para trabajar”. “¿Qué clase de trabajo?”, cuestionan los sabios del Talmud. ¿Quizá la labor del trabajo? Pero no, eso no es suficiente. ¿Tal vez la responsabilidad de tener el don del habla? Pero no, eso tampoco es suficiente. ¿Por involucrarse en y con la Torá? Y sí, eso es todo.

    Las palabras de los sabios son de significado profundo, mucho más de lo que parecen, porque en esas tres formas de trabajo está el propósito del ser humano. En los tres nos asociamos en la creación de nuestro mundo.

    Nuestra primera labor es hacer que el Creador “cree”.

    La existencia, después de todo, no es un dato. No hay razón para que algo exista. Y una vez que lo hace, no hay nada que haga que su existencia deba seguir en el próximo instante.

    ¿Cómo se sostiene entonces este mundo? A través del trabajo, de nuestro trabajo.

    “Dios es tu sombra”, afirma el salmo, y el Baal Shem Tov explica: “Hagas lo que hagas, Dios ensombrece tus acciones”. No como una sombra de oscuridad que no tiene sustancia propia, sino más bien como una personal. Sombra o asistente que está allí con la persona para magnificar el impacto de sus esfuerzos.

    Uno crea un hogar, un negocio, una vida. Dios lo ensombrece y Él crea un mundo entero. Si el individuo crea con integridad y honestidad, Él hace lo mismo. Eso es lo que queremos implicar cuando decimos que Rosh Hashaná es el Día del Juicio. Es una declaración no de menosprecio, sino de empoderamiento: según las acciones, serán los diez dichos de la creación cada año. Y así será el mundo de la persona ese año.

    Una creación requiere de significado. Una creación sin sentido es como una palabra sin significado. No es una palabra, es una cadena de letras. Un relato que no dice nada no es una historia, así también una creación sin significado escasamente puede decirse que existe.

    Dios dijo, y fue. ¿Pero por qué? ¿Por qué habría de haber luz? ¿Por qué un cielo? ¿Qué es todo ese ciclo de vida y renovación? Como un supervisor ordenando a sus subordinados, “¡Pon el cemento aquí, coloca una viga acá!”. Sin dar explicaciones, no hay espacio para la comprensión, como una cadena de letras sin sentido por la que el mundo surgió.

    En este caso, ni siquiera había subordinados que ejecutaran nada. Un concierto para oídos sordos puede ser un concierto desperdiciado, pero aun así tiene belleza propia. En este caso, no hubo concierto, solo una serie de comandos. En los seis días de la creación, todo significado fue retenido, de modo que la criatura final de esta creación pudiera descubrirla por su cuenta.

    Es lo que hizo Adán el primer Rosh Hashaná, el aniversario de la humanidad. Abrió los ojos a un mundo que parecía haber estado siempre allí, sin necesidad de justificar su existencia, ni siquiera el conocimiento de lo que es una existencia. Adán alzó sus ojos hacia el vasto cielo cubierto de estrellas en la noche y un sol brillante en el día. Contempló la flora y la fauna de inmensa diversidad, vio montañas enormes y majestuosas, cascadas, ríos que fluían y bosques verdes. Y exclamó: “¡Sé lo que esto! ¡No es solo una selva! ¡Es el jardín de un gran y magnífico rey! ¡No es solo el cielo! ¡Es la inmensa gloria de mi hacedor! ¡No es un sol, es el calor y el amor de quien me hizo! ¡No es solo la vida en equipo: un tigre, un elefante, una hormiga y un pez, esta es la belleza infinita de mi Creador! ¡No es solo una montaña, una cascada, un río o un bosque, es toda la majestad del Infinito que creó un mundo por bondad y poder, belleza y maravilla, gloria y majestad, para que sus criaturas pudieran conocerlo!”.

    El hombre dijo: “¡Es luz! ¡Todo es luz!”. Y todo se hizo luz. Dios hizo el mundo. Adán le dio un lugar para establecerse. “En tres cosas el mundo se soporta”, enseñó rabí Shimón, el tzadik, uno de los primeros sabios de la Mishná: “La Torá, la oración y los actos de bondad amorosa”.

