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    “Robo de la memoria”, por Beatriz Rittigstein

    Published by Yossi Bentolila on 17 julio, 2024
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    • Cleptohistoria
    • Propaganda palestina

    Una simple revisión de las redes sociales nos muestra que en ese ámbito se han impuesto engañosas e interesadas narrativas que no se sostienen ante la realidad de los hechos históricos. Numerosos personajillos publican textos afirmando que los judíos “robaron” las tierras donde se ubica Israel, pero al preguntárseles por los nombres de los gobernantes palestinos de hace 200, 300, 400 años y más atrás, o por la presunta batalla, los jefes militares, el lugar y la fecha en el que supuestamente los palestinos habrían perdido su territorio, como es obvio, no hay respuestas, pues ello nunca ocurrió.

    Así vemos una serie de fraudes que constituyen el robo de la memoria judía a fin de crear una inexistente identidad milenaria palestina; por ejemplo, han llenado las plataformas con la patraña de un Jesús palestino, cuando Jesús nació en el seno de una familia judía, vivió y murió como judío; además, para ese tiempo, los árabes vivían lejos, en la Península Arábiga, y aún no había surgido el Islam. Irónicamente, en Belén, cuna del Cristianismo, después de ser trasferida a la Autoridad Palestina la cantidad de cristianos ha venido disminuyendo sensiblemente, debido a la discriminación por parte de los musulmanes.

    Portada de un folleto del grupo sionista American League for a Free Palestine (Liga de Estados Unidos por una Palestina libre), de la década de 1940

    Estas mismas cuentas manejan falsas acusaciones no solo contra Israel; van más allá y utilizan bulos netamente antisemitas. Así, aseveran: “Hay judíos que negociaron con los nazis por sus intereses económicos”. Sin embargo, es público que el Mufti de Jerusalén, Haj Amin al-Husseini, tuvo estrechas relaciones con el Tercer Reich; le pidió a Hitler “la eliminación del hogar nacional judío”, y reclutó y dirigió tropas musulmanas de las SS.

    Nunca existió una identidad nacional palestina; Palestina fue el nombre de la zona geográfica en la que se estableció el Mandato Británico como consecuencia de la caída del Imperio Otomano al finalizar la Primera Guerra Mundial. El término Palestina lo instituyó el emperador romano Adriano, con el propósito de borrar los lazos de los judíos con la provincia de Judea, tras sofocar la revuelta de Bar Kojba entre los años 132 y 136 de nuestra era; dicho vocablo no tiene nexos con los filisteos, pueblo que se asentó en Gaza y desapareció mil años antes de la época de Jesús.

    Ni siquiera el lema que actualmente repiten, “Palestina libre”, es propio u original, pues aparecía en innumerables carteles que, durante la primera mitad del siglo pasado, estimulaban la independencia judía, es decir, el renacimiento del Estado judío en su tierra ancestral

    Con evidente ignorancia, diversos tuiteros recurren a imágenes de monedas, billetes, pasaportes y demás documentos de las décadas de 1920, 1930 y 1940 que llevan impresa la denominación de “Palestina”, y quedan atónitos cuando se les hace ver que ello no constituye prueba de un ficticio Estado palestino; de hecho, esos documentos están escritos en inglés, árabe y hebreo, pues fueron emitidos durante la gestión británica. En ese tiempo los judíos eran los palestinos, y los que hoy se nominan palestinos eran llamados árabes, debido a su indiscutible origen. Ni siquiera el lema que actualmente repiten, “Palestina libre”, es propio u original, pues aparecía en innumerables carteles que, durante la primera mitad del siglo pasado, estimulaban la independencia judía, es decir, el renacimiento del Estado judío en su tierra ancestral.

    La propaganda de sectores proterroristas es calumniosa y perversa; intenta negar los inherentes vínculos del pueblo judío con su tierra, en un afán de eliminar los fundamentos de la existencia de Israel. La buena voluntad de los palestinos debería despuntar con el reconocimiento de la historia judía, dejando de lado esos intentos de usurpación mediante insidiosos mitos.

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    Yossi Bentolila
    Yossi Bentolila

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