    Algunos pensaban que el planeta se sostenía sobre la espalda de una tortuga, otros sobre los hombros de un hombre poderoso. Rabí Shimón afirmaba que el mundo se sostiene en el significado que le proporcionamos. ¿Y cómo se lo proporcionamos? Conectando nuestras mentes a la de nuestro Creador, abriendo nuestros corazones a su amor ilimitado y trabajando para trasformar su mundo en un lugar donde el uno se preocupa por el otro, para que los muchos se conviertan en uno y la oscuridad ya no pueda encontrar un lugar donde esconderse.

    Y entonces el mundo tiene significado. Se vuelve real. Significa que cuando uno se encuentra ante su Creador en aquel maravilloso día de Rosh Hashaná, cuando todo el universo se renueva otra vez, consciente de que le habla a aquel que elige generar toda existencia, ¿de qué modo existo? ¿Cómo podría existir? ¿Qué lugar hay para que exista en el contexto de una existencia tan exigente?

    Solo podría haber una respuesta. El hombre le dice a Dios: “Yo existo porque tú permites que te conozca. Yo existo porque permites expresarte mi amor. Yo existo porque dejas que un ser débil como yo haga todo mi esfuerzo para arreglar tu mundo. Tu amor por mí, al permitir que me asocie contigo en tu acto de crear este universo”.

    Ahora que hay un significado, puede haber un universo. Pero no es suficiente. La creación, para estar completa, debe hacer manar a su Creador. Ello se logra cuando ofrecemos al Creador interés en crear.

    Desde la noche de Rosh Hashaná hasta que suena el shofar a la mañana siguiente, toda la existencia está en el limbo. En el lenguaje de los cabalistas, el mundo interior ha partido y el mundo exterior está en coma. Dios no habla, sus pensamientos acerca del mundo cesan, las diez sefirot —emanaciones— vuelven a la nada y la mente cósmica se apaga. Apenas se puede decir que permanecemos vivos, el mundo oscila en el límite de la existencia.

    “Sabed lo que está por encima de vosotros”, dice la Mishná. Pero en hebreo puede ser leído también como: “Conoce lo que está arriba de ti”. Explicó el Magid de Mezritch: todo lo que ocurre arriba proviene de ti. Su discípulo, el rabino Schneur Zalman de Liadi, llevó esa interpretación mucho más allá: no solo lo que ocurre, sino la existencia misma de todo lo que está por arriba, las emanaciones más altas y hasta la voluntad y el deseo primordial del Creador, todo lo que existe proviene de la idea de lo que lograrás en este mundo, lo harás por tu cuenta.

    Esta es la razón por la cual hemos luchado a lo largo de las generaciones, y el enfoque de cada Rosh Hashaná: recrear nuestro mundo para lograr que el orden surja de la confusión, la armonía de la destrucción, el cuidado y la compasión de donde la apatía había reinado. En fin, que la luz provenga de la oscuridad.

    Me gustaría añadir mis humildes bendiciones a nuestra comunidad. Quiera Dios inscribir a cada uno de ustedes en el Libro de la Vida y les conceda un año pleno de felicidad y alegría. Que Dios responda positivamente a todas nuestras oraciones. Amén.

    ¡Le Shaná Tová Tikatevu Vetejatemu!

    Share
    0
    Yossi Bentolila
    Yossi Bentolila

    Related posts

    Ilustracion-del-camino-de-los-peregrinos templo
    9 febrero, 2026

    Abrió al público “Camino de los Peregrinos” de hace 2000 años hacia el Templo de Jerusalén


    Read more

    Deja un comentario Cancelar la respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Portal informativo de la comunidad judia de venezuela

    © Copyright Nuevo Mundo Israelita 2023 Rif - J-30613878-1 - Powered by

        Todos los viernes recibirá los artículos
        publicados durante la semana


        X